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El Círculo Rojo. Detonados por la grieta

Polarización y grieta: ¿artefacto político-cultural o expresión genuina de las divisiones sociales?; de la grieta a la fractura social y de la fractura social a la lucha de clases. Una reflexión sobre los debates políticos del presente en el editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que se emite los domingos de 22 a 24 hs. por Radio Con Vos, 89.9

Fernando Rosso

Fernando Rosso @RossoFer

Lunes 6 de mayo de 2019 00:19

  •  Hay un debate que circula en los ámbitos politizados en torno a la famosa “grieta”. De hecho, esta semana se presentó un libro escrito a cuatro manos por Martín Rodríguez y Pablo Touzon que lleva por título, precisamente, La grieta desnuda. Creer que esos son debates que tan sólo interesan al “círculo rojo” y que no tienen importancia, es pecar de cierto duranbarbismo. De alguna manera, a través de sus mediaciones o influencers llegan a replicar en la opinión pública de la sociedad. Por eso, en su justa medida y armoniosamente, también hay que tratarlos.

  •  Pero ¿qué es la grieta? Formalmente se puede decir que es el clivaje en el que está dividida la política argentina con dos polos que excluyen todo lo demás: kirchnerismo y macrismo. Dos polos que se vienen “retroalimentando” desde hace por lo menos una década. Cristina Fernández lo puso en el centro a Macri, como adversario a medida, y Macri la terminó derrotando en 2015 y ahora, dicen, que le puede pasar lo mismo al actual presidente.
  •  Pero el interrogante va un poco más allá: ¿la grieta es tan sólo una estrategia política en el sentido limitado de la palabra, dónde los dos polos se construyen por conveniencia y, en última instancia, no expresan nada más que eso: la guerra de dos relatos funcionales, mientras la sociedad está en otra cosa? ¿O es una expresión de distintos sectores sociales opuestos, con diversas aspiraciones y diferentes proyectos? Dicho de otro modo, ¿hay una sociedad para la grieta o es la grieta la que intenta modelar una sociedad? ¿Crece desde el pie o viene impuesta desde arriba?
  •  Para unos es claramente lo primero: un enfrentamiento artificial de narrativas políticas, ante la ausencia de programas que enamoren, digamos, y que sirve sólo como último recurso para ganar elecciones, el “programa” de no ser el otro; para otros, sin embargo, es una expresión genuina de sectores sociales con intereses opuestos que se manifiesta en la política.
  •  Yo creo que la respuesta es un poco de las dos cosas. Es tan cierto que se configuran alrededor de sectores sociales distintos, como también es verdadero que cada uno coloca al otro como el adversario a medida, básicamente por conveniencia electoral. También es muy real que en el marco de la crisis en curso, ninguno tiene la hegemonía y sus apoyos se basan menos en adhesión a sus propuestas que en rechazo a las del adversario. Ahora esto se puede seguir discutiendo por largo tiempo.
  •  La cuestión es que los que opinan que la grieta es una construcción artificial, sólo de discurso político, critican y -a veces con argumentos bastante agudos- ese artefacto (dicen que la sociedad es mucho más compleja y tienen otros intereses y aspiraciones más allá de estos polos intensos); pero cuando van a las propuestas concretas, terminan en una solución por derecha a la encrucijada: no es casualidad que gran parte de los críticos pasionales de la grieta proponen la desangelada alternativa de Roberto Lavagna. Ayer presentó sus diez propuestas y entre unos 500 lugares comunes sobre el pasado, el presente y el futuro, se olvidó de hablar de, nada menos, que la deuda externa.
  •  Sin embargo, los que reivindican la grieta, generalmente referentes que se ubican en el lado kirchnerista de la vida, aseguran que es expresión legítima de los de arriba, por un lado y los de abajo, por el otro. Y en general, proponen “radicalizar” la grieta. La contradicción que tienen es que sus referentes, desde la propia CFK que, más allá de las estridencias de su libro, allí manifiesta en esencia un llamado a la reconciliación o al consensualismo; hasta Axel Kicillof que publicó también un libro, un poco menos taquillero, pero que sin embargo, se subtitula “desengrietar las ideas para construir un país normal”.
  •  Unos buscan una salida por derecha, que es una forma de hacer “macrismo por otros medios” y otros aspiran a una radicalización imposible y que no está en la cabeza de sus dirigentes.
  •  Por eso, hay una palabra que está en boca de todos y todas (de Macri, del peronismo de centro, del Papa y hasta de Cristina): esa es la palabra orden. Trabajan como si la sociedad estuviera todo el tiempo enferma de orden. Y mientras el macrismo en el poder desplegó su programa abiertamente en estos tres años, del otro lado se le responde con la fría bandera del consenso (al margen de si se les cree o no, si el establishment tienen otras preferencias y desea a otras coaliciones).
  •  Martín Rodríguez habló en varias oportunidades de la “fractura social” real que está por debajo de la grieta. Creo que eso se acerca más a la realidad y la fractura social representa intereses en pugna y esos intereses en pugna no son nada más y nada menos que lucha de clases, más o menos abierta o más o menos larvada.
  •  Esa grieta es la que nadie, a excepción de la izquierda, quiere radicalizar, ni en el escenario de la lucha social ni en el terreno programático. En última instancia, es la única grieta real y en la que los que tienen todo no entienden de diálogos, de consensos, de conversaciones y de puentes y de leones o leonas herbívoras. Sólo aspiran al reinado de un orden que garantice sus privilegios (por la vía del consenso o de los palos) y sólo entienden un lenguaje: el lenguaje de la calle y la gramática de la lucha.


  • Fernando Rosso

    Periodista. Editor y columnista político en La Izquierda Diario. Colabora en revistas y publicaciones nacionales con artículos sobre la realidad política y social. Conduce el programa radial “El Círculo Rojo” que se emite todos los jueves de 22 a 24 hs. por Radio Con Vos 89.9.

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