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UN CASO MÁS. Denuncian que joven discapacitado fue torturado en una comisaría de Tucumán

Los hechos sucedieron en la comisaría 5° el pasado 21 de febrero. La Fiscalía IV ordenó el secuestro de las actas y el libro de la comisaría.

Maximiliano Olivera @maxiolivera77

Sábado 5 de marzo de 2016

Fotografía tomada de www.periodicomovil.com.ar

En la noche del pasado 21 de febrero Jorge Herrera, 31 años y estudiante de Educación Física, volvía a su casa cuando fue detenido por efectivos de la comisaría 5°. Cerca de las 7 de la mañana del otro día apareció en su casa visiblemente golpeado, con esposas en su muñeca derecha y con el riesgo de perder un ojo producto de los golpes.

De acuerdo a la denuncia que investiga la Fiscalía IV, a cargo de Diego López Ávila, Jorge caminaba cerca de la comisaría 5° cuando comenzó a correr hacía allí pensando que personas querían asaltarlo. Allí fue interceptado por policías de la comisaría en la calle de Muñecas y Ecuador.

Los policías lo trasladaron hasta la comisaría y comenzaron a golpearlo entre cuatro policías. Jorge fue brutalmente golpeado en un ojo con los borcegos de un oficial. Esposado, recibía baldazos de agua. Su madre, Cristina Jiménez, relató al sitio Periódico Móvil que luego de la golpiza los policías le decían al joven, “vos tenés que decir que una patota te ha agarrado, no tenés que decir que nosotros te hemos pegado, porque si vos decís te va ir mal”.

De acuerdo a su relato, Jorge quedó a solas con un solo agente que se quedó dormido, aprovechando la situación para escapar. Llegó a la casa de su abuela mojada, con la cara ensangrentado, herido y con esposas colgado en su muñeca derecha. En estado de shock, Jorge recuerda un solo nombre de un policía: Gustavo López.

Luego Jorge fue llevado inmediatamente al hospital Centro de Salud, donde permaneció en terapia intensiva.

De acuerdo a Periódico Móvil, el jefe de la comisaría Carlos Mendoza se negó a formular declaraciones, alegando que él no estuvo esa noche en la dependencia policial. Ayer, la Fiscalía ordenó el secuestro de las actas y libros de la comisaría 5°.

La causa está caratulada como apremios ilegales, pero el abogado Leonardo Panigutti sostiene que debería tipificarse como delito de torturas. “No fueron únicamente las lesiones físicas que sufrió, los vejámenes, la humillación moral. También la parte psicológica. Hoy el muchacho, que tiene una discapacidad, tiene temor de salir a la calle”, declaró.

Lo sucedido en la comisaría no es un caso aislado sino que constituye una práctica habitual con la que la Policía amedrenta a los jóvenes en los barrios. Ante cada hecho de violencia policial que toma estado público, el gobierno hace anuncios como la creación de una “comisión contra la tortura” en la Legislatura. Por el contrario, familiares y amigos de casos de gatillo fácil –como el de Ismael Lucena– y de violencia en las comisarías –como en la Brigada Norte– han tomado el camino de la organización y la movilización.