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Red Internacional

En una “carta abierta” firmada por varias funcionarias, intelectuales, economistas, manifestaron el apoyo a la propuesta oficial del gobierno ante el endeudamiento y la dependencia económica.

Lunes 11 de mayo de 2020 | Edición del día
Opiniones y debates en el movimiento de mujeres por el pago de la deuda - YouTube

El viernes pasado, en medio de la expectativa por la respuesta de los acreedores externos ante la propuesta de “renegociación” de la deuda por parte de Martín Guzmán, algunas feministas, referentes del peronismo, funcionarias, intelectuales, economistas, se posicionaron sobre el tema.

En una “carta abierta”, expresaron el apoyo a la política del gobierno, de profundizar el endeudamiento y la dependencia económica.

Esta iniciativa, que surgió a propuesta del equipo de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía de la Nación, a cargo de Mercedes D’Alessandro, la firmaron más de 200 mujeres.

Allí plantean que la propuesta “es razonable y realista” para iniciar “un camino de crecimiento y de disminución de las desigualdades presentes en nuestra sociedad”, y fundamentan diciendo que “nosotras resultamos aún más perjudicadas en épocas de crisis, porque pagamos con nuestros cuerpos y nuestro tiempo los agujeros que dejan el Estado y el mercado: tenemos que dedicar muchas más horas por día a las tareas domésticas y de cuidados no remuneradas, tanto en nuestras casas como en nuestros barrios. Por ello la brecha salarial, el trabajo precario, el aumento de la violencia machista, la desinversión en ciencia y tecnología y en salud sexual y reproductiva, la feminización de la pobreza y la desocupación nos golpean con más fuerza que a los varones. Por todos estos motivos queremos que el camino del endeudamiento se termine.”

El documento concluye: “esperamos que los acreedores externos decidan abandonar su complicidad con un modelo que pone en riesgo nuestras vidas”.

Es importante que que el movimiento feminista tome partido y se pronuncie, porque es un actor político que interviene en la realidad. Pero, ¿la carta representa a todo el movimiento feminista? ¿En cuánto aporta a la situación de las más pobres? ¿Es esa la salida que tiene que aportar, en medio de la crisis social y sanitaria, el movimiento de mujeres?

El feminismo es un movimiento amplio y en su interior hay distintas formas de ver e intervenir en el mundo. Pese a que gran parte de este movimiento puede coincidir en el análisis contenido en la carta, que la deuda es un mecanismo de opresión y dependencia económica y política del imperialismo, es un hecho sobre el que ya se ha pronunciado, con masivas asambleas, ese mismo movimiento. ¿Porqué en el marco de esta crisis vamos a sostener esa política que condena, y condenará más aún, a millones de mujeres y familias?

El feminismo anticapitalista y socialista, como parte del movimiento actual, sigue reclamando el #NoAlPagoDeLaDeuda y #FueraElFMI, porque es una deuda faudulenta, ilegítima e ilegal. Y más aún, cuando -pandemia mediante- FMI y Banco Mundial discuten la condonación de deudas de los países pobres. ¿No sería más adecuado apoyarse en esta realidad para plantear un desconocimiento soberano de la deuda? ¿Cuántos recursos económicos podríamos usar para comprar los insumos que necesitan las enfermeras, los test para los barrios populares, para garantizar los recursos para la creación de los refugios y planes de asistencia para las víctimas de violencia?

Las mujeres sufren los mayores niveles de empleo y precarización laboral. Siguen ganando un 29% menos que sus pares varones, y asciende al 35% la brecha entre los y las trabajadoras precarias. Son la mitad de quienes no consiguen empleo son jóvenes de hasta 29 años, y también son quienes enfrentan las tasas más altas de desocupación de toda la economía con un 23%, según el informe “Las brechas de género en la Argentina” , realizado por la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género. La misma dirección que impulsa la solicitada que salió en varios medios de comunicación.

Sin embargo, no hubo pronunciamiento, desde quienes realizaron la carta abierta, sobre el acuerdo entre gobierno, empresarios y las direcciones sindicales sobre las rebajas salariales y despidos, que impactan sobre la clase trabajadora, y también repercute particularmente sobre las mujeres. El único reclamo de este sector del feminismo se escuchó ante la foto que selló ese pacto en la quinta de Olivos.

Fueron muchas movilizaciones gestadas en asambleas feministas donde confluyen desde los distintos arcos políticos que atraviesan a este heterogéneo movimiento. Sin ir más lejos, el pasado #8M, se consensuó un documento unitario que dice “Reclamamos la investigación y el no pago de la deuda ilegítima y fraudulenta. Porque con endeudamiento y ajuste no hay Ni Una Menos”. Titular que la carta de apoyo al gobierno nacional la suscribe el feminismo, dicho sea de paso, es cuanto menos, tendencioso.

En lo va del año ya se pagaron más de 5.000 millones de dólares al sector privado, y la semana pasada 320 millones de dólares al FMI, validando la deuda con el organismo.

Las feministas socialistas, de la clase trabajadora, somos parte del amplio movimiento de mujeres que resurgió al grito de Ni Una Menos, y con una gran marea verde de la mano de la lucha por el aborto legal. Como muchas, muchísimas de esas mujeres, trabajadoras y jóvenes; y como lo plantearon además sucesivos documentos colectivos (firmados incluso por algunas de las referentes que hoy llaman al pago de la deuda), reclamamos el desconocimiento de la deuda y exigimos que se aplique un impuesto a las grandes fortunas para que con esos recurso se pueda otorgar un Ingreso Familiar de Emergencia de $30.000 por dos meses o lo que se necesite, para la creación de refugios, para aumentar los presupuestos para garantizar la atención a las víctimas de violencia de género, así como todos los derechos, salariales y laborales de quienes sostienen en diversos programas esa atención elemental.

Es inadmisible que mientras se llama a pagar la deuda, no haya pronunciamiento alguno en rechazo a esta situación. Basta mirar el distrito de Tigre, en la provincia de Buenos Aires, para ver cómo esas trabajadoras se enfrentan al vaciamiento actual de los programas orientados a esa urgencia, a la tercerización y a los despidos que vienen de la mano del propio Estado, en medio de la pandemia. Mientras se recorta con la excusa de la crisis económica, son ellas las que reclaman por el derecho a la asistencia de las víctimas.

La organización de las mujeres, como vemos en los barrios, en los lugares de trabajo, e incipientemente en las calles, está a la orden del día. El próximo 3 de junio, a 5 años del primer Ni Una Menos, esa es una lectura que no hay que perder de vista.






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