La mayoría de los fondos de inversión continúan exigiendo mejores condiciones y el Gobierno sostiene que la oferta es adecuada. Negocian mientras la situación de los trabajadores es crítica. Es necesario un desconocimiento soberano de la deuda externa

Matías Hof @HofMatias
Miércoles 6 de mayo de 2020 23:11
“Si escuchamos una oferta que nos satisface, la tomaremos en cuenta”, sostuvo el ministro de Economía, Martín Guzmán, este miércoles en el seminario "Argentina: entre el Covid-19 y la crisis de deuda soberana”, organizado por el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Columbia. Buscando mostrarse optimista también afirmó: “algunos acreedores aceptaron y con otros seguiremos negociando, todavía hay tiempo para llegar a un acuerdo".
Cada parte hace su juego y trata de imponer su visión sobre cuál sería un acuerdo “razonable”. Los bonistas vienen de emitir un comunicado el día lunes en cual reafirmaban que aceptar la oferta les implicaría “pérdidas desproporcionadas que no son justificadas ni necesarias". Pero al mismo tiempo dejaban abierta la puerta a seguir negociando. Hay una base en común entre los acreedores, el gobierno de Alberto Fernández, los gobernadores y los burócratas sindicales, tomar por legítima una deuda de origen ilegal y fraudulenta.
Podés leer: ¿Alguien tiene que ceder? Y no serían los especuladores que rechazan la oferta de Guzmán
Podés leer: ¿Alguien tiene que ceder? Y no serían los especuladores que rechazan la oferta de Guzmán
Nuevas voces se sumaron con el objetivo de que el canje pueda concretarse. A través de un artículo encabezado por dos premios Nobel de economía y una experta internacional en crisis de deuda (Joseph Stiglitz, Edmund Phelps y Carmen Reinhart), Martín Guzmán sumó apoyos a la oferta presentada.
A su vez la Asociación Empresaria Argentina (AEA) emitió una declaración en la que piden evitar el default: "El acceso al crédito internacional mejorará las perspectivas económicas, generará más empleo privado y favorecerá la realización de inversiones productivas en el país". Prometen una vez más inversiones y empleo que nunca llegan, a cambio de no perder parte de sus ganancias por las altas tasas de interés que implicaría un desacuerdo con los especuladores.
Con el correr de los días, los plazos se acortan y los impagos comienzan acumularse. Este martes el Gobierno nacional incumplió un vencimiento de US$ 2.100 millones con el Club de París, una deuda odiosa sin dudas. Se trataba de la última cuota del plan de pagos acordado en 2014 por el ex ministro de economía Axel Kicillof. En el acuerdo original estaba previsto que en caso de impago el Gobierno tiene un año para renegociar. A su vez la provincia de Buenos Aires debió pagar dos cupones por 113 millones de dólares el 1 de mayo y el plazo para abonarlos es de diez días, venciendo el próximo lunes.
Podés leer: En medio de la crisis sigue la pulseada entre el Gobierno y los especuladores
Podés leer: En medio de la crisis sigue la pulseada entre el Gobierno y los especuladores
Guiños y presión a los bonistas
"Queremos una relación saludable y duradera con nuestros acreedores", subrayó Guzmán en el final de su exposición de la cual participaron Jeffrey Sachs, profesor y director del Centro de Desarrollo Sustentable de la universidad organizadora, y Martín Uribe, docente de Economía de la institución. Resumiendo el encuentro armado para buscar acercar posiciones.
Sachs elogió la oferta de Guzmán sosteniendo que es “muy buena y seria.” y enfatizó que: “La deuda es impagable y no será pagada. Las tasas de interés en el mundo oscilan entre 0% y 1,5%. ¿Por qué los acreedores creen que van a cobrar 7% de cupón?.”
Uribe se posicionó en una vereda opuesta, sosteniendo que el Gobierno debería hacer una propuesta “más creíble” en la cual se explique cómo harían para afrontar los pagos, deslizando que el canje de deuda debería ir acompañado de un plan de ajuste. Partiendo de que la oferta implica 3 años de gracia en el pago de los intereses sentenció: “Ahora estamos en medio de la pandemia. Nadie pretendería que la Argentina pague intereses en 2020, pero sí en 2021 o 2022. Eso haría más creíble la oferta”. Para Uribe hace falta presentar una nueva propuesta para demostrar los esfuerzos que la actual gestión está dispuesta hacer para garantizar el cumplimiento de sus compromisos.
Todo parece indicar que en los próximos días se irá definiendo la negociación de la deuda odiosa. Desde el Gobierno sostienen la predisposición para alcanzar un acuerdo, aún en esta situación de pandemia sin precedentes. Atrás quedaron los reclamos por investigar la deuda. El objetivo de Alberto Fernández es intentar evitar el default y honrar los compromisos, aún cuando globalmente se discuten las condonaciones de deuda de países pobres e incluso emergentes. Nada bueno puede puede ser el resultado de someterse al chantaje de los especuladores. No para los trabajadores y sectores populares. El desconocimiento soberano de la deuda se impone para que el costo de esta crisis no recaiga sobre ellos.
Te puede interesar: Deuda y renegociación: ¿el Gobierno se planta a los acreedores externos?
Te puede interesar: Deuda y renegociación: ¿el Gobierno se planta a los acreedores externos?