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Red Internacional
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Actualidad. Detención fiscal de Nayarit asesta nuevo golpe al PRI

Desde 2012 habían salido a la luz las relaciones de Edgar Veytia con el crimen organizado. Siempre fue protegido por el gobernador priista Roberto Sandoval. Con la detención del fiscal, se acentúa la crisis del tricolor.

Jueves 30 de marzo de 2017

Las autoridades estadounidenses sospechan que Édgar Veytia, el fiscal de Nayarit, traficó “por lo menos” un kilo de heroína, cinco kilos de cocaína, 500 gramos de metanfetaminas y una tonelada de mariguana a lo largo de cuatro años, entre enero de 2013 y febrero de 2017. El fiscal del caso es Robert Capers, el mismo que lleva el caso de El Chapo Guzmán.

Veytia está imputado por tres cargos: conspiración por importar y distribuir las drogas en territorio estadounidense, y como agravante, su participación en un circuito de distribución internacional.

Trayectoria del crimen

En enero de 2012, fue asesinado un policía de una unidad que supuestamente combatía al narcotráfico. La plaza estaba en disputa entre el Cártel del Pacífico y Los Zetas. Días antes, la advertencia: una manta “A la ciudadanía en general, absténgase de salir a la calle sin negocio. Se empezará a hacer una limpia de zetas, empezando por la (Policía de Nayarit), escoltas de Beytia, ya que son las que están al mando de Los Zetas aquí en Nayarit”.

Desde que Sandoval asumió la gubernatura de Nayarit, la persecución del crimen organizado se enfocó en el Cártel del Pacífico. Los Zetas, según distintos medios, salieron indemnes.

Se hicieron públicas denuncias en varios medios en torno a los vínculos de Veytia con el cártel de los Zetas. La respuesta de Sandoval fue promoverlo a la fiscalía. Al cierre de 2013, se vinculó al flamante fiscal con otro cártel: el Jalisco Nueva Generación. El escándalo trascendió a la prensa nacional. Sandoval hizo caso omiso.

Estalló la disputa entre el Cártel Jalisco Nueva Generación con la rama sinaloense de El Chapo Guzmán. El gobierno de Peña Nieto mantuvo silencio a pesar de las denuncias contra Veytia. Una connivencia con el crimen organizado que se vio exhibida a nivel nacional en la masacre de Iguala y la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Se hizo evidente entonces que todos los partidos al servicio de los empresarios mantienen lazos con el crimen organizado. La policía y el Ejército también. Guerrero era entonces gobernado por el PRD, en crisis desde entonces. Ni López Obrador se salvó del escándalo: salieron a la luz fotografías donde aparece posando con José Luis Abarca, el alcalde Iguala a quien había promovido como candidato.

La podredumbre del PRI

Ahora, la crisis de nuevo le estalla en las manos a Peña Nieto con la detención de Veytia en San Diego, California, cuando el ex fiscal trataba de ingresar a EE.UU.

En un año electoral, tras la derrota en las elecciones de 2016 –cuando perdió 7 gubernaturas de las 12 en disputa, entre ellas 4 donde había gobernado por 86 años consecutivos- no parece haber control de daños posible.

La sucesión de crisis han desgastado la figura presidencial, y al PRI. Fue la crisis abierta con Ayotzinapa, la de los escándalos de corrupción por la casa blanca –entre otros-, la recepción servil a Trump cuando era candidato, tras múltiples ofensas al pueblo mexicano, la crisis económica detonada por la desacelaración de la economía internacional y la incertidumbre que provocó la llegada de Trump a la Casa Blanca. Y, ahora, la cereza del postre, los vínculos del partido gobernante con los cárteles del narcotráfico.

Y Sandoval, el gobernador de Nayarit, arrojó más leña al fuego con sus declaraciones iniciales afirmó que se trataba de especulaciones, y ahora en la mañana de este jueves dijo “No creo en la inocencia de Veytia”. Luego de haberlo solapado por años.

Tiempos turbulentos: la podredumbre y la decadencia de los partidos al servicio de los empresarios se hace evidente. Mientras entregan los recursos del país e imponen la degradación de las condiciones de vida de las mayorías, hacen negocios con trasnacionales y carteles.

Ante la crisis, para enfrentar los planes de Peña Nieto y el imperialismo estadounidense, la clase trabajadora, las mujeres y la juventud necesitan poner en pie una herramienta política propia, que de verdad defienda los intereses de la mayoría.