La derecha en la Convención Constitucional disolvió su colectivo común compuesto por 37 convencionales en tres grupos. Vamos por Chile, pacto que agrupaba a todos los convencionales constituyentes de derecha, informaron su disolución y la creación de tres colectivos con 20 de los integrantes del sector: Chile Libre, identificados con José Antonio Kast (candidato presidencial del Partido Republicano), Chile Unido, vinculado a la UDI, y Unidos por Chile, que mezcla a otros del mismo origen, con el fin de tener más opciones de intervenir en los debates.

Gabriel Muñoz Licenciado en Historia
Sábado 30 de octubre de 2021
Tesis refundacional versus tesis conservadora
La Convención Constitucional acaba de terminar su etapa de definición de reglamento en donde se coronó triunfante el quorum de la Dictadura: los 2/3 de quorum aprobatorio que da poder de veto a la derecha en temas polémicos como los derechos de las mujeres, pueblos originarios y que cambien el modelo económico o político. Estas ultimas semanas se dio paso a los discursos de todos los convencionales donde hasta guitarras hubo.
Entre los discursos se pudo distinguir dos grandes grupos: los refundacionales y los conservadores.
Por un lado, el FA y el PC hablaron directamente de cambio de régimen y modelo económico a partir de la redacción de una nueva carta magna. Por otro, la derecha habló trasversalmente de conservar el régimen de la dictadura y preservar el modelo económico con el descaro de apelar a la "libertad". En sus discursos se habló de defender la libertad de empresa, el rol de la familia tradicional, el rol únicamente reproductivo de la mujer y el capitalismo chileno como forma máxima de libertad para los individuos.
Fuad Chahin, convencional DC, declaró que hay "sectores de la extrema derecha y de extrema izquierda que están en una lógica peligrosa". Según él se requiere de pacto y consenso. De respeto al quorum justamente para que ningún sector se imponga sobre el otro. Respaldó los dichos de Jaime Bassa, convencional del FA y primer vicepresidente de la instancia, cuando declaró que se debe respetar a todos los poderes constituidos incluyendo el de carabineros. Que si habrán reformas éstas serán todas en acuerdo con la derecha.
Enfrentar a la derecha o pactar con ella en el palacio del ex Congreso
La Convención perdió popularidad en la población. Se debe a la polarización presente en términos políticos. Con una derecha que se ha limitado a conservar todos los principios de la Constitución pasada pero también se debe a la demagogia de la extrema derecha encabezada por el presidenciable de extrema derecha José Antonio Kast. Lo cierto, es que la Convención se ha transformado en una tercera cámara del régimen, que ha transitado lejos de la población trabajadora al encerrarse en un palacio para llegar a acuerdos con los mismos políticos de los 30 años.
El FA y el PC piensan que tan sólo basta con tener una débil mayoría en la Convención para cortar camino a la derecha. Esta mayoría no la han utilizado para liberar a las y los presos políticos ni tampoco para desligarse de los poderes constituidos a través de una transformación de la Convención. No se apostó por incluir representantes de personas mayores de 14 años, al pueblo afrodescendiente ni tampoco incluir consultas a pueblos originarios. Han repetido su histórica estrategia parlamentaria. Dejaron de convocar a movilizaciones, como hicieron durante toda la pandemia.
A la derecha hay que enfrentarla en las calles, para responder a la carestía de la vida. La derecha de Kast es financiada por los mismos que financian a la UDI: las forestales, empresarios agrícolas y sociedades de personas armadas, aquellos que odian a pueblo Mapuche, porque se beneficiaron de la usurpación de tierras y de la explotación del trabajo rural.
El candidato a diputado Lester Calderón de la ciudad de Antofagasta propone acabar con la carestía de la vida a través de un plan obrero frente a la crisis económica que parta por un aumento general del salario acorde a la inflación. También propone repartir las horas disponibles de trabajo entre ocupados y desocupados, para los trabajadores de todas las nacionalidades y un plan de vivienda que permita construir viviendas a partir del impuesto a las grandes fortunas y la nacionalización y control obrero de los recursos naturales como el cobre y el litio.
Junto con pelear por este plan es necesario no abandonar la demanda por una Asamblea constituyente libre y soberana que supere esta actual Convención pactada que terminará por preservar el Chile capitalista de los 30 años.

Gabriel Muñoz
Licenciado en Historia