La reforma laboral impulsada en Brasil es el ejemplo a seguir por Cambiemos, los empresarios la exigen y la burocracia sindical continúa con la tregua.
Miércoles 19 de julio de 2017 09:58
El Gobierno de Cambiemos se puso como meta una importante reforma laboral regresiva para después de octubre. Su modelo a seguir es el brasileño, que con los nuevos cambios aprobados por el Senado bajo el gobierno de Temer, se introdujeron más de cien modificaciones a la legislación laboral en favor de los empresarios.
Varias de esas leyes apuntan a una mayor flexibilización laboral: mayor tercerización, más modalidades de trabajos por contrato (inclusive intermitentes); debilitar la organización de los trabajadores: negociación por empresa; y atacar la jornada laboral: ampliar la jornada diaria y semanal. Además de facilitar los despidos y reducir los costos laborales en términos de aportes patronales.
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Elisa Carrió, precandidata a diputada nacional por la alianza Vamos Juntos, aseguró que un tema central es bajar “el costo laboral”. La diputada llegó a plantear que hay “que discutir el costo laboral porque es tan grande que en realidad un empleado te cuesta dos empleados, y si te cuesta dos empleados, falta el empleo para uno”.
El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, como no podía ser de otra manera, realizó declaraciones en el mismo sentido y aseguró que una reforma laboral debe salir de un “producto del consenso de los argentinos” y aspira a que “los actores sociales estén dispuestos a trabajar, tanto el sector empresario como el sector de representación sindical”.
Según una investigación realizada por Elizabeth Peger del diario Cronista, el Gobierno reconoce que los cambios sucedidos en Brasil fueron un “meteorito” que aceleró sus planes y que pretenderán “readecuar” las leyes laborales. Aseguran que se dará para después de las elecciones ya que, según su visión, la actual configuración del Congreso “no está hoy para encarar ahora este debate”.
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Un funcionario agregó ante dicho medio que "hay una preocupación por facilitar el acceso de los jóvenes al mercado de trabajo y atender a complejidad de la composición laboral donde aparecen trabajadores de servicios que son proveedores de servicios en sí mismo, como el caso de los choferes de Uber".
Desde el Gobierno, se muestran confiados en la colaboración de la CGT para llevar adelante este plan. No se basan solamente en la tregua de todos estos meses sino que también en los cambios regresivos ya implementados en algunos convenios colectivos, como ocurrió con el acuerdo para la extracción de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta.
La lucha de los trabajadores y trabajadoras de PepsiCo contra el cierre de la planta y los 600 despidos ha generado un apoyo masivo tal que se convirtió en una causa nacional y se tradujo, en el día de ayer, en una movilización de decenas de miles. Según el propio diario Clarín, ha hecho que la reforma laboral deba “esperar un mejor momento”. Las primeras reformas que estaban en carpeta del gobierno quedaran también para después de octubre.