El presidente López Obrador anunció, en su discurso del pasado 1 de diciembre, un aumento del 22 % al salario mínimo. El resultado de este incremento porcentual será que éste ascenderá a $172,87 en la mayor parte del país, y a $ 260.34 en la frontera norte.

Pablo Oprinari Ciudad de México / @POprinari
Martes 7 de diciembre de 2021
Según el propio titular del Ejecutivo, durante su mandato el salario mínimo se incrementó un 64 %, lo cual es “algo que no ha ocurrido en los pasados gobiernos”.
En los meses previos, la actual administración anunció que buscaría consensuar un nuevo incremento con el sector patronal. Éste, junto a los representantes de la burocracia sindical y del gobierno, conforman la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CONASAMI), de donde emanó el acuerdo anunciado por AMLO.
Los aumentos al salario mínimo impulsados por el gobierno de la Cuarta Transformación han generado simpatía entre sectores de la población, para quienes estas medidas aparecen como algo distinto a la férrea contención salarial que, en los sexenios previos, impulsaron priistas y panistas con el apoyo y la complicidad de los charros y empresarios.
Sin embargo, hay que considerar los límites que esta política tiene para revertir la situación que enfrentan millones de trabajadores en México, que afrontan día con día la pobreza creciente y la precarización laboral, la cual se acrecentó bajo la pandemia.
Y la carencia, arriba
México es uno de los países con los salarios más bajos de América Latina. Según el investigador Axel Gonzalez, representan apenas el 12 % de los costos de producción. Éste, y no otro, es el “secreto” que impulsó la inversión extranjera durante las décadas pasadas, bajo el TLCAN primero y el T-MEC ahora. Las transnacionales imperialistas y los capitalistas nativos se han aprovechado de la mano de obra barata y la terrible precarización del trabajo en nuestro país, garantizado y profundizado por las políticas económicas neoliberales.
En ese contexto, los aumentos al salario mínimo implementados bajo el actual gobierno, son insuficientes para recuperar, siquiera parcialmente, la pérdida del poder adquisitivo experimentada en las últimas décadas.
Según el Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM (CAM-UNAM), entre 1982 y diciembre de 2018, esta caída ascendió a un 88.71 %. Esto significa que, por cada peso que aumentó el salario, el costo de la Canasta Alimentaria Recomendable (CAR, compuesta por 40 productos básicos) se incrementó …. en 10 pesos.
El hecho es que el salario mínimo apenas alcanza para el 35 % de la CAR, y para acceder a la misma, un trabajador debería laborar arriba de las 20 horas diarias. El resultado es que más de 41 millones de mexicanos (sobre un total de 55 millones de Población Económicamente Activa) no pueden adquirirla.
Por si esto no fuera suficiente, debemos recordar que la Canasta Alimentaria Recomendable no incluye gastos tan importantes para la vida cotidiana de una familia trabajadora como son el transporte, la vivienda, la educación, la cultura, la vestimenta o la recreación.
Además, los aumentos salariales caen a la mitad, aún antes de cobrarse, por los efectos de la inflación. Tengamos en cuenta que, sólo en este 2021, aumentaron hasta un 44 % los precios de los productos de mayor consumo y necesidad para el pueblo mexicano, como la tortilla, el frijol, el pollo, el jitomate y el huevo.
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Por un salario que realmente alcance
El aumento anunciado por AMLO se aplica a una fracción de los trabajadores: 6 millones, que representan únicamente el 30 % de los registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social y que cobran el salario mínimo. Si la patronal acepta la propuesta gubernamental, es porque no representa una merma significativa de sus ganancias, que se han incrementado enormemente en las últimas décadas, como demuestran los índices de aumento de la desigualdad en el país. A la par, los aumentos salariales significan, por parte del gobierno, una política para contener el descontento ante una situación que se vuelve insostenible para las grandes mayorías, a la vez que fortalece su imagen a los ojos de la población.
Mientras tanto, el rezago y la contención salarial continúa para la enorme mayoría de la fuerza laboral del país. Y en particular para quienes trabajan sin seguridad social ni derechos laborales: la inmensa mayoría del pueblo trabajador.
El gobierno nada ha dicho de la precarización laboral que ha crecido bajo la pandemia de Covid-19 y afecta a la mayoría de las y los trabajadores de México. Tanto a quienes se ocupan en el sector privado, como a quienes tienen al Estado como patrón. Muestra de ello son los trabajadores que laboran por honorarios para los gobiernos locales y federal, con jornadas extenuantes y salarios miserables, así como los llamados “beneficiarios” de los programas sociales, a quienes el patrón (esto es, el gobierno) les niega los derechos laborales más elementales y ni siquiera los reconoce como trabajadores.
Ante esto es una necesidad urgente abrir la discusión en el conjunto del movimiento obrero, sobre cómo conquistar un salario que realmente alcance y cómo recuperar el poder adquisitivo perdido en las últimas décadas.
Eso implica luchar por un aumento generalizado y universal de emergencia, con un salario que cubra la canasta básica y todos los gastos que son imprescindibles para una familia trabajadora.
Un salario que aumente de acuerdo con el índice de la inflación, para evitar la pérdida del poder adquisitivo como ya se vió en las décadas previas.
Esto debe estar asociado a acabar con la precarización del trabajo, garantizando plenos derechos laborales y sindicales para todas y todos.
Para pelear por esta perspectiva, es fundamental la organización y la movilización independiente de las y los trabajadores. Las corrientes y direcciones sindicales que se reclaman democráticas y combativas deben abandonar toda tregua con el gobierno, y poner sus fuerzas al servicio de dar esta pelea.

Pablo Oprinari
Sociólogo y latinoamericanista (UNAM), coordinador de México en Llamas. Interpretaciones marxistas de la revolución y coautor de Juventud en las calles. Coordinador de Ideas de Izquierda México, columnista en La Izquierda Diario Mx e integrante del Movimiento de las y los Trabajadores Socialistas.