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Red Internacional
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FALLO TC SOBRE REFORMA LABORAL. Derecha antisindical, Gobierno cómplice

El Tribunal Constitucional, siguiendo el requerimiento de la derecha y con los argumentos de los empresarios, dejó aún más debilitada una reforma laboral que el Gobierno cómplice había hecho pro-empresarial, y que la dirigencia de la CUT, oficialistamente apoyó.

Nicolás Miranda Comité de Redacción

Jueves 28 de abril de 2016

Un fallo anti-democrático y pro-empresarial

El Tribunal Constitucional es anti-democrático, utilizado para resguardar la Constitución de Pinochet.

La derecha recurrió a él contra la “glosa de gratuidad”, logrando un éxito administrativo. No político, hoy el movimiento estudiantil vuelve a salir con fuerza, masividad y combatividad a las calles. La Nueva Mayoría lo avala, porque también recurre a este anti-democrático organismo, con capacidad de cambiar las votaciones del Parlamento en un acuerdo entre solo 10 personas, que además son mayoritariamente de la derecha.

La derecha volvió a recurrir contra la reforma laboral, impugnando cuatro puntos: la titularidad sindical, la extensión de beneficios, el sindicato interempresa y el derecho a la información. Y volvió a lograr un triunfo administrativo. Tras una audiencia pública, que es un circo porque ya tenían tomada su decisión, emitieron su fallo esta tarde.

En el establecen que es inconstitucional la titularidad sindical, y en cuanto a la extensión de beneficios (acogida parcialmente la impugnación derechista para los nuevos afiliados al sindicato).

Rechazó la impugnación para la información de remuneraciones, y para la obligatoriedad de negociación interempresas.

Su fallo y argumentos son directamente empresariales, el resultado, solo beneficia a los empresarios. El actual Código Laboral será peor que el de la dictadura: permite la adaptabilidad, criminaliza las huelgas, asienta los grupos negociadores.

Sus leyes y sus instituciones, son solo para ellos. Perjudican a los trabajadores.
El fallo es inapelable. El Gobierno estudia los pasos a seguir.

Gobierno cómplice

El Gobierno lamentó el fallo. Lo atribuyó a la derecha. Aprovechó para señalar que es una Constitución que “no nos acoge a todos”.

Pero el Gobierno es cómplice. Primero, también recurren al Tribunal Constitucional (TC), legitimándolo. Segundo, permitieron su actual composición de mayoría derechista. Tercero, hicieron una reforma laboral pro-empresarial, que este fallo solo lleva hasta el final.

Los pasos a seguir serían un veto presidencial, que tiene tres variantes: sustitutivo (para cambiar una norma), aditivo (para agregar una norma) o supresivo (para dejar sin efecto una norma).

De optar por este camino, debería presentar un nuevo proyecto de ley y reiniciar toda la discusión de cero. La derecha rechaza esta opción, porque no se podrían reponer normas ya rechazadas por inconstitucionales.

¿Cuál sería entonces el camino?

La dirigencia oficialista de la CUT

El fallo del TC es resultado del requerimiento de la derecha y es empresarial, primeros responsables. Segundos responsables, el Gobierno cómplice.

Pero contaron con una tercera ayuda: los dirigentes oficialistas de la CUT. Que se limitaron a negociaciones y presiones parlamentarias. Que apoyaron siempre, con el paso del tiempo más críticamente, el proyecto del Gobierno. Que solo a última hora cuando era tarde y ya no servía, convocaron al Paro Nacional. Que de todos modos, con casi 20.000 en las calles de Santiago ese 22 de marzo, se mostró que había otro camino. El de la organización y la lucha desde las bases, contra la reforma laboral pro-empresarial, las presiones de la derecha y el empresariado.

Ahora critican el fallo. Pero sus pasos siguen el mismo camino derrotado. Si ayer hicieron lobby parlamentario, ahora hablan de ir a la Organización Internacional del Trabajo (OIT); como si a los empresarios o a alguien le importara. Hablan de la movilización, pero son palabras al viento. Su temor, es que se radicalicen las bases, actuando en forma cada vez más combativa, ilegalmente.

Es un camino probable. Como lo demuestra que el triunfo administrativo de la derecha en la reforma educacional al discutir la glosa de gratuidad, no fue un triunfo político, con el movimiento estudiantil de nuevo movilizado.

Es la perspectiva más probable para el movimiento de trabajadores. Ya hay muestras, como los 57 días de paro con movilización en Atacama.

Pero tanto en Atacama, que ahora el presidente de la CUT local decidió bajar el paro sin consulta a las bases, como la dirigencia nacional de la CUT, oficialista, son un obstáculo.

Para Simón Bousquet, presidente del sindicato del GAM y miembro de Alternativa Obrera "este fallo hace más urgente la necesidad de recuperar la CUT, desplazando a los dirigentes oficialistas que le abren el paso a la derecha, unificar las fuerzas de todos los trabajadores en una nueva Central Unica de Trabajadores, y volver a poner en pie un movimiento sindical clasista, combativo y democrático. Con la derecha, el Gobierno y los empresarios, nos vamos a ver en las calles”.