
Ruth Werner @RWlaruta99
Sábado 9 de mayo de 2015
Fotografía: DYN / Javier Brusco
El Congreso Nacional del Partido Justicialista sesionó ayer en Parque Norte. El tono que iba a tener el evento no presentó grandes novedades. Ya lo había dado Cristina Kirchner el día anterior por cadena nacional cuando en un reto público había convocado a los precandidatos presidenciales y a la gobernación de la provincia de Buenos Aires a darse un “baño de humildad” para exigir, a continuación, que comiencen a declinar candidaturas. Los anotados para la carrera presidencial son cuatro: Daniel Scioli, Florencio Randazzo, Sergio Urribarri, Agustín Rossi. Mientras que para la gobernación bonaerense superan la decena. En esa lista están Julián Domínguez, Aníbal Fernández, Diego Bossio, Sergio Berni, Fernando Espinoza, Patricio Mussi, Fernando "Chino" Navarro, Carlos Castagneto, Martín Sabbatella, Santiago Montoya y Martín Insaurralde.
El encargado de transmitir el mensaje de la Casa Rosada en el Congreso fue el Secretario General de la Presidencia Carlos Zannini quien destacó que la estrategia es “tener las PASO más acotadas posible, con aquel número de candidatos que sea posible unificar”. El objetivo es apostar a una o dos fórmulas presidenciales y reducir lo más posible los pretendientes a la gobernación a fin de evitar la dispersión. Lo ocurrido en las PASO de la Ciudad de Buenos Aires donde el FpV llevó a siete candidatos significó un duro revés particularmente para el candidato de “La Cámpora”, Mariano Recalde, quien, aunque salió vencedor de la contienda interna, realizó la peor elección del peronismo en años.
Al cierre del Congreso ninguno de los precandidatos había retrocedido de sus aspiraciones aunque uno a uno recitó su acuerdo con el mandato presidencial. Se sabe, además, que lo que dice Cristina por boca propia o por la de Zaninni llegó a los postulantes como una respuesta a los reclamos de que la mandataria haga públicas sus preferencias. Como hemos analizado en La Izquierda Diario el que calla otorga y la decisión inequívoca de Cristina Kirchner de no adelantar favorito juega para el mejor posicionado: “el país kirchnerista se rinde a los pies de Scioli que va en busca del gobierno, para que el pejotismo retenga el poder”. Daniel Scioli quien lidera las encuestas lo sabe y ratificó su decisión en el mismo Congreso. De todas maneras, Florencio Randazzo está claro que sigue en carrera y aprovechó los medios de comunicación para pegarle al rival bonaerense. El ministro de Interior y Transporte, famoso por deslindar responsabilidades y echarle la culpa a los trabajadores por las “masacres ferroviarias” aseguró que confrontará con Scioli a quien acusó veladamente de ser un hombre “preocupado” por “las tapas de los diarios” en alusión a los coqueteos del gobernador con el grupo Clarín.
El que salió rápido a defender a Scioli, siempre listo para ofrecerse de ladero de un peronismo moderado, no podía ser otro que Antonio Caló. En medio de unas paritarias bochornosas con topes salariales oficiales y las mismas negociaciones metalúrgicas empantanadas por decisión gubernamental el secretario general de la CGT saludó “especialmente” la candidatura del ajustador bonaerense.