El blindaje del primer cuadro de la Ciudad de México en vísperas de la marcha por el Día Internacional de la Mujer ha despertado gran indignación. En redes sociales se expresa el mismo cuestionamiento: "¿A quién protegen estas vallas?".

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Domingo 7 de marzo de 2021
Mientras la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, ha salido a declarar que la colocación de vallas es para "seguridad de peatones, policías y el patrimonio" durante la protesta de este 8 de marzo por el Día Internacional de la Mujer, las imágenes de un Centro Histórico blindado han circulado por la red en medio de gran indignación.
Ante la pregunta "¿A quién protegen las vallas?", la respuesta es clara: A los grandes empresarios y sus negocios. Se trata de un Palacio Nacional que, a pesar de los intentos por presentarlo como un símbolo de apertura ante la ciudadanía y como un gesto en contra de la opulencia de Los Pinos, se presenta hoy como parte de un operativo que dista mucho del discurso oficial.
López Obrador, por su parte, ha salido a decir que es preferible la colocación de vallas que el despliegue de granaderos. Sin embargo, el operativo desplegado por el gobierno, además buscar distinguir entre "las buenas" y "las malas" feministas, retórica que ha servido para justificar la represión en Cancún, en Ciudad Juárez y, desde luego, en la Ciudad de México, incluye el despliegue de elementos policíacos que acompañarán la movilización este 8 de marzo.
Las imágenes de un Centro Histórico amurallado y la tensión en torno a la fecha, recuerdan la represión del pasado 28 de septiembre, cuando la jefa de gobierno ordenó un despliegue policíaco que con gases y toletes, mostró el verdadero rostro de una Cuarta Transformación "feminista", que reprime con policías mujeres y con "perspectiva de género".
Ante los intentos y maniobras por dividir y confrontar a las mujeres que se movilizan (apelando a la "radicalidad" o "violencia" de algunas), desde la Agrupación de Mujeres Pan y Rosas el llamado es a la unidad: jóvenes, trabajadoras y disidencia sexual deben salir a las calles, contra los efectos de la crisis sanitaria y los intentos de hacernos pagar la crisis económica.
Trabajadoras en lucha como las del Sutnotimex y del IEMS nos marcan el camino para enfrentar, organizadas, medidas de un gobierno que pacta con la burocracia sindical y que busca desmovilizar por medio de convocatorias abstractas este 8M. Las trabajadoras sindicalizadas de base deben ser escuchadas contra todo intento de cooptación.
Durante la pandemia, los feminicidios no sólo no cesaron, sino que aumentaron acompañados de un incremento abominable de la violencia. La militarización del país —con la creación de la Guardia Nacional de AMLO como uno de sus puntos cumbres en el actual sexenio— queda también expresada con la colocación de estas vallas, como parte de una política gubernamental que hace oídos sordos ante las denuncias de feministas y activistas que señalan cómo la bota militar en las calles es el principal detonante de la violencia femicida.
Este 8 de marzo, ¡todxs a las calles!