Tras la fraudulenta elección en Tucumán, Massa busca sacar rédito electoral de la crisis en su gira por distintas provincias del norte del país. Mano dura, narcotráfico e impuesto al salario completan el discurso de un candidato enemigo de los trabajadores.

Fernando Scolnik @FernandoScolnik
Martes 1ro de septiembre de 2015
Lejos de Daniel Scioli y Mauricio Macri en la carrera presidencial, Sergio Massa ha decidido profundizar un discurso demagógico para intentar recortar la distancia que lo separa de los primeros puestos, buscando explotar los puntos que considera más débiles de sus competidores.
Crisis como la de Tucumán y los años de gobierno de Scioli y Macri le dan mucha tela para cortar al discurso de un candidato que, al igual que sus dos competidores principales, sólo tiene planes contrarios a los intereses de los trabajadores.
Así es como en la gira que comenzó ayer por distintas provincias del norte del país, aprovechó su primera escala, en la provincia de Formosa, para hacer fuertes declaraciones contra el gobernador Gildo Insfrán, pero apuntando en realidad hacia otro lado.
En momentos en que la crisis en Tucumán sigue abierta, y el régimen fraudulento e ilegítimo ha quedado al desnudo en esa provincia, Sergio Massa intenta aprovechar el descrédito de aquellas elecciones a las cuales ha quedado vinculado Daniel Scioli, quien defendió la muy cuestionada victoria de Juan Manzur.
A tono con ese clima, propicio para el cuestionamiento de los más rancios aparatos políticos, y en el marco de una recorrida por el asentamiento El Palomar de la capital formoseña, entre ranchos de chapa, el líder del Frente Renovador cuestionó ayer al gobernador formoseño Insfrán, quien está al frente de la provincia desde hace 20 años. Massa exigió el “fin de las reelecciones”, a la vez que llevó su apoyo al candidato a gobernador en Formosa Luis Naidenoff. Al mismo tiempo, acusó al “poder feudal, que usa la pobreza para conservar el poder. Hablan de gobernabilidad, pero el amparo de los tiranos corruptos es complicidad. Proponemos terminar con los señores feudales que en nombre del peronismo usan a los pobres y están cada vez más millonarios. La perpetuidad en el poder es sinónimo de impunidad de la corrupción”.
Si bien la denuncia apunta principalmente contra el peronismo, buscando desgastar a Daniel Scioli, el candidato del Frente Renovador no perdió la ocasión para disparar también contra Mauricio Macri: “A los feudales corruptos no se les gana por facebook, se les gana en el cuerpo a cuerpo. El coraje de venir a poner el cuerpo no se compra con un consultor ecuatoriano", cuestionó Massa.
Las denuncias contra los “señores feudales”, intentando capitalizar un sentimiento democrático que por estos días se expresa con fuerza contra un régimen fraudulento como el de Tucumán, no son más que demagogia en boca de un hombre como Massa, que inició su carrera política en la derecha liberal de Álvaro Alsogaray, se incorporó al menemismo de la mano del burócrata sindical Luis Barrionuevo, pasó por el duhaldismo, fue funcionario durante el kirchnerismo, y construyó su espacio político actual haciendo su base, justamente, en uno de los sectores más punteriles de la política nacional, los intendentes del conurbano bonaerense que se perpetúan durante décadas en sus cargos y manejan todos los negocios mafiosos en sus territorios. El Frente de Izquierda plantea una salida para acabar con la podredumbre del régimen político de punteros y aparatos tradicionales a favor de los gobiernos de los capitalistas.
Mano dura, narcotráfico e impuesto al salario
La demagogia del líder del Frente Renovador se completa con otras aristas de su discurso, como la mano dura, el narcotráfico o la promesa de eliminar el impuesto al salario. Las dos primeras de ellas apuntan a criminalizar la pobreza, que en Tigre, territorio de Massa, es mucha, y contrasta con el lujo de los barrios privados del Nordelta, en el mismo distrito.
Como informara La Izquierda Diario, días atrás Massa radicalizó su discurso de mano dura al presentar su “plan de seguridad ampliada” que contempla la intervención de las Fuerzas Armadas como auxiliares de la policía y las fuerzas de seguridad, desafiando abiertamente las leyes de Seguridad Interior y Defensa.
Massa señaló también hace unos días, en un acto en el Luna Park junto a sectores de la burocracia sindical barrionuevista, que “a la inseguridad no se le gana ni con propaganda ni con globitos, se le gana con firmeza y propuestas. El peor enemigo de la patria es el narcotráfico. Hay que blindar la frontera y usar todas nuestras fuerzas, de seguridad y armadas”, sumando estas políticas a su propuesta de bajar la edad de imputabilidad a los 14 años.
Apuntando contra Scioli y Macri, Massa no se privó en el Luna Park de señalar que en la provincia de Buenos Aires “las muertes por robo aumentaron un 90% y en la ciudad un 70%, una de cada cuatro en villas, pero ni Scioli ni Macri hablan de la inseguridad, porque fracasaron en dar una respuesta”.
Las promesas de campaña del hombre del Frente Renovador tienen un importante eje también en la promesa de eliminar el impuesto al salario. "El primero de enero se termina ese robo llamado Impuesto a las Ganancias. El salario no es ganancia, es remuneración. Ganancia tienen laboratorios extranjeros, operaciones de bolsa, y grandes plazos fijos, que no pagan, porque el sistema tributario los protege. Terminemos con la Argentina injusta. Y defendamos el salario de la presión de los impuestos".
Palabras estas últimas que suenan justas, pero que no son más que parte de la demagogia electoral de un hombre joven pero con trayectoria al servicio de los capitalistas.

Fernando Scolnik
Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.