A través de la coordinadora 8 de marzo, el movimiento de mujeres está llamando a aprobar el nuevo texto constitucional sin ningún tipo de crítica al resto del texto propuesto, cabe preguntamos, ¿Qué sucede con la unión de la lucha y demandas de las y los oprimidos de nuestra clase? ¿Acaso estamos luchando por vías separadas? Pues lo estructural por lo que se luchaba en la rebelión de 2019 ha quedado fuera, pero esto pareciera, no encender ningún tipo de alarma.

Diana Toro Administradora Pública.
Martes 31 de mayo de 2022
Partiré de una noticia ya recurrente desde 2018, que son las fallas de los métodos anticonceptivos que se distribuyen en la salud pública y farmacias. Hace unos días la corporación MILES entrego algunos datos al respecto, y es que a lo menos, más de 200 mujeres se encuentran directamente afectadas por dichas fallas en los anticonceptivos, además, de un sector de mujeres que nunca acudieron a ningún organismo a hacer una denuncia o algún tipo de reclamo, por lo tanto, no existe ninguna trazabilidad al respecto. El Estado entonces, no te garantiza de mínima métodos anticonceptivos de calidad, inclusive con todo un aparato estatal encargado de tales tareas como lo es la Central Nacional de Abastecimiento (CENABAST)
¿Qué debería suceder cuando cientas de mujeres reclaman vulneración en sus derechos cuando estos anticonceptivos vienen malos de fábrica? Pues precisamente son aquellos anticonceptivos los que cumplen el rol de prevenir un embarazo no deseado y te permiten planificar tu vida, ¿No debiese el Estado garantizar una interrupción voluntaria del embarazo? Ya que la entrega de la mayoría de estos se hizo en la atención primaria de salud, dónde se atiende un sector precarizado de la población en sus respectivos Centros de Salud Familiar (CESFAM) La realidad es que tampoco el Estado se responsabiliza del perjuicio que ocasiona en la vida de mujeres y disidencias con capacidad de gestar.
¿Qué dice el borrador de la nueva constitución al respecto del aborto?
En su Artículo 16, correspondiente al Capítulo Derechos Fundamentales, se lee lo siguiente:
(…) asegurando a todas las mujeres y personas con capacidad de gestar, las condiciones para un embarazo, una interrupción voluntaria del embarazo, parto y maternidad voluntarios y protegidos
Escuetamente, lo escrito en el borrador no te garantiza mucho más de lo que existe, que son las tres causales actualmente existentes, en realidad la forma en que se aterriza, es que la ley 21.030 (las tres causales que apuntan a un mínimo de los casos totales) se ajusta a la Constitución, pues nada prevee que en el Congreso se apruebe una ley que vaya más allá de dichas causales.
Otro tema que ha sido muy criticado, es que tampoco te asegura que este derecho pueda ser efectivamente llevado a la práctica, porque no asegura su financiamiento. Ahora, considerando el foco de donde se han entregado los fallidos métodos anticonceptivos en la población, tampoco te asegura la gratuidad del procedimiento, que debería ser un piso mínimo para que este derecho no discrimine por ingresos económicos.
Entonces, ¿Cómo garantizar el pleno ejercicio de este derecho reproductivo?
El derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito para todas las mujeres y cuerpos gestantes se ha conquistado en otros países con movilización y lucha, no es un derecho que cae del cielo, literalmente, pues no hay ninguna confianza de que vendrá de la cúpula del Congreso, ni vino de la Convención Constitucional que “se suponía”, estaba destinada para acoger las demandas de la rebelión de 2019.
En Argentina, por ejemplo, fueron las mujeres que llenaron las calles quienes detonaron la victoria del derecho al aborto, esto lo lograron con más de 10 años de disputa dónde año tras año se presentaba el proyecto de aborto legal y gratuito. No fue el progresismo de la sociedad y sus políticos y políticas, es la organización consciente del movimiento de mujeres el que tiene el deber de proponerse arrancar este derecho al sistema imperante. Luego, toca también defender nuestras victorias como en EEUU, dónde se quiere prohibir a nivel federal este derecho, como una acción reaccionaria de la Corte Suprema que puede darse también en el país vecino, pues pensar que lo ganado en el capitalismo con reformas está asentado para nunca más retroceder, sería caer en una ingenuidad y no reconocer la propia historia de nuestros derechos básicos.
Las campañas por sector, como el mismo movimiento de mujeres desde la Coordinadora 8 de marzo llamando a votar apruebo por la mera consagración en el papel de este derecho, intenta generar una suerte de suma de derechos elementales dónde nos llaman a votar apruebo sin ninguna critica al proceso y sus resultados, pues si lo miramos de una forma global, que distinto sería haber arrebatado el negocio de la minería a los privados, para con eso lograr financiar íntegramente los derechos consagrados, y no de forma gradual de aquí a decenas de años más y sometido al gobierno de turno. Si bien avanzamos en muchos aspectos, lo fundamental ha quedado en el olvido, y nada de eso dicen las campañas por sector, como si fuese una gran constitución de la cual sentirse muy orgullosa, siendo que ni siquiera libero a los presos políticos sobre la que se cimienta este proceso, y claramente no logró, deshacerse de la herencia de la dictadura.
Cabe preguntarse, pues el 4 de septiembre volvemos a las urnas para aprobar o rechazar este borrador de nueva constitución, si este escueto artículo dentro de los derechos sexuales y reproductivos es razón suficiente para votar apruebo desde el movimiento de mujeres, siendo que las demandas que eran la columna vertebral de la rebelión de octubre han quedado fuera, dando certezas al gran empresariado de que sus negocios no se van a tocar, cuando son precisamente estos temas que alarman a las familias dueñas del país dónde hay que poner especial atención, y dónde el movimiento de mujeres debiese cumplir el rol de unir las demandas para lograr arrebatar al sistema lo uno, y lo otro, pues vías de lucha separadas, no son.

Diana Toro
Feminista socialista