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Red Internacional
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Reforma Laboral. Del plan laboral de la dictadura a la reforma laboral: los ataques antisindicales de ayer y hoy

El código que rige actualmente el trabajo y las relaciones laborales fue redactado en 1979 por José Piñera, hermano del ex Presidente y multimillonario Sebastián Piñera. Este código liquidó todas las conquistas sindicales y salariales que la clase trabajadora había ganado debido a su avanzada y combativa organización.

Jueves 15 de octubre de 2015

El código que rige actualmente el trabajo y las relaciones laborales fue redactado en 1979 por José Piñera, hermano del ex Presidente y multimillonario Sebastián Piñera. Este código liquidó todas las conquistas sindicales y salariales que la clase trabajadora había ganado debido a su avanzada y combativa organización. La dictadura militar a partir del año 1973 por la fuerza reprimió duramente a los trabajadores, destruyendo todas las organizaciones obreras. El código de 1979 legalizó todas las medidas que favorecieran los intereses económicos y políticos de los empresarios nacionales y transnacionales, que se han enriquecido a costa del pueblo trabajador durante décadas.

Los principales derechos salariales y sindicales que fueron liquidados:

1) Las remuneraciones reales de los trabajadores en el período 1974-1985 fueron un 20,5% más bajas que en 1970.

2) Se desarticuló la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, los sindicatos de base y todas las organizaciones superiores como los Cordones Industriales.

3) Se eliminó el derecho a negociación por rama. Si antes los trabajadores del sector del cobre, los servicios o todas las industrias de mismo rubro negociaban en conjunto, eso dejó de existir debilitando fuertemente a las organizaciones sindicales y aislándolas.

4) El código establece que solo los sindicatos de empresa pueden negociar colectivamente. Los sindicatos de trabajadores eventuales, los inter-empresa, trabajadores por obra o faena, temporeros, transitorios, no pueden negociar colectivamente sus derechos. Las Federaciones (formadas por 3 sindicatos o más) y Confederaciones (formadas por 3 Federaciones o más) tampoco pueden negociar colectivamente, limitándolas a roles de asistencia y capacitación.

5) Las materias de negociación colectiva se restringieron drásticamente. Las facultades del empleador de dirigir, organizar y administrar la empresa no son materia de negociación colectiva. Solo las condiciones salariales, laborales y de seguridad de los trabajadores y trabajadoras.

6) Se limitó la huelga, siendo posible solo en proceso de negociación colectiva cada 2, 3, o 4 años. Con un máximo de 60 días de duración, y con un engorroso trámite legal a través de la inspección del Trabajo. Además cuando se hace efectiva la huelga “el empleador podrá declarar lock-out o cierre temporal de la empresa, el que podrá ser total o parcial” (Art. 375 del código del trabajo).

Hoy con la reforma laboral en curso se busca consagrar la herencia de la dictadura y limitar el derecho a huelga. El empresariado agrupado en gremios patronales como la SOFOFA, la Corporación de Producción y comercio, la ASIMET, Sociedad nacional de Agricultura, entre otras, ha hecho una campaña acusando la reforma de “prosindical”, que va a afectar la “productividad del país” (sus ganancias), diciendo que es una mala reforma. Exigieron a sus partidos representantes posicionarse más firme contra la reforma: la derecha a través de personajes como el senador Allamand de RN y Hernán Larraín de la UDI, el pasado Lunes 14 de Septiembre presentaron más de 100 indicaciones con el objetivo de limitar el derecho a huelga y mantener todo tal como está. Los puntos centrales en debate a partir de estas indicaciones propuestas por la derecha:

1) Buscan subir el quórum a través de un estatuto especial para levantar sindicatos en las pymes (pequeña y mediana empresa) de 8 a 25.

2) Mantener el sistema de reemplazo durante la huelga tanto interno con la “polifuncionalidad”, como externo con la contratación de mano de obra externa durante (o previo) a la huelga.

3) Que exista una votación secreta en cualquier momento para poder descolgarse de la huelga.

4) Reponer la calificación de “huelga pacífica” con sanciones a los dirigentes sindicales en caso de no ser así.

5) Establecer mecanismos de “servicios mínimos” en sectores estratégicos de la economía, preparados con anterioridad a la huelga.

Las indicaciones de la derecha, portavoz de los empresarios, están centradas en quitar poder a la huelga. Esto muestra la preocupación de lo que los mismos empresarios han llamado “un clima anti-empresarial” que se ha instalado. Les preocupa el proceso de organización que el movimiento obrero viene mostrando con huelgas más combativas, con recuperación de métodos históricos de lucha como las tomas de faenas mineras en la última movilización de los subcontratados de Codelco en El Salvador y Ministro Hales. Los paros nacionales en el sector portuario con huelgas duras y largas que unieron a trabajadores de planta y eventuales. La movilización con paro nacional y cortes de ruta de los docentes. Tomas de plantas forestales, entre otros procesos de lucha.

A su vez el gobierno intenta tranquilizar a los empresarios y a la derecha mostrándoles que van a limitar la reforma laboral. La llamada “cocina” del senado hará ajustes sobre la base de las indicaciones propuestas tanto por la derecha como por el gobierno y los partidos de la Nueva Mayoría. Según Ximena Rincón, ministra del trabajo, consideraron tanto el derecho efectivo a huelga como el derecho a trabajar de los que no están en huelga: una diplomática forma de decir que huelga no es sinónimo de paralización total de una empresa o faena, y que seguirán habiendo reemplazos durante las huelgas.

Debemos tener claro que nada bueno saldrá de este gobierno y este parlamento que es un nicho de corrupción, negocios empresariales y sueldos millonarios. El código que rige las relaciones laborales es una camisa de fuerza a la organización sindical. Los ataques antisindicales que ayer destruyeron nuestros derechos y conquistas vuelven a estar en discusión hoy. Es la aparición del movimiento obrero con huelgas y paros combativos lo que está de fondo. Es necesario prepararnos para derribar el código laboral de la Dictadura. ¡Ningún código debe impedir nuestra organización!
Si nos planteamos seriamente esta tarea, es necesario recuperar los sindicatos y la CUT, desplazando a los dirigentes del diálogo social. Hoy día el rol que viene jugando la CUT dirigida por el PC-PS-DC se limita a hacer simples comentarios y presionar en la discusión parlamentaria proponiendo indicaciones; la CAT (Central autónoma de trabajadores) y la UNT (Unión nacional de trabajadores) lo mismo. ¿Es este el camino que nos llevará a eliminar la subcontratación? ¿Lograremos así la negociación por rama, frenar los despidos y el derecho efectivo a huelga? No, pues no existe ninguna voz favorable a los trabajadores que provenga de las comisiones de diputados y senadores. Solo buscan engañarnos y preservar el código laboral empresarial: cambiar algo cosmético para que de fondo nada cambie. Para torcerle el brazo a los empresarios, sus partidos y el gobierno, es necesario unificar todas las fuerzas de la clase trabajadora. Hace falta una alternativa en los sindicatos, independiente de los empresarios y el gobierno, que fortalezca la organización desde la base levantando la asamblea y la huelga como método de organización y lucha. Una alternativa clasista, combativa y anti-burocrática.