Ronda de periodistas gremiales. Un año de Macri: lo que dejó y lo que viene en el mundo sindical. La opinión de Elizabeth Peger, periodista de El Cronista.
Viernes 16 de diciembre de 2016
Foto: María Paula Avila
-¿Cuál te parece que es el "balance" del primer año de Macri para la clase trabajadora, teniendo en cuenta lo que sucedió con el salario, el empleo y otros índices laborales y sociales?
Creo que el balance del primer año de gestión de Mauricio Macri está lejos de ser positivo en la óptica de los trabajadores. Todos los indicadores sociales tuvieron este año un marcado deterioro que afectó sensiblemente tanto las propias condiciones laborales como el nivel de ingreso. La caída del empleo fue significativa y en buena medida condicionó las posibilidades de negociación de mejoras salariales que permitieran recomponer el poder de compra de los sueldos, que culmina decididamente el año muy por debajo de la evolución de la inflación, aun en aquellos sectores que lograron hacerse de algún suplemento compensatorio en el tramo final de 2016.
-¿Cómo analizás la estrategia de las cúpulas sindicales? ¿Qué consecuencias te parece que puede tener en su relación con las bases?
Creo que la elección de la estrategia de acción de la cúpula de la CGT se debe analizar teniendo en cuenta la evolución de la propia situación interna de la central, que encaró después de muchos años un proceso incipiente de unidad, y el escenario político nacional. En el marco del camino de la reunificación entiendo que no estaban dadas aún las condiciones para que la CGT asuma en forma directa una ofensiva de confrontación abierta con el Gobierno, especialmente atendiendo a la supervivencia de opiniones muy diversas puertas adentro de la central. Tampoco el contexto político, con un peronismo profundamente fragmentado y sin red de contención ni alternativa política en el horizonte. No creo que la actitud de la CGT se traduzca en cortocircuitos con las bases en este momento, aunque ello puede ocurrir si se profundizan los problemas sociales y la acción de la central obrera no asume la representación efectiva de esas demandas.
En 2017 todo parece indicar la continuidad de la recesión y hay preocupación por la política económica y comercial de Trump, pero también es un año electoral, ¿cómo ves el panorama social y sindical en 2017?
Hay muchas dificultades aún en el escenario económico que entiendo que no serán fáciles de resolver el próximo año. Seguramente el contexto electoral tendrá impacto en algunas decisiones del Gobierno en materia social, sobre todo si pretende ampliar su representación parlamentaria. Creo que hay algunas cuestiones complejas en el horizonte vinculadas a lo que ocurrirá con la nueva ronda de paritarias especialmente si no se reducen los niveles de inflación y persiste el deterioro del poder adquisitivo de los salarios y el impacto de los aumentos de precios en los sectores más vulnerables.
-¿Te parece que ante este panorama la actitud de la CGT y el reciente acta que incluye una "paz social" firmado por algunos movimientos sociales resuelve el tema de la conflictividad?
La conflictividad social no me parece un tema que se resuelva simplemente firmando un pacto de paz social. La evolución de los conflictos dependerá centralmente de lo que ocurra con los indicadores económicos y sociales. Si no hay recuperación de la economía, si no se reducen los niveles de pobreza y a la par se profundiza la caída del consumo, los niveles de empleo y el deterioro de los salarios el desenlace más probable será el de un escenario de mayor conflictividad, abonado por la propia dinámica del proceso político-electoral del próximo año.