En este fin de semana en el que todas las calles y los medios de comunicación se inundaban de corazones, flores y cenas románticas, cuatro mujeres han sido asesinadas a manos de su pareja. Mientras, se presentaba un estudio que pone el acento en el mito del amor romántico como la venda que oculta la violencia de género hacia las jóvenes.
Nadia Celaya Zaragoza
Martes 16 de febrero de 2016
El Instituto Andaluz de la Mujer impulsó un estudio realizado por la socióloga Carmen Ruiz Repullo: ‘Voces tras los datos: una mirada cualitativa a la violencia de género en adolescentes’ en el que son entrevistadas 22 adolescentes víctimas de violencia de género mostrando, más allá de los datos y las estadísticas, la realidad cotidiana de este gran problema.
La invisibilidad de la violencia machista
Una de las principales conclusiones del estudio es la invisibilidad de la violencia en el inicio de las relaciones adolescentes. Como en otros estudios sobre el mismo tema, da cuenta que la violencia física es la única que se reconoce como violencia de género entre la juventud, normalizando todos los demás signos de violencia como el control de las actividades realizadas por ellas como hobbies, amistades, formas de vestir, etc. o el aislamiento, impidiendo que la joven tenga una vida social más allá de él.
Estas aptitudes son justificadas por las adolescentes encuestadas bajo las ideas construidas del amor romántico. Como apunta la autora del estudio “la violencia psicológica en sus múltiples manifestaciones pasa, en muchos casos, desapercibida e incluso, en otros, es “asumida” como parte de la relación de noviazgo”.
Aún sabiendo que están en una relación en la que no se sienten del todo a gusto, ven cómo una demostración de “amor verdadero” estas actitudes de control y represión. En realidad son el primer escalón para la construcción de una pareja asimétrica en la que el chico impone su criterio y la chica va siendo sometida poco a poco adentrándose en una espiral en la que a cada paso se añade un grado más de violencia.
“Los celos son una muestra de amor”
Una de los mitos del amor romántico más extendido y asentado es la idea de que los celos acompañan al amor. “Un poquito de celos hay que tener ¿no?”, responden las jóvenes entrevistadas. El discurso de que “si no hay celos no te quiere” está sumamente arraigado y esconde el peligro de su relación directa con la violencia de género. Los celos suelen ser en muchas ocasiones la razón de las agresiones tanto físicas como las psicológicas.
Además consolidan una relación de posesión formándose la desigualdad de los roles de género signados por el patriarcado, en el que el masculinidad domina y la mujer tiene que estar siempre pendiente para no hacerle daño.
Estos roles se identifican igual en el plano sexual, bajo un falso consentimiento. Acceden a las peticiones insistentes, chantajes y la utilización de su pareja por tener relaciones sexuales para que no se enfaden. Esta violencia sexual tampoco es reconocida desde un principio aunque la mayoría la sufren en mayor o menor grado.
"Quien bien te quiere te hará sufrir"
Todas estas señales iniciales de violencia de género están tipificadas en un modelo de amor-sufrimiento. Lo normal es que la mujer sufra y le sobran ejemplos de películas, libros y canciones para identificarse con historias que muestran que el amor y los roles del hombre en una relación son así: posesivo, celoso, controlador y con un deseo sexual incontrolable que hay que satisfacer.
Mientras, las mujeres son las subordinadas convertidas en ocasiones en objetos de posesión, a las que este sistema patriarcal ha inculcado la idea de amor eterno, monógamo, heterosexual, omnipresente y omnipotente que todo lo puede, todo lo supera y todo lo cambia, dificultando así el reconocimiento de estar siendo víctimas de algún tipo de violencia machista.
Las ideas y mitos del amor romántico con el que tanto nos bombardean, no crean más que desigualdades en las relaciones de pareja y ponen las semillas para que se desarrolle la violencia machista.
Último escalón, el asesinato
El feminicidio es uno de los problemas en lo que se viene sensibilizando la población a través de todas las campañas y actividades que llevan a cabo muchas asociaciones y organizaciones de mujeres de todo el Estado. También suscitan numerosas investigaciones y estudios como el que hemos resumido aquí que intentan poner un poco luz en las edades más tempranas para erradicar en la medida de lo posible la violencia machista y todo lo que conlleva.
Pero día sí, día también, hay otra mujer asesinada. Mientras este fin de semana tenía cita la mayor expresión romántica del amor patriarcal con la celebración de San Valentín, también ejecutaba su máxima expresión violenta: cuatro mujeres asesinadas en dos días. Ana Gómez de Lugo, Paqui de Valencia y otras dos víctimas de Málaga de las que se desconocen los nombres. Se elevan a 16 los feminicidios cometidos en este año.