Reflexiones sobre lo que dejaron las PASO, el desarrollo del escenario político y los desafíos para el Frente de Izquierda y de los Trabajadores.

Fernando Scolnik @FernandoScolnik
Jueves 17 de agosto de 2017
1) El resultado de las PASO fue recibido con entusiasmo por parte de los mercados y el Gobierno de Estados Unidos. El lunes 14, tras la elección, el índice Merval subió un 3,4 %, las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street se incrementaron hasta un 11,6 % y el dólar descendió 46 centavos sin la intervención de la autoridad monetaria. Al día siguiente fue la propia Casa Blanca, por medio del vicepresidente de Donald Trump, Mike Pence, quien festejó el resultado electoral en su visita a Buenos Aires. El número dos del gobierno norteamericano hasta se ofreció de “cábala”, bromeando con la idea de volver en octubre si eso aporta al éxito electoral de Cambiemos.
2) En busca de capital político para seguir con las “reformas” a favor del gran capital. Los motivos de la alegría fueron bien explicitados cuando Pence afirmó que uno de los motivos de su presencia en Argentina era “felicitarlo a usted señor presidente Macri por sus audaces programas de cambio”. El gran capital nacional y extranjero festeja lo que interpreta como una conquista de capital político por parte del macrismo para avanzar en nuevas reformas favorables a sus intereses. En un año y medio del actual Gobierno avanzaron con un plan de “volver al mundo” arreglando con los fondos buitre, iniciando un fabuloso ciclo de endeudamiento externo, devaluando, levantando el cepo cambiario, quitando y bajando retenciones, así como subiendo las tarifas de los servicios públicos. Pero aun así, tuvieron que tener en cuenta la relación de fuerzas, por las debilidades de origen del Gobierno macrista (minoría parlamentaria, sin fuerza propia en los sindicatos, haber triunfado por poco en el balotaje, etc.), lo cual se expresó en el debate entre “gradualismo” y “shock”. Lo que avizoran ahora es la posibilidad de seguir avanzando por medio de una reforma laboral, tributaria y jubilatoria, entre otras medidas que continúen la transferencia de ingresos que se viene produciendo desde el pueblo trabajador hacia el capital más concentrado. Todo esto, dentro de un marco regional de apoyo al golpista Temer en Brasil y de injerencia imperialista en Venezuela en favor de la derecha de ese país.
3) La elección no implica un cheque en blanco para el macrismo. Si el resultado de las PASO se confirmara en líneas generales en octubre corren el riesgo, sin embargo, de confundir una elección mejor de la que esperaban con un aval completo para avanzar con el conjunto de su programa político y económico, que además se enmarca en un contexto internacional en el que la llegada de inversiones al país sigue siendo más promesa que realidad. Las contradicciones estructurales de la economía (endeudamiento, déficit fiscal y comercial, etc.) pueden dar lugar a nuevas crisis en el próximo período, que alimenten el descontento y le hagan perder base política y social a Cambiemos. La relación de fuerzas, en última instancia, se terminará de definir en la lucha de clases. A diferencia del menemismo, el macrismo no cuenta con el efecto disciplinador de una gran crisis en los años previos, como había sido la hiperinflación del fin del alfonsinismo, ni con aquel contexto internacional de ofensiva neoliberal. En concreto, en esta elección obtuvieron un poco de aire político con un “empate técnico” en la Provincia de Buenos Aires (donde posiblemente terminen perdiendo por escaso margen frente a Cristina Kirchner en el escrutinio definitivo de las PASO), un triunfo muy amplio en la Ciudad de Buenos Aires y victorias en Córdoba, Mendoza, Neuquén, Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, San Luis y Santa Cruz. De conjunto, Cambiemos sacó un 35 % de los votos a nivel nacional (similar a lo que sacaron en octubre de 2015), consolidándose como primera minoría, ante la división y crisis de la oposición. La necesidad de recurrir a burdas maniobras durante el escrutinio para “vender” una primera imagen ganadora apenas culminada la votación, actúa a modo de muestra de que el resultado de las PASO no es un cheque en blanco para el macrismo.
4) Los opositores que sostienen al macrismo. La contratendencia a las contradicciones señaladas en la tesis anterior seguirá dada por la amplia oferta de “dadores de gobernabilidad” con la que cuenta el macrismo desde su llegada a la Casa Rosada. A pesar de ser minoría en el Congreso Nacional, en un año y medio el Gobierno consiguió aprobar todas sus leyes fundamentales gracias a los votos del Frente para la Victoria en el Senado y de Massa-Stolbizer, el Bloque Justicialista y otros en la Cámara de Diputados. Aunque el macrismo consiga una buena elección en octubre, seguirá siendo minoría en el Congreso, razón por la cual seguirá negociando con todos estos actores, a pesar de que los mismos han salido derrotados de las PASO. Los otros grandes sostenes de Cambiemos en todo este tiempo han sido los gobernadores e intendentes de todo el arco político y la burocracia sindical, que con su tregua ha logrado evitar hasta el momento que el descontento con el plan de ajuste en la mayoría del pueblo trabajador se exprese con mayor lucha de clases.
5) El peronismo en crisis. Otro resultado clave de la elección es la crisis del peronismo, quedando muy debilitado el principal espacio opositor. En el interior del país sufrió derrotas muy importantes en Córdoba, San Luis, Entre Ríos, La Pampa, configurándose un duro revés a un proyecto de recomposición del peronismo desde una suerte de reedición de una “liga de gobernadores” que se proponga como renovación partidaria tras el fin de ciclo kirchnerista. Sus triunfos en Salta, Tucumán, Santiago del Estero y Formosa son completamente insuficientes para compensar las derrotas. El kirchnerismo, por su parte, también perdió en Santa Cruz.
6) El “empate sorpresa” en la Provincia de Buenos Aires tiene sus razones. Tesis aparte merece, por supuesto, la Provincia de Buenos Aires, donde se juega la “madre de todas las batallas”, tanto por su peso económico y demográfico como por la apuesta en el distrito de figuras claves de la política nacional como Cristina Kirchner y, en menor medida, Sergio Massa, además de la “candidata” María Eugenia Vidal, que no figuró en las boletas. Las elecciones primarias dejaron en crisis la apuesta de la ex presidenta de hacer una campaña “ciudadana” y moderada que apostaba a que el descontento con el ajuste haga su trabajo de forma casi automática y se manifieste en un “voto castigo” al macrismo en favor de la ex mandataria. Más de fondo, sin embargo, el discurso kirchnerista que hacía eje en la comparación de la actual situación con años anteriores mostró sus límites, debido a que si bien un sector importante de la clase trabajadora votó a la ex presidenta contra el macrismo, otros cientos de miles de pobres del conurbano bonaerense, trabajadores precarizados desde hace años o sindicalizados que pagan el impuesto al salario rechazaron la invitación a “volver” a aquellos años que, para ellos, no resultaron tan idílicos como dice el libreto de campaña de Unidad Ciudadana. La inflación de los últimos años del kirchnerismo, la falta de resolución de problemas estructurales como el transporte, la vivienda, la salud o la educación, dan cuenta de que la “década ganada” no fue tan buena para todos. Algunos se la “llevaron en pala”, como decía Cristina Kirchner, pero muchos otros millones no. Por su parte, amplios sectores del empresariado y las clases medias altas, desde hace años opositores a Cristina Kirchner, volvieron a votar al macrismo o al massismo, mientras que otros sectores de las clases medias votaron al kirchnerismo, observándose una polarización en esta franja, que irradia hacia otros sectores y tiene su expresión electoral. En el último tramo hacia las PASO, Cambiemos jugó a fondo a María Eugenia Vidal para pegar sobre los puntos débiles del kirchnerismo, junto con una campaña para intentar convencer de que las medidas de ajuste aplicadas se debieron a la “herencia recibida” pero que “lo peor ya pasó”, debido a que la economía, finalmente, estaría empezando a crecer (aunque la realidad es que la recuperación es muy modesta, incierta y desigual). Previamente, la campaña por la destitución de Julio De Vido se había ocupado de recordarle a millones los hechos de corrupción kirchnerista para reforzar el voto de quienes quizás no adhieren ni al macrismo ni a su programa pero son profundamente anti K y deseaban ver la derrota de la ex presidenta y de su proyecto de “volver”. Desde antes, y como todo Gobierno (tal como habíamos denunciando desde La Izquierda Diario al comienzo del año), el macrismo también había hecho un intenso uso político de los recursos del Estado para llegar con obras públicas a los barrios más pobres y así levantar su desempeño en ese sector amplio del electorado que sufre problemas estructurales desde hace años, buscando un voto que valore la “gestión”. Así se llegó al “empate técnico” de las PASO en la Provincia de Buenos Aires.
7) Octubre será clave para el futuro del kirchnerismo. Cómo se resuelva en octubre el “empate técnico” será clave para terminar de determinar cómo se configura el escenario político futuro y la carrera hacia 2019. Una derrota de CFK en la provincia de Buenos Aires sería un golpe difícil de revertir para el kirchnerismo como proyecto político, mientras que una victoria ajustada le podría dar una continuidad como fracción del peronismo junto con sus armados en el interior del país, entre los que sobresale la elección de Agustín Rossi en Santa Fe, pero aún así difícilmente pueda revertir su crisis más profunda y hegemonizar nuevamente al peronismo. Por otro lado, uno de los derrotados de la elección es Sergio Massa, a quien la “avenida del medio” se le angostó y amenaza con achicarse aún más en octubre. Florencio Randazzo, por su parte, no pudo levantar y quedó fuera de carrera. Dentro de Cambiemos, la UCR (especialmente la fracción que apostó a Lousteau en CABA) sale más débil, mientras que la dependencia del voto “honestista” que atrae Carrió le da elementos de inestabilidad a la coalición.
8) El Frente de Izquierda se consolida como única oposición independiente. En un marco de alta polarización, en el que se jugó una suerte de plebiscito de medio término sobre el macrismo, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores se consolidó con casi un millón de votos a nivel nacional como la única alternativa política que enfrenta en serio el ajuste y se planta de forma independiente frente a todas las variantes capitalistas, con un programa para que la crisis la paguen ellos. Los votos obtenidos representan casi un 30 % más que en las PASO de 2015, y tienen aún más valor, una adhesión más firme, luego de haber enfrentado el FIT las campañas por el voto en blanco en el balotaje presidencial por parte del kirchnerismo y la del macrismo y muchos medios de comunicación por haber rechazado el circo por la destitución de Julio de Vido, que el FIT denunció como una maniobra electoral que solo buscaba rédito para Cambiemos en los comicios, a la vez que garantizaba la impunidad de los corruptos del oficialismo y la oposición kirchnerista. Con respecto a las elecciones primarias de las legislativas de 2013, los porcentajes obtenidos por el FIT son similares, aunque en esta ocasión la votación fue mucho más polarizada y con fuerte competencia entre las principales figuras de la política nacional, lo cual configuró un escenario distinto al de cuatro años atrás. Este domingo, en la Ciudad de Buenos Aires Myriam Bregman obtuvo un 4,38 % y Marcelo Ramal 3,79 %, mientras que en provincia Nicolás del Caño sacó un 3,62 % y Néstor Pitrola un 3,38 %. A la vez, el FIT hizo muy buenas elecciones en distintas provincias del interior, destacándose un comicio histórico en Jujuy donde Alejandro Vilca obtuvo un 12,5 % de los votos y la posibilidad de volver a pelear por entrar al Congreso Nacional desde Mendoza de la mano de Noelia Barbeito, que sacó un 8,8 %. En Neuquén, Raúl Godoy obtuvo un destacado 6,7 %, el FIT en Santa Cruz sacó más del 8 % a diputados y en Salta con Pablo López como principal candidato 7,35 % también a diputados, mientras que en una provincia importante como Córdoba la lista encabezada por Liliana Olivero obtuvo un 4,3 %, entre los resultados más importantes.
9) Una gran campaña militante. En la pelea por alcanzar estos resultados y por disputar la conciencia política de millones contra los partidos de los capitalistas, tuvo una gran importancia la enorme campaña militante desplegada en todo el país por miles de militantes, simpatizantes y colaboradores que se propusieron llegar con las ideas del Frente de Izquierda a cada barrio, cada lugar de trabajo y de estudio. El domingo 13, fueron miles los fiscales que defendieron los votos del FIT contra los grandes aparatos.
10) El FIT peleará por conquistar nuevas bancas en octubre. Con estos resultados, al Frente de Izquierda se le abre la posibilidad de pelear en octubre por nuevas bancas nacionales y provinciales que sean nuevos puestos de lucha para denunciar a los poderosos y apoyar las luchas de los trabajadores, las mujeres y la juventud, en la Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, Mendoza y Jujuy, fortaleciendo las bancadas del FIT que en todo este tiempo demostraron ser las únicas que no les votan las leyes al macrismo y a los gobernadores, mientras que sus referentes están en las calles acompañando todas y cada una de las peleas.
11) Un gran reconocimiento a los dirigentes que luchan con los trabajadores y un voto más obrero y popular. La simpatía con el Frente de Izquierda y sus principales referentes es aún más amplia que los votos obtenidos. En cada recorrida en las calles, lugares de trabajo o estudio, se percibe un gran reconocimiento a los dirigentes del FIT que luchan junto a los trabajadores, y salta a la vista el contraste tanto con la burocracia sindical que deja pasar el ajuste como con los dirigentes del kirchnerismo que prometieron “resistencia con aguante” pero nada de eso hicieron. La lucha de PepsiCo y la presencia en el desalojo de Nicolás del Caño, Myriam Bregman y otros referentes de la izquierda (así como la ausencia de cúpulas sindicales o dirigentes del kirchnerismo) se transformó en uno de los temas centrales de las últimas semanas de campaña electoral, poniendo en debate el tema del trabajo y las vías para enfrentar al macrismo y las patronales. En Jujuy, frente al Gobierno policíaco y ajustador de Gerardo Morales y la gran crisis del peronismo, la figura de Alejandro Vilca emergió como la única opción consecuente de lucha para el pueblo trabajador de la provincia, y especialmente creció el apoyo a su candidatura entre los obreros del ramal azucarero de las localidades de San Pedro, La Esperanza y Libertador General San Martín. En Neuquén, a Raúl Godoy se lo conoce ya desde hace tiempo como el diputado de los trabajadores, por su incuestionable rol como legislador al servicio del pueblo trabajador. En Mendoza, desde hace cuatro años que el Frente de Izquierda ha emergido como un espacio político que representa al pueblo trabajador y a la juventud de la provincia frente a los partidos tradicionales. Lo mismo puede decirse del rol del PTS y el Frente de Izquierda en cada provincia del país. Además de esta práctica en las luchas, el programa y las consignas de la campaña del Frente de Izquierda, como por ejemplo la pelea por una jornada laboral de seis horas, cinco días a la semana, repartiendo el trabajo para trabajar todos con un salario como mínimo igual a la canasta familiar, abriendo la perspectiva de una sociedad basada en las necesidades sociales y no en la ganancia capitalista, apuntaron a temas sensibles para el pueblo trabajador que sufre o bien la desocupación, o la precarización y la superexplotación dejando la vida y la salud en el trabajo. Como consecuencia de todo esto, los votos del Frente de Izquierda, además de aumentar respecto de las PASO de 2015, tuvieron un componente más obrero y popular. Como señaló Nicolás del Caño la noche del escrutinio, entre quienes “más sufren el ajuste, ahí es donde más apoyo hemos tenido”.
12) Los desafíos inmediatos para octubre. De cara a las elecciones de octubre los resultados obtenidos son una base para multiplicar la militancia y el esfuerzo del Frente de Izquierda para conquistar más bancas al servicio de las luchas. Esta pelea incluye también interpelar a todos aquellos que simpatizan con el rol del FIT y sus diputados pero que en las PASO han optado en la polarización por alternativas que desde la izquierda entendemos que no representan los intereses del pueblo trabajador y que tampoco pueden ni quieren enfrentar los nuevos ataques que vendrán por parte del macrismo. Al mismo tiempo, el nuevo tramo de la campaña electoral irá de la mano con el apoyo a todas las luchas, con denunciar a las conducciones oficiales de los sindicatos que están en abierta tregua con el Gobierno, y con exigirle serios planes de lucha para enfrentar el ajuste a aquellas otras que usan un lenguaje más confrontativo (muchas de ellas alineadas con el kirchnerismo) pero no convocan a ninguna pelea seria. En este sentido, y de cara a la marcha que convoca la CGT para este 22 de agosto, apoyamos la moción de los obreros de PepsiCo de conformar un bloque de todos aquellos que compartan la pelea contra los despidos y la represión, por la aparición con vida de Santiago Maldonado y por la exigencia a la CGT de un paro nacional.
Desde La Izquierda Diario, publicación impulsada por el PTS en el Frente de Izquierda, saludamos a los miles de compañeros y compañeras que han participado de la campaña, y convocamos a todos nuestros lectores a sumarse a estas batallas y estas perspectivas, para fortalecer una alternativa política de los trabajadores y preparar una enorme fuerza militante de miles de luchadores, impulsando también agrupaciones en los sindicatos, centros de estudiantes y en los barrios que peleen por la más amplia unidad, bajo métodos democráticos y combativos, para enfrentar a los nuevos planes de ajuste y a sus cómplices.

Fernando Scolnik
Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.