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Red Internacional
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RUMBO AL 8/9 DE MARZO. El STUNAM, el feminismo y el movimiento de mujeres

Ante esta realidad en la UNAM surgió un movimiento feminista que paralizó casi una veintena de escuelas. Varios debates han surgido a raíz de este movimiento, de lo cual nos queremos hacer parte.

Martes 25 de febrero de 2020

En México las mujeres enfrentamos una brutal violencia, en particular las pobres y trabajadoras. Hay por lo menos 10 feminicidios al día. La emergencia es nacional.

La precariedad tiene rostro de mujer

En primer lugar, creemos que la visibilización del acoso sexual que padecemos las mujeres estudiantes, académicas y trabajadoras, es sumamente progresivo ya que hoy se habla y se cuestiona la violencia que antes parecía ser natural.

Sin embargo, los feminicidios de Ingrid y la pequeña Fátima desnudan el profundo espiral de violencia, que es sistemática y estructural. Millones de mujeres en trabajos sumamente precarios, con salarios miserables y jornadas extenuantes, instituciones omisas y corruptas convierten a México en el paraíso de la impunidad.

Estas condiciones han movilizado a cientos de mujeres y hoy también en la UNAM, surgen distintas acciones como respuesta en repudio a la violencia, impulsadas por distintas alas del feminismo.

Esto incluye al feminismo que se desarrolla entre las trabajadoras académicas y administrativas quienes además de enfrentarnos al acoso y hostigamiento sexual, también enfrentamos violencias poco visibilizadas como la precarización laboral, que significa ganar salarios que no alcanzan para cubrir las necesidades de nuestras familias, además de enfrentar las dobles jornadas de trabajo.

Estas condiciones son realmente crudas en trabajadoras que no se encuentran sindicalizadas y están bajo outsorcing o subcontratación donde se labora en las peores condiciones. La precariedad tiene rostro de mujer.

La precariedad es también violencia. Esta perspectiva, la de un feminismo de clase que mire a las mujeres más explotadas (las trabajadoras) es algo de lo que todavía adolecen el movimiento estudiantil y las jóvenes feministas. Pensamos que para dar un paso adelante es necesaria la discusión democrática entre los sectores y posturas de quienes damos en común la pelea contra la violencia patriarcal, incluyendo a trabajadoras y académicas

El STUNAM y el movimiento de mujeres

Nuestro sindicato, el STUNAM, debe reaccionar e impulsar acciones ante la gravedad de la violencia contra las mujeres. Por un lado, es cierto que a partir de la lucha que han dado mujeres al interior de nuestra organización sindical se han logrado grandes conquistas.

Por ejemplo: licencias de cuidados maternos, apoyo para guarderías, CENDIS, preescolar y primaria, el reconocimiento del 8 de Marzo y, por supuesto, la creación de la Secretaría de Acción para la Mujer. Estas conquistas no existen en otros sindicatos, por ejemplo en el SNTE que es el sindicato más grande de América Latina y tiene una abrumadora mayoría femenina.

Sin embargo, el actual pronunciamiento que publicaron como Consejo General de Representantes titulado “En defensa de la UNAM”, contra la violencia de género, es realmente equivocado, ya que este no expresa la realidad de las trabajadoras dentro y fuera del sindicato. Partiendo de conquistas ganadas en la historia del STUNAM, se asevera que está garantizada la equidad entre los y las afiliadas, desconociendo las condiciones de la realidad nacional de las que no estamos exentas las mujeres trabajadoras.

A pesar de que la brecha salarial entre hombres y mujeres es mínima y se puede acceder al escalafón, los salarios son insuficientes (principalmente en las categorías que tienen el mayor grueso de mujeres como, auxiliares de intendencia y vigilantes).

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Hay que preguntarle a esas mujeres ¿qué más tienen que hacer para poder llegar a final de mes? Hay que preguntarse: ¿cuántas mujeres madres salen del programa de recuperación al salario por cuidados maternos?, ¿cuántas mujeres sufren violencia doméstica, u hostigamiento laboral y sexual? ¿sin poder denunciar por temor a represalias incluso a perder sus trabajos?. Nada de esto es ajeno a las trabajadoras. No podemos cerrar los ojos y decir que es de noche.

Casos como las redes de trata y feminicidios son problemas de nuestro gremio pues hay trabajadoras que viven en zonas que son altamente inseguras y que realizan trayectos peligrosos.

Recientemente, las declaraciones de la Secretaría de Acción para la Mujer al periódico Milenio dieron cuenta que, desde el Comité Ejecutivo no se expresa la diversidad de opiniones ni se recoge el sentir de la base. Pues ante las modificaciones de la ley orgánica que estipula como motivo de expulsión de la UNAM “todo tipo de violencia o violencia de género”, declaró que el STUNAM “es responsable de que no se aplique el protocolo”. Esto da a entender que “el sindicato” en su conjunto “solapa la violencia de género”.

Estas lamentables declaraciones son verdaderos caballos de Troya que favorecen a quienes quieren atacar y destruir nuestro sindicato. Y, además, invisibiliza que existimos trabajadoras y trabajadores de base que nos organizamos contra la violencia y la precarización, denunciando que la responsabilidad de que el STUNAM
no se solidarice activamente con las demandas de las mujeres poniendo todas sus fuerzas en la movilización, es de la dirección sindical, del comité ejecutivo y de la Corriente Roja mayoritaria.

En el sindicato existen otras posiciones a las que plantea la Secretaría de Acción Para la Mujer: habemos quienes planteamos que las políticas punitivas (que son castigos ejemplares aplicados por las autoridades contra personas individuales) no solucionan de fondo el problema de la violencia. Esa concepción, de hacer más perfectos los protocolos, cuando se dan en clave punitiva, no hace más que perfeccionar la estructura represiva de la patronal, es decir de las autoridades y su Tribunal Universitario, quienes permanentemente violan nuestro Contrato Colectivo de Trabajo y otorgan miserables aumentos salariales.

Dentro de las trabajadoras, hay quienes sostenemos una perspectiva que -distinto a lo que sostienen algunos agrupamientos estudiantiles- no depositamos confianza en las autoridades que diariamente tienen la línea de contrarrestar los derechos conquistados como trabajadoras y trabajadores. Son esas autoridades que violan sistemáticamente el contrato colectivo de trabajo, -quienes en sus deseos más profundos buscan acabar con el sindicato y la organización de los trabajadores- a quienes esos agrupamientos hoy piden justicia. En esto vemos una enorme contradicción.

Los y las trabajadoras y académicas de base que impulsamos Pan y Rosas y Desde las Bases STUNAM, opinamos que ante la situación que enfrentamos diariamente estudiantes y trabajadoras de la Universidad, y distinto a las salidas punitivas que fortalecen a las autoridades, necesitamos un plan integral contra la violencia de género. Que sea impuesto a las autoridades con la movilización y que se enfoque en la prevención de estos casos de violencia y no sólo en la instrumentalización de castigos. Con la participación activa de los tres sectores que integramos la comunidad universitaria: trabajador@s, estudiantes y profesor@s.

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Nos diferenciamos de aquellos feminismos institucionales que plantean que nuestros derechos se conquistan con “mesas de negociación” o confiando en las instituciones de gobierno, como se expresa incluso en sectores del sindicato. Está demostrado por la historia de nuestro sindicato que para conquistar nuestros derechos, incluidos por supuesto el de las mujeres, es necesaria la movilización independiente de las autoridades y el gobierno.

¿Qué STUNAM necesitamos las trabajadoras para conquistar nuestras demandas?

En el sindicato tenemos que avanzar en una real democratización para que se puedan escuchar las diversas posturas, y las posibles salidas para enfrentar la violencia. Hoy tenemos que discutir en cada dependencia en asambleas y garantizando espacios para que las mujeres de base se expresen. Poner toda la fortaleza de los 28 mil afiliados contra el feminicidio y contra todo tipo de violencia contra las mujeres.

Ante una realidad atroz y la exigencia de miles de mujeres, es esta fuerza la que puede ser imparable y ser un gran motor para los trabajadores no sindicalizados que están en peores condiciones. Es necesario traspasar la tregua con las autoridades universitarias que plantean el respeto pero por abajo avanzan contra nosotros.

Nuestro sindicato debe ponerse a la altura del movimiento que se está gestando que es expresión nacional de un fenómeno de carácter internacional donde ha habido paros de trabajadoras y trabajadores. Es necesario que tenga otra ubicación, de lo contrario se corre el riesgo de quedar por detrás de la dinámica de movilización, protesta, concientización; del desarrollo de las luchas que se están dando en el país y que abarca distintos sectores.

Es necesario que se integre a la movilización democrática de mujeres, estudiantes, trabajadoras domésticas, intelectuales, mujeres indígenas, obreras, por nuestras reivindicaciones (junto a nuestros compañeros varones) para conquistar el derecho al aborto legal, seguro, libre y gratuito, contra el feminicidio y por ni una menos.

Y desde ahí levantar una exigencia a la Unión Nacional de Trabajadores y al conjunto de centrales sindicales y sindicatos, a sumarse a la jornada de movilización y paro convocado este 8 y 9 de marzo, para preparar un paro combativo e independiente del gobierno, de los partidos del Congreso y las derechas.

Retomar las jornadas del 8 de marzo y 25 de noviembre como jornadas de lucha y protesta, y sumarnos al paro del 9 de marzo de un modo combativo, en las calles e integrar a los compañeros hombres para que avancen en la conciencia de por qué hay que salir a luchar con nosotras codo a codo por nuestras demandas y así verdaderamente traspasar la polarización de mujeres contra hombres.

No hay mejor manera de construir relaciones que no estén basadas en el machismo, a diferencia del feminismo separatista, que avanzar juntos para destruirlo.