Se trata de un fármaco que aún se encuentra en la fase 3 de investigación, sin contar aún con una serie de pruebas de seguridad necesarias.
Lunes 2 de noviembre de 2020 19:25
En diálogo con la agencia Sputnik, Alberto Fernández anunció la compra de millones de vacunas Sputnik V para prevenir el coronavirus al instituto de investigación Gamaleya, del Ministerio de salud de Rusia. Se trata de un total de 12,5 millones de vacunas, ya que deben aplicarse dos dosis, con 3 semanas de diferencia.
Según el Presidente: “Las podemos tener en diciembre acá y en los primeros días de enero podríamos tener, según me dicen, 15 millones de dosis más". La adquisición de la vacuna coincidió con el viaje de la viceministra de salud, Carla Vizzotti, quien se trasladó hacia aquel país para presenciar algunas pruebas.
Alberto Fernández declaró que esto “nos permitiría vacunar a los sectores que están en riesgo en Argentina" y que "la mitad de la población argentina estaría vacunada". Sin embargo, al igual que con el resto de las investigaciones sobre posibles vacunas que se vienen realizando en distintas partes del mundo, la Sputnik V aún no culminó el período de pruebas clínicas necesario para su aprobación completa.
Por el contrario, se encuentra aún en la llamada fase 3 de experimentación que contempla las pruebas en unas 30 a 40 mil personas. Tampoco se han revelado al público los resultados de este proceso hasta el momento. La definición del Gobierno con la adquisición de la vacuna resulta polémica, justamente por estos motivos.
De hecho, la reconocida revista Nature publicó el 15 de Septiembre un artículo sobre el planteo de investigadores que “resaltan ‘datos cuestionables` en los resultados de las pruebas clínicas de la vacuna rusa”.
Hasta el momento, NINGUNO de los desarrolladores de las vacunas candidatas para prevenir la covid-19 ha revelado los resultados de la Fase 3 de los ensayos clínicos en la que se testea su efectividad.
Ni Moderna, ni AstraZeneca, ni Pfizer, ni el Centro Gamaleya (Sputnik V).— Federico Kukso (@fedkukso) November 2, 2020
Por parte del ejecutivo, sin embargo, anunciaron que podrían adquirir aún mayor cantidad de dosis durante el mes de noviembre según como evolucionen las pruebas. El plan del Gobierno sería que estas primeras dosis las reciban los pacientes de riesgo, el personal de salud y las fuerzas represivas, para luego continuar con el resto de la población.
Además, la compra de la vacuna llega pocos días después de que el Gobierno aprobara en el senado una ley favorable a los grandes laboratorios, garantizando que estos utilicen la prórroga de juridicción a favor de los tribunales arbitrales y judiciales con sede en el extranjero, en caso de iniciarse un juicio con alguno de estos. La ley también implica acuerdos de confidencialidad y exime del pago de derechos de importación de las vacunas. Un negocio redondo para la industria farmacéutica.
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La Gam-Covid-Vac Lyo fue producida por el Instituto de Investigación Gamaleya, del Ministerio de Salud de Rusia, y la compañía Binnofarm. Y se trata de una vacuna de tipo Vector viral, que utiliza un virus para introducir genes del coronavirus en células y así generar una respuesta inmune.
En este caso se trata de una combinación de dos adenovirus, Ad5 y Ad26, diseñados con un gen de coronavirus. Es diferente por ejemplo, a la que va a probar el laboratorio Pfizer en argentina, que es de ARN.
Por su parte, el gobierno ruso había aprobado su había aprobado en agosto su “utilización temprana” –con pruebas acotadas a 1600 a 2000 sujetos, cuando en general implican mínimo 30 mil–, pero luego condicionó la aprobación a la finalización de la fase 3 en 40 mil sujetos. El mismo tipo de “aprobación temprana” decidió el gobierno chino para la vacuna de CanSino.
Es importante tener en cuenta que la carrera por la vacuna está cruzada por enormes intereses económicos y geopolíticos. Usualmente una vacuna, incluso las que funcionan, llevan años de investigación y testeo antes de su administración clínica a gran escala. Sin embargo, la pandemia ha desatado una carrera que implica directamente por un lado a las gigantes de la industria farmacéutica que pugnan por las siderales ganancias que esperan obtener, y, por otro lado a gobiernos que esperan obtener réditos geopolíticos.
Actualmente son 148 las vacunas que se están probando en todo el mundo, de las cuales 61 están en fase clínica y 11 se encuentran en la Fase 3.