"Todo revolucionario es feminista, desde el punto de vista que no puede haber -en ningún instante- una situación que hable de que no exista igualdad" dice el profesor Artés, cuando se le pregunta por qué en la directiva de su partido no hay ninguna mujer ¿Por qué? ¿Qué quiere decir?
Martes 31 de agosto de 2021
Recientemente el candidato presidencial de Unión Patriótica (UPA) estuvo como invitado en el programa Tolerancia Cero de CNN; se le realizó una larga entrevista donde respondió preguntas sobre su programa de gobierno y su proyecto de “refundar Chile”. Podremos tener muchas diferencias con Mónica Rincón, pero si en algo tiene razón es en apretar a Eduardo Artés desde el feminismo. Como buen estalinista, heredero de una tradición política que prohibió el aborto y reprimió a la población LGTBIQ+, Artés le responde barbaridades mecánicas que no van al fondo del problema.
"Todo revolucionario es feminista, desde el punto de vista que no puede haber -en ningún instante- una situación que hable de que no exista igualdad" dice el profesor Artés, cuando se le pregunta por qué en la directiva de su partido no hay ninguna mujer. “Todos (los varones de la directiva de UPA) somos feministas” señaló. No es necesario que haya mujeres, deja leer entre líneas. Si total, hay hombres feministas que pueden encargarse de pensar también esas “cosas de mujeres”. Le explicamos al profesor Artés que declararse feminista no significa que no cometerá acciones machistas, o que no expresará opiniones en esa línea. Porque ya hemos aprendido con la experiencia de la opresión a cuestas, que nada es ajeno al machismo y su violencia, que es la regla y no la excepción. Son las condiciones materiales y simbólicas de esta sociedad capitalista, patriarcal y racista, las que originan y reproducen la violencia machista.
Pese a sus proclamas, en el programa de gobierno de UPA no hay una sola mención al feminismo. Salvo por el problema de la brecha salarial, tomando la consigna histórica de “igual trabajo, igual salario”, es interesante que el programa de un “feminista” como el profesor Artés, no plantea explícitamente en ningún momento como problema la opresión específica que viven las mujeres en la vida cotidiana, tampoco habla del patriarcado ni de su relación con el capitalismo. El apartado relacionado a estas cuestiones se denomina escuetamente “Discriminación sexual”. Dicho apartado reconoce en su inicio que:
“(...) las sociedades socialistas cometieron en sus inicios graves errores contra aquella parte de la humanidad que simplemente nacía con una tendencia sexual diferente. Los errores son comprensibles (...) Hoy, sin embargo, se hacen inaceptables las discriminaciones contra seres humanos con tendencias sexuales diferentes a la mayoritaria heterosexual”.
La cita del programa, nos resulta introductoria al feminismo del profesor Artés. Una visión donde antes fue aceptable, debido al atraso de la ciencia, la discriminación a la población LGTBIQ+, que define como “tendencias sexuales diferentes a la mayoritaria”. En base a esta premisa, propone el financiamiento del “tratamiento completo” para personas que deseen “cambiar de género” y el matrimonio igualitario con “la única restricción de una sana salud mental”. El feminista Artés pone restricciones de salud mental a una medida que ya está impulsando el gobierno de Piñera. Es decir, menos de lo mínimo.
Resulta extraño que un programa de un supuesto partido feminista como declaró Artés que es UPA, no haga alusión en ningún lugar a la demanda histórica del movimiento de mujeres y feministas que es el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito. Ni una palabra sobre salud sexual y reproductiva. Tampoco habla de educación no sexista, solamente señala que se promovorá la “no discriminación” desde la etapa preescolar. Apenas plantea salas cunas en los lugares de trabajo “para promover la inserción de la mujer en la producción”. Nada dice sobre cómo propone erradicar la violencia machista, solamente aumento de penas en los delitos sexuales. Ya sabemos que aumentar las penas no previene las violaciones ni los feminicidios, pero eso es todo lo que propone el programa. Ni hablar del problema de las tareas reproductivas no remuneradas.
El programa de UPA es resultado directo de su concepción sobre la opresión hacia las mujeres: superficial. Una izquierda que busca erradicar toda opresión y explotación, tiene que plantearse de manera seria un programa que considere el machismo como un problema transversal y lo ligue a los demás puntos programáticos: hoy somos las mujeres y diversidad sexual y de género quienes tenemos los peores empleos, las peores pensiones, quienes vivimos más agudamente la crisis de vivienda y el extractivismo, la educación sexista, las imposiciones patriarcales que establece la cultura contra nosotras y nosotres. Son nuestros cuerpos los que asesinan, violan, maltratan. Y es con nuestra fuerza, junto a la clase trabajadora, que podemos ser invencibles. La política desde y hacia las mujeres y personas LGTBIQ+ ya no puede ser vista más como una cuestión de índole secundaria, irrelevante para la construcción de un proyecto de transformación radical de la sociedad. Es una tarea que desde la izquierda debemos asumir como prioritaria. Y para ello, no basta con declararse feminista.