En un viraje abrupto el BCE -luego que su titular Mario Draghi afirmará el compromiso con los bonos griegos- decidió quitar el respaldo a los bonos. Una medida que genera una fuerte presión sobre el Banco Central de Atenas que tendrá que financiar a sus prestamistas y a los bancos. Esta medida llega cuando el ministro de economía griego se prestaba a una negociación con sus pare alemanes que se mantienen firmes en no ceder ante los cambios que promueve Zyriza en la negociación de la deuda y el plan de austeridad.
Jueves 5 de febrero de 2015
El Banco Central Europeo dejó de aceptar abruptamente el miércoles los bonos griegos como garantía por financiamiento, en una decisión que coloca sobre el banco central de Atenas la carga de financiar a sus prestamistas y que aísla a Grecia, a menos que alcance un nuevo acuerdo con reformas económicas.
La medida, que implicará que el banco central de Grecia deberá proveer a los bancos del país con decenas de miles de millones de euros en liquidez adicional de emergencia en las próximas semanas, fue una respuesta a lo que muchos en Fráncfort ven como la intención del Gobierno de Atenas de abandonar los términos de su rescate basados en reformas.
La decisión fue revelada horas después de que el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, saliera de una reunión con el presidente del BCE, Mario Draghi, para afirmar que la entidad europea haría "todo lo necesario" por apoyar a estados miembro como Grecia.
En un marcado contraste, la medida del BCE, que requirió del apoyo de una mayoría de jefes de bancos centrales de la zona euro, muestra una extendida indignación con los planes del nuevo Gobierno griego en el bloque de 19 países.
El BCE anunció su decisión, que entrará en vigencia el 11 de febrero, después de que los funcionarios de los bancos centrales se reunieron el miércoles en Fráncfort.
La nueva política implica que decenas de miles de millones de euros en bonos soberanos griegos, además de deuda bancaria respaldada por Atenas, ya no calificarán como garantía por el financiamiento del BCE a esos prestamistas.
En lugar de ello, ahora dependerá del banco central de Grecia brindar a aquellos bancos la Asistencia de Liquidez de Emergencia (ELA, por sus siglas en inglés), un paso que tomará a riesgo propio y que mantiene alejados los problemas de financiamiento de estos prestamistas del resto de la zona euro.
En caso de que el banco central local tenga dificultades de liquidez, dependerá del endeudado Gobierno de Grecia, que apenas puede permitirse esta situación, brindar la ayuda financiera.
Extorsión a la europea
El inesperado giro en la política se produce después de un pedido del Gobierno izquierdista de Grecia al BCE para que mantenga a flote a sus bancos, mientras intenta negociar un alivio en su carga de deuda con sus socios de la zona euro.
Con su decisión, el BCE efectivamente se rehusó a ese pedido y aumentó las tribulaciones de Grecia luego de que Alemania se negara a revertir las políticas de austeridad acordadas con Atenas por su rescate.
Se trata de un duro revés para Varoufakis, quien previamente había prometido negociaciones rápidas con sus prestamistas internacionales para establecer un nuevo programa de reformas, antes de abandonar un plan inicial.
Los bancos de Grecia quedan además en una situación delicada.
Dos bancos ya habían comenzado a recibir liquidez de emergencia del Banco de Grecia luego de que se aceleró el éxodo de los depósitos tras la victoria del partido izquierdista Syriza en las elecciones del 25 de enero, según dijeron a Reuters fuentes de la industria.
La salud de los grandes bancos de Grecia es crucial para mantener al país a flote.
La Izquierda Diario / Reuters