En la madrugada de este miércoles se votó el impuesto a las grandes fortunas. Este fue uno de los proyectos con los que el oficialismo buscó tapar la política de ajuste que implica el Presupuesto 2021. Este había sido ratificado, en un trámite exprés durante el martes. Hubo fuerte rechazo en las redes sociales al presupuesto votado a pedido del FMI.
Miércoles 18 de noviembre de 2020 03:30
Otra vez el FMI. El organismo internacional, con el cual Argentina tiene una larga y trágica historia, que incluye "hitos" como la entrega menemista de los noventa, la dramática crisis de 2001 o el desastre del Gobierno macrista, está de nuevo entre nosotros.
En realidad, nunca se había ido. Pero en las últimas semanas, el oficialismo del Frente de Todos confirmó algo lamentablemente esperado: la deuda tomada por Macri, y denunciada como ilegal por el propio Gobierno y sus parlamentarios, será reconocida y pagada con el hambre, sudor y lágrimas del pueblo argentino.
No son palabras vacías. Desde la última carta de Cristina Kirchner, que llamó a un acuerdo nacional con los grandes empresarios, los burócratas sindicales y los medios de comunicación, un rumbo claro se puso en marcha: represión en Guernica, emisión de deuda para los especuladores, encuentros con Héctor Magnetto, Paolo Rocca y otros dueños del país, anuncio de una nueva fórmula de movilidad que ajusta otra vez a los jubilados y, finalmente, la comunicación de que se le pedirá al FMI un acuerdo de facilidades extendidas, que posterga pagos de deuda a cambio de condiciones de sometimiento y ajuste para el país.
En ese marco se inscribe la sanción del Presupuesto 2021 que terminó de aprobar este martes en la Cámara de Diputados: a pedido del FMI, durante los próximos años el país, otra vez, subordinará toda su economía al pago de la deuda ilegal a los especuladores. Se eliminará el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) en momentos en los que crece la pobreza, se ajustará a los jubilados, se reducirán partidas como las de salud y educación, se habilitarán nuevos tarifazos, fin de precios máximos en algunos productos y se postergarán los salarios de los trabajadores estatales. Todo, en beneficio del capital financiero internacional.
Al final, entre los jubilados y los bancos, ganaron los segundos. Es otra más de las promesas de campaña que fueron puro humo.
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Repasando algunos números, el Presupuesto 2021 establece entre otras cosas un ajuste del 9,5 % en términos reales del gasto primario respecto al 2020, incluyendo una reducción del gasto en salud de 9,4 %, las partidas a prestaciones sociales que caerán 16,5 %, el IFE que será eliminado, lo destinado a universidades que cae un 9 %, entre otros datos.
A la inversa, se siguen garantizando los pagos de intereses de deuda a los acreedores privados, lo cual representa un 1,5 % del PBI. Es un monto equivalente a garantizar 6 meses de IFE de $ 10.000 para 9 millones de personas. Pero las prioridades que votó el Congreso son otras.
También se benefician sectores ligados a las exportaciones con reducciones fiscales, y empresas energéticas como Tecpetrol de Paolo Rocca que será premiada con subsidios por $ 70.000 millones. Las empresas de gas (principalmente YPF) también recibirán fondos calculados en $75.000 millones provenientes de la aplicación del "aporte extraordinario" que financiará prácticas contaminantes como el fracking.
Por todos estos motivos, es que en las redes sociales, durante la tarde de este martes, fue tendencia #NoAlPresupuestoDelFMI con decenas de miles de tuits y en otras redes sociales como Facebook e Instagram.
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Bombas de humo para tapar el ajuste
Para ocultar ese enorme ajuste es que este martes tuvo lugar una maratónica sesión en la Cámara de Diputados. Al cierre de esta edición, la misma llevaba ya más de 13 horas de duración. Fue en el transcurso de ese lapso de tiempo en el que se terminó de aprobar el Presupuesto 2021.
Ya en la madrugada, pasadas las 3 de la madrugada, se dio media sanción al impuesto a las grandes fortunas. La iniciativa, anunciada hace casi 8 meses por el oficialismo, recién se discutió este martes. La coincidencia con la aprobación del Presupuesto no es casualidad. Por el contrario, demuestra que se trató de una maniobra destinada a ocultar el ajuste definido en función de acordar con el FMI.
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A lo largo de la extensísima sesión en el Congreso Nacional -ámbito si los hay para la casta política- hubo mucha hipocresía. Por ejemplo, Fernanda Vallejos, del Frente de Todos, dijo que el proyecto de impuesto a las grandes fortunas representaba “un acto de reparación y un puntapié inicial para tantos otros debates a partir de los cuales podamos parir una Argentina con mayor igualdad”. Justo un rato después de ratificar el Presupuesto a la medida del FMI.
Los representantes de Juntos por el Cambio, para confirmar una vez más que son los representantes directos de la inmensa minoría millonaria del país, se pasaron toda la sesión llorando y pataleando contra el proyecto como si se tratara de una expropiación de los grandes terratenientes y banqueros. Javier Campos, de la Coalición Cívica, dijo que se trataba de una "salvajada tributaria". Luciano Laspina, dijo que el impuesto "no tiene un afán recaudatorio, sino ideológico". Y para completar el cuadro, Jorge Enriquez, del PRO, dijo: "Así empezó el éxodo de las ’clases productivas’ de Venezuela".
También hubo, sin embargo, voces claras para plantear las cosas como son: las de Nicolás del Caño y Romina del Plá del Frente de Izquierda.
El diputado y ex candidato a presidente de la izquierda dijo sin tapujos, entre otras cosas, que "esta ley es el camuflaje de un ajuste contra el pueblo". Del Caño se refería al llamado impuesto a las grandes fortunas, que no solo llegó 8 meses tarde, después de una pandemia que causa estragos, sino que es tan insuficiente que lejísimos está de compensar el gran ajuste que significa el presupuesto votado a pedido al FMI, además de que en parte se usará para financiar al fracking contaminante.
Es decir, que fue utilizado como "bomba de humo" para decir que afectan los intereses de los poderosos cuando lo que sucede, de la mano del FMI, es exactamente lo contrario.
Como dijo Del Caño en el Congreso, "hoy estamos frente a una maniobra, frente a un engaño porque se intenta tapar un nuevo ajuste contra el pueblo trabajador, pero sabemos que el sol no se puede tapar con una sola mano. Guzmán anunció que el presupuesto de ajuste que se votó hace un rato en esta cámara va a ser aún peor. Se lo dijo a Magnetto y a otros grandes empresarios de la Argentina, que el déficit fiscal va a pasar del 4,5 % que dice el presupuesto a ser menor al 4 %. ¿Y quién lo va a pagar? ¿Los banqueros, los grandes empresarios, los millonarios? No, lo van a pagar los jubilados, los trabajadores, los sectores populares.
"Desde el Frente de Izquierda no solo estamos por verdaderos impuestos progresivos a las grandes fortunas, sino que nuestro programa integral apunta a la expropiación de los expropiadores del pueblo, a ese núcleo de banqueros, de grandes terratenientes y grandes empresarios que se valieron del genocidio para multiplicar sus ganancias a sangre y fuego y generaron este espiral permanente de atraso y decadencia del país".
El diputado de la izquierda no se olvidó, por supuesto, de señalar a otros de los responsables principales de la situación: "quiero decirle a todas aquellas personas que verdaderamente quieran terminar con este ajuste contra el pueblo trabajador, que peleen para imponerle a las centrales sindicales que están en las reposeras, que están ’luchando’ por Twitter…que hay que imponerle un verdadero plan de lucha para unificar todas las peleas que están habiendo hoy. Hay muchas peleas que están dando los trabajadores aunque lo oculten los medios de comunicación, y esas peleas tienen que ser unificadas para que esta crisis la paguen los que la han provocado y no las mayorías populares".
Aborto, ya lo sabés, nada es casualidad
Una lectura similar corresponde hacer respecto del envío del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo. Lejos está de ser casualidad que se anuncie el mismo día que se vota el presupuesto del FMI: es parte de las maniobras del oficialismo para intentar cambiar una agenda, aunque, de todos modos, el sol no se puede tapar con la mano.
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Al mismo tiempo, hay que decir que si después de tanto tiempo de dilaciones se envió el proyecto al Congreso, es mérito indiscutido de la fuerza del movimiento de mujeres y su lucha histórica por imponer este derecho democrático.
Ahora queda planteado salir a las calles para que se apruebe no el proyecto del oficialismo, con muchas limitaciones, sino el de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal.
Nuestro futuro por nuestros derechos, contra el ajuste y por una salida de fondo contra la explotación y la opresión, está en las calles.