El cambio de turno en el mando presidencial, de Bachelet a Sebastián Piñera, trae la agudización de un modelo de mercado que sostuvo la Nueva Mayoría en sus años de gobierno.L a disyuntiva que queda es cómo enfrentar a un gobierno de derecha que deja completamente la cultura al consumo y a la privatización.
Sábado 20 de enero de 2018

Las pequeñas reformas que aún no han sido aprobadas en el congreso quedan en el aire y se instala la visión de “Emprendimiento” desde la cabeza a los pies en proyecto político de Piñera. La nueva Mayoría y un gran sector de trabajadores de la cultura y las artes, que fueron parte de la plataforma de La Ley de Artes Escénicas junto con el Ministro Ottone, buscan la forma de poder aprobar el proyecto de Ley de Artes Escénicas, proyecto progresivo y realizado en conjunto con dirigentes del ámbito cultural, pero insuficiente para acabar con el arte y la cultura de mercado.
Por otra parte está el Frente Amplio, que tiene una visión más ciudadanista de la cultura y de cultura popular, pero que no pretende acabar con el mercado del arte en su totalidad, y que tiene a personalidades políticas como Andrea Gutiérrez, militante actualmente del Movimiento Autonomista y gestora del proyecto de Ley de Artes Escénicas, posiblemente buscarán presionar para que pueda ser aprobado en el Parlamento.
¿Qué significa la visión de emprendimiento del gobierno de derecha en materia cultural?
El programa político de Sebastián Piñera no aumenta financiamiento en cultura, ya que es solo de un 0,4% del PIB y a cambio propone un sistema de co-financiamiento de la programación cultural entre el Ministerio, el Fondo Nacional de Desarrollo Regional, los municipios y el mundo privado. Es decir, integra al estado de forma directa en la relación con los privados, aspecto que de todas formas lo tenía la NM a través de La Ley de Donaciones Culturales ("Ley Valdés"), donde todos los proyectos culturales se ven condicionados o a postular a financiamiento de empresas a través de una ley que evade impuestos o, en forma de lotería, ser financiados con fondos concursables estatales.
Por otra parte, el financiamiento del estado a los proyectos culturales, para el gobierno de derecha, es la simplificación del formulario de postulación a los fondos concursables integrando en un formulario único los ventanillas abiertas, sistema de financiamiento que se le deposita la responsabilidad a los grupos artísticos y culturales de buscar otro tipo de financiamiento no estatal para poder postular.
Por último, como aspecto esencial de su propuesta en cuanto a acceso, la implementación del Vale Cultura permite que cualquier persona que cumpla 18 pueda acceder a las actividades culturales a un 50% del costo de bien y servicio. Sistema que en vez de mantener un derecho al arte y la cultura, lo deja a una lógica de consumo.
La competencia y los colegios artísticos de “excelencia” son parte de la propuesta de Sebastián Piñera manteniendo el filtro de clases en materia cultural basado en educación de mercado. Para el proyecto de gobierno de Piñera el derecho al tiempo de ocio y la recreación no existen, ni tampoco los derechos laborales de las y los trabajadores del arte y la cultura.
¿Cómo enfrentar a un gobierno de derecha como trabajadores del arte y la cultura?
Las y los trabajadores del arte y la cultura muchas veces si piensan enfrentar a la derecha lo pretenden realizar a través de acciones propias del arte, como un espacio de resistencia. Si bien la manifestación artística de rechazo a un gobierno es un aporte, no es suficiente para levantar una política que apueste a hacer cambios ni menos a transformar la sociedad con una perspectiva anticapitalista.
Se necesita una ruta que dialogue directamente con la realidad, y que pretenda no solo “filosofar” como dice Trotsky, sino que se proponga “transformarla”. Los distintos caminos de las organizaciones partidarias llevan a distintos nortes, necesitamos una alternativa que no renuncie a la calle, que considere que con el sujeto estratégico de las y los trabajadores, quienes son los que pueden hacer parar la producción y afectar las ganancias de los patrones, se luche en conjunto para transformar la actual realidad.
Como trabajadores del arte y la cultura y militantes e impulsores de una alternativa revolucionaria de las y los trabajadores, que levantamos desde el PTR, hacemos un llamado a organizarse y cuestionar los aspectos estructurales del capitalismo imperante y a levantar una alternativa política anticapitalista con perspectiva socialista para ponerle fin a la miseria.
La invitación es a no adaptarse a la migaja de lo posible como lo hace el Frente Amplio, que se debate entre la moderación y caer en la crisis de la vieja política, no mostrando claridad de cómo enfrentarse al actual sistema económico y a quienes lo sostienen, ya que no hay reformas profundas sin doblarle la mano a los empresarios.
El derecho al tiempo libre y al ocio, acabar con la Ley Valdés, por un financiamiento a la cultura por parte del Estado y sacado o de la renacionalización del cobre o el impuesto a las grandes fortunas, las decisiones en materia cultural que la tomemos las y los trabajadores del arte y la cultura; son algunas de las ideas que levantamos en conjunto con acabar de forma completa con este sistema capitalista.