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Catalunya. El Régimen del 78 “batasuniza” Catalunya

El Régimen del 78 se arma en diferentes frentes contra la reacción popular en Catalunya que puedan producirse por la sentencia a los líderes políticos y sociales del procés. La “batasunización” de Catalunya busca armarse con un discurso que justifique la posible represión al movimiento.

Ivan Vela @Ivan_Borvba

Miércoles 25 de septiembre de 2019

Foto: EFE

El operativo de la Guardia Civil y Policía Nacional, con el apoyo de Mossos d’Esquadra, de este lunes que concluyó con la detención de 9 personas en primera instancia, sigue aportando novedades. Si bien los grandes medios afines al Régimen no tardaron en poner a todo color la palabra “terrorista” en sus portadas el pasado lunes, pasadas 48 horas la versión policial y judicial se vuelve más débil.

Tras la denuncia de “grupo terrorista separatista”, al parecer lo que realmente se esconde son miembros de un grupo de “correfocs”, asociaciones culturales catalanas que trabajan con pirotécnica, y activistas de CDRs.

Las redes sociales tampoco no han sido ajenas a este operativo, y desde primera hora de la mañana del lunes, una vez conocida la noticia, Twitter se llenó de comentarios y denuncias a un accionar policial que recordaba mucho a otros que acabaron siendo destapados como montajes policiales.

En las últimas horas ha tenido especial impacto un vídeo que refleja la brutalidad con la cual la Guardia Civil entró en el domicilio de uno de los acusados.

Este caso de detención de los activistas de los CDRs recuerda mucho al caso de Támara y Adrián, al caso Pandora contra el movimiento anarquista o al caso del jóven Alfón en Madrid. Todos ellos son ejemplos claros del uso que el Régimen del 78 hace de la Justicia y de las fuerzas policiales. Por no citar por supuesto la cantidad de montajes a los cuales ha tenido que hacer frente la izquierda abertzale y el movimiento independentista vasco.

Y es que en última instancia este es el objetivo del Régimen del 78, “batasunizar” Catalunya, es decir criminalizar a los disidentes. Además tal y como denunciaban abogados de los acusados en las redes, con todo tipo de vulneraciones de derechos humanos amparados en la reaccionaria Ley Antiterrorista, que aunque formalmente no se aplicó, si se ha hecho uso de muchos de sus mecanismos.

Detrás del juicio a los líderes políticos y sociales del procés hay una lista de miles de activistas acusados, condenados, con multas económicas y algunos exiliados. Una persecución en toda regla del movimiento democrático catalán.

Ante esta situación que es una constante en los últimos años e intensificada desde el pasado 1 de octubre del 2017, la denuncia por terrorismo es una vuelta de tuerca más del Régimen del 78 para acabar de preparar discursivamente a la opinión pública para una represión aún mayor en Catalunya.

En este marco de represión las direcciones políticas del procés ya han demostrado que no van a hacer absolutamente nada más que consignas al sol en el Parlament y algún tweet. Si no han tenido la voluntad de levantar ninguna campaña seria por la libertad de sus líderes políticos menos lo van a hacer por los miles de activistas anónimos.

No sólo eso, sino que al mismo tiempo refuerza a su policía autonómica, los Mossos d’Esquadra, con nuevo material represivo a las puertas de la sentencia.

Por otro lado, Pablo Iglesias y Unidas Podemos ya están cumpliendo su compromiso de "estabilidad", al no salirse de lo marcado por el Gobierno y el Régimen en lo que respecta a Catalunya. Un absoluto silencio ha sido la respuesta desde la formación morada ante este ataque represivo.

Es necesario que se teja una red antirrepresiva, una coordinadora capaz de aglutinar todos los casos, que permita dar respuesta unitaria en las calles y ayudar a sostener los procesos judiciales, muchas veces muy costosos.

Desde las organizaciones antirrepresivas, organizaciones de izquierda, sindicatos y CDRs, debemos apostar por esta unidad, básica para hacer frente a la criminalización y el terror que intenta imponer el Régimen del 78 al movimiento democrático catalán y a cualquier movimiento disidente.

Es necesario, al mismo tiempo, que las organizaciones sindicales, tanto las mayoritarias cómo las alternativas, den un paso al frente.

Se propongan así organizar asambleas en los centros de trabajo para discutir un plan de lucha sostenido que se inicie con una huelga general en Catalunya para responder en las calles a estos ataques.