Un miembro de la Policía Metropolitana fue pasado a disponibilidad acusado de haber ejercido violencia física contra su pareja.
Martes 18 de noviembre de 2014
Fotografía: Wikimedia.
El hombre se llama Kevin Daniel Blanco y fue detenido el sábado pasado en la localidad bonaerense de Quilmes mientras se encontraba de franco junto a su pareja, la misma mujer que realizó la denuncia contra él.
Fue acusado por su novia de haberla amenazado de muerte con una pistola 9 milímetros y propinarle golpizas el mismo día de su detención. El hecho fue dado a conocer por la misma fuerza mediante un comunicado de prensa en el cual afirman que “la fuerza queda a disposición para colaborar en todo lo que la justicia requiera”, difundido por el jefe de dicha fuerza, Horacio Alberto Giménez.
Un gesto, sin duda, demagógico en una fuerza que desde su creación en 2008, votada en la legislatura porteña por el PRO y el kirchnerismo, no deja de sumar escándalos y denuncias. En 2009 comenzaron los cuestionamientos hacia su director, Jorge “Fino” Palacios, acusado de estar involucrado con uno de los sospechosos por el asesinato de Axel Blumberg e imputado por encubrimiento en la causa AMIA.
Luego, le tocó el turno al expolicía federal Ciro James, quien fue detenido acusado de realizar escuchas telefónicas ilegales a Sergio Burstein, uno de los familiares de las víctimas de la AMIA. El escándalo de las escuchas ilegales también involucró a Osvaldo Chamorro, jefe interino de la fuerza luego de la detención de Ciro James.
Evidentemente el gesto de apartar de la fuerza al hombre denunciado por violencia de género es una “mancha” de tantas en su terrible prontuario.