Brasil redujo el jueves la banda de su rango meta de inflación para el 2017, el primer cambio a la meta oficial del país en 11 años, en un intento por ganar la confianza de un mercado que se ha mostrado escéptico sobre el compromiso del Gobierno por contener la fuerte alza de los precios.
Sábado 27 de junio de 2015
El consejo monetario nacional, integrado por los ministros de Hacienda, de Planificación y el jefe del Banco Central, mantuvo el punto medio del objetivo en un 4,5 por ciento para el 2017, pero estableció la banda de tolerancia en 1,5 puntos porcentuales hacia arriba o hacia abajo.
Es el primer cambio desde el 2004, cuando el rango para el 2006 fue reducido a 2 puntos porcentuales desde 2,5 puntos porcentuales.
Esta decisión del gobierno y el Banco Central se tomó luego de conocerse que en Mayo se obtuvo el mayor déficit presupuestario primario (antes del pago de intereses de la deuda) en ocho años. El déficit de 8.051 millones de reales casi absorbe el superávit de Abril. Pese al ajuste del gasto público y al aumento de los impuestos de los últimos meses, el plan de Rouseff y su ministro neoliberal Levy, no puede mostrar los resultados que esperan los mercados y el chantaje de estos se mantiene exigiendo más ajustes y haciendo subir el denominado riesgo país. Esto ocurre, puesto que la economía avanza a paso sostenido hacia una recesión y golpea sobre la recaudación, el nivel de empleo y el conjunto de la actividad.
Una alta inflación se ha convertido en un gran dolor de cabeza para la presidenta Dilma Rousseff, quien ha prometido que hará todo lo posible para bajar los precios en su segundo mandato de cuatro años, que comenzó este año. La inflación anual subió a un 8,80 por ciento hasta mediados de junio.
"Esto fue importante, refuerza la credibilidad del banco y ayuda a recuperar la confianza del mercado", dijo Thais Zara, economista jefe de la consultora Rosenberg & Associados. "Esto indica que la totalidad del Gobierno está comprometida con reducir la inflación", agregó.
Una abrumadora mayoría de los economistas respaldó la idea del ajuste a la meta del 2017 para mostrar que el Gobierno es serio sobre el combate contra la inflación en el largo plazo, mostró anteriormente el jueves un sondeo de Reuters.
El organismo mantuvo el objetivo de inflación para el 2016 en un 4,5 por ciento, como habían especulado algunos medios.
La inflación en Brasil se ha mantenido muy cerca del límite superior del rango meta durante los últimos cinco años, socavando la credibilidad del Banco Central.
Incluso después de que subió sus tasas al mayor nivel entre las grandes economías, analistas dudan que el banco pueda cumplir su promesa de llevar la inflación a un 4,5 por ciento a fines del 2016. Y así aprovechan para exigir mayores medidas de ajuste que afectan las condiciones de vida del pueblo trabajador.
Fuente: Reuters