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Red Internacional
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#NoALaMegaminería. El Río Chubut: donde el agua vale más que el oro

Toda una provincia de pie enfrentando al proyecto extractivista de Arcioni, aliado de Alberto Fernández, que quiere avanzar con la megaminería. Son miles quienes exigen que se trate y apruebe sin modificaciones la Iniciativa Popular 2020. Chubut, una provincia donde el agua vale más que el oro.

Lunes 3 de mayo de 2021 23:07

El informe de la Mesa de Coordinación Técnica sobre Zonificación Minera del CONICET alertó, entre otras cosas, sobre el peligro que implicaría la aprobación de la zonificación minera en la provincia de Chubut. Por un lado, informó "esta actividad aumenta las probabilidades de contaminación del agua superficial, subterránea y de los suelos" y que "en este contexto, la megaminería representa un escenario de amenaza frente a un sistema ambiental vulnerable".

El mismo concluyó "es necesaria una gestión equitativa de un recurso tan valioso como el agua, en contextos de cambio climático, desertificación, expansión de actividades y aumento de la población, deben estar acompañados por estudios transdisciplinarios". Está claro que las prácticas extractivistas dejan un territorio devastado: los derrames en las minas de Pascua Lama, Bajo La Alumbrera y Veladero, entre otros, han dejado consecuencias atroces a lo largo del país.

En este marco de pandemia, el Gobierno nacional determinó que la minería metalífera a gran escala era una actividad esencial. Sobre ese viento de cola se apoyó Arcioni para lanzar la zonificación minera y alentar las falsas promesas de la megaminería como posible salida a la crisis provincial.

Una de las mayores amenazas de Chubut está en la meseta, centro geográfico de la provincia, donde la multinacional Pan American Silver intenta explotar plata y plomo. La madre de todas las batallas es Navidad, el depósito de plata que Pan American Silver, un líder argentífero global, quiere explotar. 

La megaminería, a diferencia de la minería tradicional, es inherentemente contaminante, insostenible e imposible de controlar. Esto fundamentalmente por su enorme escala y su modalidad de explotación. En la medida en que la gran minería avanza sobre los territorios y entra en competencia con otras actividades por la utilización del agua, la tierra, energía y otros recursos. Para extraer los minerales diseminados en grandes extensiones de territorio, esta actividad se realiza a cielo abierto, con el uso de colosales cantidades de energía, explosivos, agua y sustancias extremadamente tóxicas para separar la roca del mineral.

El uso intensivo de agua que requiere este proyecto, compromete al Río Chubut que es uno de los que más va a padecer los efectos del cambio climático con una reducción de su caudal. Entonces no se lo puede comprometer a proyectos de minería, porque ya está abasteciendo el 50% del agua de la Provincia, ya sea para consumo humano o para irrigación de procesos frutihortícolas y pasturas para el ganado que hay en las mesetas. Por ejemplo, en Puerto Madryn, está naturalizado que se hacen cortes de agua varias veces al año, porque no alcanza. Igual es en otras localidades de Chubut. ¿Por qué seguir entregando el agua que escasea? ¿Cuál es la importancia del Río Chubut para las y los miles de chubutenses?

Una radiografía actual para conocer al Río Chubut y su importancia

El Río Chubut es un curso fluvial localizado en el sur de la Argentina, en el centro de la Patagonia argentina. Nace en la vecina provincia de Río Negro, ingresa a Chubut, cruza de oeste a este, para desembocar en la Bahía Engaño muy cerca de Rawson, la capital provincial.

Le da nombre a la provincia de Chubut por ser el único curso de agua que nace en la cordillera y desemboca en el Atlántico y cuya cuenca cubre el 60% de la superficie provincial total. Con sus más de 800 km de recorrido y una cuenca que abarca una superficie de 53.801 Km2. 
 
El río es generalmente de poca profundidad y su flujo de agua puede variar de 4 a 50 m³/s entre la sequía y la inundación. Su régimen de precipitaciones es de alrededor de entre 800 y 1200 milímetros en sus nacientes en el oeste, y desciende a unos 200 milímetros a aproximadamente 50 kilómetros al este, siendo prácticamente insignificante en el resto de la cuenca.

Es un río típico de estepa. Con un caudal considerado como de los que son atemperados y tendientes a formar brazos e islas. Debido al aporte de los arroyos alimentados por las lluvias del invierno y la nieve derretida en la primavera, el Chubut es un río siempre suficiente, pero irregular, y tiene un periodo de inundaciones doble.

A 150 km al oeste de su desembocadura en el Océano Atlántico, encontramos el Dique Florentino Ameghino, el cual formó un lago artificial de 65 km² de superficie. Finalmente el río desemboca en la Bahía Engaño, en el Mar Argentino del Océano Atlántico, junto a la villa balnearia de Playa Unión y Puerto Rawson. 

El 81% de la población de la cuenca se concentra en el curso inferior del Chubut. Esto se debe a las oportunidades de empleo y vida que genera la fertilidad del valle, por el fácil acceso al recurso hídrico. Entre las ciudades con mayor población se encuentran: Trelew; Rawson; Gaiman, entre otras.

El cambio climático en las últimas décadas

La gran reserva de agua conformada por el Río Chubut, el más largo de la Patagonia, está amenazada por el cambio climático, el crecimiento demográfico y las prácticas no sustentables como el sobrepastoreo. Las sequías que se vienen registrando en los últimos seis años despertaron la alarma de los habitantes de la cuenca, que al quedarse sin agua corren el riesgo de perder su medio de subsistencia. 

Los efectos del cambio climático sobre el Río Chubut, puede observarse en la cabecera de cuenca del río una tendencia registrada desde 1950, y que continúa en la actualidad, de aumento de temperatura, y de disminución de precipitación en concordancia con una disminución de caudal. Las proyecciones realizadas con modelos climáticos, indican que estas tendencias continuarán en el futuro alcanzando disminuciones de cantidad de agua del orden del 40% hacia finales de siglo.

La desertificación no es un problema exclusivo de la cuenca del Río Chubut sino que se extiende a toda la Patagonia. Hoy, centros urbanos como Comodoro Rivadavia y Caleta Olivia que se quedan sin agua durante el verano. De aproximadamente el 70% de los suelos de la región que está bajo erosión, un 30% sufre erosión grave. La búsqueda de fuentes hídricas subterráneas no parece una solución viable: allí el agua es casi más difícil de encontrar que el petróleo.

Rio Chubut y contaminación

A lo largo de las riberas del río Chubut se pueden apreciar las huellas de la contaminación que proviene fundamentalmente de dos fuentes: por un lado los asentamientos humanos y por otro las industrias instaladas en sus riberas. 

De las ciudades provienen los desechos sólidos orgánicos e inorgánicos que son arrojados directamente a su cauce o dispuestos de forma desordenada. Todo ello sin tomar en cuenta el efecto de la escorrentía que los arrastra finalmente al río. Igualmente llegan al río las aguas negras y residuales de algunas comunidades sin recibir un tratamiento adecuado. 

También recibe el agua residual de algunas industrias a las que no les preocupa las multas, porque sus montos son relativamente bajos si se comparan con el costo de realizar una disposición adecuada.

Las conclusiones de un estudio bacteriológico a cargo del Ministerio de Salud de la Provincia de Chubut acerca del Río Chubut publicado en abril del 2020 arrojó que este "no es apto para el consumo humano". En El Maitén la muestra tomada el 23 de enero de 2020, arrojó un alto número de bacterias posibles sobre 100 mililitros: para bacterias Escherichia Coli, un total de 16 sobre 100; para Bacterias Coliformes totales dio 16 en 100. 

El Código Alimentario Argentino (en su capítulo séptimo, artículo 982) es claro en estos 2 puntos: para que el agua sea considerada potable y apta para el consumo humano, debe haber ausencia de Bacterias de Escherichia Coli, y un total de 3 o menos de Bacterias Coliformes (en una muestra de 100 mililitros). Ambas presencias, más la alta turbiedad, concluyó en el hecho de que no puede ser consumido el líquido del Río.

La fuente de estos desechos difícilmente pueda hallarse en las poblaciones río arriba de El Maitén, donde todo pertenece a la Compañía Tierras del Sur del millonario italiano Luciano Benetton. A su paso por esta extensísima propiedad, el río Chubut es absorbido por infinidad de bombas para el riego de amplias extensiones de pasturas que sustentan la cría de ganado.

Rio Chubut y economía

La ganadería, la horticultura y la fruticultura son las tres actividades económicas principales que se desarrollan en el río Chubut. 

La avanzada del proyecto de zonificación será el denominado "Proyecto Navidad" de la empresa transnacional radicada en Canadá Pan American Silver, un emprendimiento minero centrado en la extracción de plata, plomo y cobre a cielo abierto en los departamentos de Gastre y Telsen, en el centro norte de la provincia de Chubut.

Durante la década de 1990 y bajo las directrices del Consenso de Washington que sentó las bases del modelo neoliberal en América Latina, se promulgó la Ley 24.196/93 de inversiones mineras junto a una batería de leyes nacionales que tenían como objetivo regir la minería en Argentina y favorecer su desarrollo a través de incentivos fiscales, exenciones de pago de tasas aduaneras, derechos de importación (como maquinarias) el IVA y la reducción en el impuesto a las ganancias.

Estas leyes favorecieron la inversión de capital transnacional para la instalación de mineras metalíferas a cielo abierto y la extracción y exportación de los minerales sin valor agregado. Por otro lado, se establecen cánones de entre 3 al 5% que con todas las exenciones y reducciones impositivas es muchas veces el estado quién termina con saldo negativo. Lo vemos en San Juan o en Catamarca, que son provincias pobres y tiene proyectos mineros funcionando desde hace años.

La minería metalífera transnacional a gran escala, comúnmente denominada "megaminería" implica un nivel de extracción elevado y sostenido de minerales en el tiempo, sumado al uso de diversas sustancias químicas que en poca proporción pueden contaminar los cuerpos de agua superficiales y subterráneos. Así también, la minería requiere el uso de una gran cantidad de agua.

Si a esto, de por sí grave, le sumamos que el Río Chubut -fuente de abastecimiento de agua del 50% de la población de la provincia- se proyecta una disminución del orden del 40% en la disponibilidad del agua en las nacientes hacia finales de siglo, que repercute en el caudal de todo el río. La suma es más que preocupante.

Por otro lado, las principales reservas comprobadas de agua subterránea de la provincia del Chubut, entre ellos los acuíferos de Gastre y Sacanana, se encuentran en los departamentos donde se quiere habilitar la explotación a cielo abierto de minerales metalíferos. 

En un escenario de aumento en la frecuencia de lluvias extraordinarias y avance de la desertificación, la megaminería introduce un nuevo factor de riesgo frente a recursos de por sí vulnerables. La vulnerabilidad de un recurso tan valioso como el agua en contextos de cambio climático, desertificación, expansión y aumento de la población, debe ser evaluado por estudios transdisciplinares previos a cualquier innovación de intervención antrópica en la región, plantean en un informe los trabajadores del CENPAT.

La megaminería, como parte de su modelo de producción, pone en superficie grandes fracciones de roca molida, que pueden impactar muy negativamente en el ambiente. Se trata de grandes cantidades de sedimentos acumulados de manera artificial, deja expuestos concentraciones anómalas de minerales y pone en superficie altas concentraciones de materiales, como ocurre en los diques de cola. Estos representan una amenaza de contaminación ya que pueden desbordarse, romperse o filtrarse sus materiales como ocurrió en varias oportunidades como en Mount Polley, Canadá o Brumadinho, Brasil.

En este sentido, los eventos climáticos extraordinarios, como las precipitaciones extremas ocurridas en la provincia fundamentan este peligro.

¿A qué nos referimos con eventos climáticos "extraordinarios"?

Las precipitaciones en la estepa patagónica son muy escasas, en general, inferiores a los 200 mm anuales. Sin embargo, son frecuentes eventos extraordinarios de precipitaciones, mayores a los 50 mm diarios. El cambio climático aumentó la frecuencia y la intensidad de estos eventos extremos que se acentuaran en el futuro, dando lugar a fenómenos meteorológicos sin precedentes. En los últimos años se registraron varios eventos de este tipo en la región, que afectaron distintas zonas y localidades entre ellas Trelew 1992, Valle Inferior del Río Chubut en 1998, Puerto Madryn en 2014 y 2016; Comodoro Rivadavia en 2011 y 2017.

Frente a eventos extraordinarios de precipitaciones estos riesgos aumentan y con ellos las probabilidades de que los contaminantes, entre ellos metales pesados, allí contenidos sean transportados hacia los cauces de agua que se activan temporalmente y se infiltren hacia los acuíferos. Por tal motivo, esta actividad aumenta las probabilidades de contaminación del agua superficial, subterránea y de los suelos. 

Preservar el agua es fundamental

Queda claro, el porqué de la defensa del agua, recurso natural fundamental, del pueblo de Chubut y su oposición a la megaminería. Por otro lado, el avance de la megaminería asociada a empresas multinacionales como la Barrick o la Pan American Silver es una política compartida transversalmente por los partidos capitalistas de la Argentina. Las feroces disputas entre el peronismo y Cambiemos que tiñen la mayoría de las discusiones de la política nacional no tienen eco en este campo.

La lucha por salvar nuestra cordillera, nuestros ríos y glaciares, la vida de nuestras comunidades es parte de la lucha por darle un futuro a la juventud, que no es otra cosa que darle un futuro al mundo. Porque está claro que la megaminería contamina y saquea cursos de agua, daña la biodiversidad y no genera puestos de trabajo reales y a largo plazo. Las multinacionales externalizan los riesgos ambientales y eligen países como Argentina, Brasil, Chile y Perú, donde los Gobiernos entregan "zonas de sacrificio" y cuyas comunidades sufren la emergencia hídrica. 

Porque Mendoza, Andalgalá y Chubut hacen evidente que solo la lucha y la movilización del pueblo, la juventud y la clase trabajadora pueden derrotar esta ofensiva de saqueo y contaminación, es que la defensa del agua, va de la mano de imponer la Iniciativa Popular 2020. 


Ariel Iglesias

Nació en Buenos Aires en 1969. Es docente (jubilado). Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Escribió en Ideas de Izquierda "La Educación en el país de los soviets"; "Chubut: Crónica de un triunfo popular contra la Megaminería". Escribe y edita La Izquierda Diario+ en Chubut.