Este domingo se realizó el debate entre candidatos a alcalde de San Pablo, transmitido por el canal Gazeta. Se caracterizó por la censura a la izquierda y la hipocresía de los candidatos, en un distrito en donde el PT se juega parte importante de su futuro político luego de la destitución de Dilma Rousseff y los escándalos de corrupción.

Diana Assunção San Pablo
Lunes 19 de septiembre de 2016 14:57
Los candidatos a intendentes de San Pablo fueron campeones en hipocresía en el debate electoral en el canal Gazeta. Todos intentaron aparecer como los mayores defensores de los derechos adquiridos de los trabajadores y la juventud. No se notaba que son parte del PSDB, PMDB, PT, PRB, partidos que atacaron incesantemente a los trabajadores y a la población y aun lo hacen en donde son gobierno o son parte de la base de los golpistas.
El tucano João Dória (PSDB) apareció con la estrategia de desvincularse de los “políticos” para aprovechar la crisis de representatividad que golpea a todos los partidos, incluso el suyo, repitiendo decenas de veces que es “un gestor, un empresario y no un político”. No convence a nadie; es un político del tucanato paulista, involucrado en entramados de evasión impositiva con empresas offshore, los Panama Papers, en un partido enlodado en fraudes de licitación en el subte de San Pablo, en el escándalo de la mafia de las viandas y de la brutal represión policial contra los movimientos sociales y la izquierda. Tanto que alabó al gobierno de Geraldo Alckmin como “modelo de gestión”, después de lo que fue ampliamente silbado en cadena nacional. Por más que quiera alejarse de la crisis de representatividad, es un empresario que no está “fuera de la política”.
Celso Russomanno (PRB) también quiso proyectar una figura “amiga de los trabajadores”, incluso habiendo votado en la Cámara de Diputados a favor del proyecto de ley de Dilma que dificulta el acceso al seguro desempleo para los trabajadores.
Si este machista reaccionario de derecha, enemigo claro de los trabajadores, se vistió de cordero, qué decir de la golpista Marta Suplicy (PMDB), que acusó a Russomanno de atacar los derechos sociales, estando ella misma en el partido de Michel Temer, Eduardo Cunha, Renan Calheiros, y una infinita tropa de golpistas reaccionarios que quieren pasar a toda costa la reforma laboral, para que los trabajadores tengan una jornada de 12 horas, contratos por productividad y sean todos tercerizados. Una hipócrita de marca mayor.
Fernando Haddad (PT), actual alcalde de San Pablo, siguió conciliando con la derecha y los empresarios, orgulloso de las sociedades público privadas (PPP, según siglas en portugués) defendidas por el PT –y que destruyen a nivel municipal lo que el PSDB destruyó en todo el estado: la salud, el transporte y la educación, puestos al servicio de las ganancias patronales. Encargó a Luiza Erundina del PSOL hablar contra el golpe institucional, para preservar el voto de la derecha que disputa con Marta.
Erundina, que denunció correctamente el golpe institucional, pero una vez más no consideró importante –en casi 3 horas de debate- denunciar la enorme censura a la izquierda que atraviesa este régimen electoral reaccionario, dejando a fuera de los debates a los demás candidatos de la izquierda. Además, defendió “fiscalizar al capital” en lugar de enfrentarlo y combatirlo en las calles, en los lugares de trabajo y estudio, para formar una gran anlternativa política a izquierda de la estrategia de conciliación de clases del PT para derrotar a la derecha.
Denunciamos una vez más el régimen de censura contra la izquierda que el golpe institucional reforzó en el país. Para enfrentar a los candidatos del ajuste, de la conciliación con los empresarios y de la derecha golpista, hay que avanzar en las ideas anticapitalistas para combatir a todos estos hipócritas en las calles, con la fuerza de la lucha de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
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