El rompecabezas de alianzas que necesita Obama para su ofensiva militar en Siria e Irak continúa repleto de piezas sueltas. Los aliados buscan imponer condiciones para enfrentar al Estado Islámico.

Matías Maiello @MaielloMatias
Miércoles 1ro de octubre de 2014
Israel busca poner límites a las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán. El gobierno sirio enfrentado a EEUU no condena, sin embargo, los bombardeos norteamericanos. Frente a los avances del Estado Islámico Obama culpa a los servicios de inteligencia norteamericanos. ¿Cuáles son las verdaderas causas?
Las condiciones de los aliados
Este lunes en la Asamblea General de la ONU el primer ministro Israelí, Benjamin Netanyahu, señaló que Irán y su programa nuclear es una amenaza mucho mayor que el Estado Islámico (EI). "No tengan dudas, Estado Islámico debe ser derrotado", dijo Netanyahu. Y agregó: "Pero derrotar al EI y dejar a Irán en el umbral de ser una potencia nuclear es ganar una batalla y perder la guerra”. Para el primer ministro israelí "la capacidad nuclear de Irán debe ser desmantelada por completo".
Estas declaraciones se dan luego del encuentro trilateral entre el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Mohamad Yavad Zarif, su par de Estados Unidos, John Kerry y la jefa de la Diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, el pasado viernes 26. El mismo había sido precedido por la reunión entre el primer ministro británico David Cameron y el presidente iraní Hassan Rouhaní, quién también se había entrevistado con el ministro de relaciones exteriores de Alemania.
Al señalar a Irán como amenaza mayor respecto al Estado Islámico, Netanyahu busca poner límites a las negociaciones en curso y restringir el margen de maniobra de la diplomacia norteamericana, ante un escenario donde EEUU no se puede dar el lujo de abrir infinitamente nuevos frentes de conflicto.
Pero no es el único aliado que busca poner condiciones. El presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi, aún está esperando que Obama avale abiertamente la cruzada contra los Hermanos Musulmanes. O traducido al lenguaje de las medidas concretas, que dé curso a la entrega de armamento, que viene retaceando luego del golpe militar y las violentas represiones, que resultan poco redituables para el poco creíble discurso de “defensa de la libertad” que pretende esgrimir el imperialismo.
Otra difícil tarea es convencer, a los aliados árabes, como Arabia Saudita y Qatar, sospechados de financiar al Estado Islámico, de que el régimen Sirio de Bashar Al-Assad no saldrá fortalecido. Y, por otro lado, al gobierno turco de Recep Erdogan, de que no terminarán fortaleciéndose las milicias kurdas.
El juego de los enemigos
El ministro de Relaciones Exteriores del gobierno sirio, Walid al-Moualem, se cuidó este lunes 29 en su discurso frente a la Asamblea General de la ONU de no condenar los ataques norteamericanos en Siria. La estrategia de Obama de “debilitar y en última instancia destruir al Estado Islámico” no es contradictoria con los intereses del presidente sirio Bashar al-Assad que tiene en aquel grupo uno de sus principales enemigos en el terreno.
"La República Árabe Siria reitera que apoya cualquier esfuerzo internacional destinado a combatir el terrorismo y subraya que debe hacerse con total respeto por las vidas de civiles inocentes y dentro del marco de respeto total de la soberanía nacional y en conformidad con las convenciones internacionales", se limitó a señalar el ministro de Relaciones Exteriores sirio ante la ONU.
En cuanto a Irán, como señala el semanario The Economist “está jugando un juego complejo. Es compatible tanto con el gobierno de Irak, un aliado estadounidense apenas de confianza, y el de Siria, supuestamente un enemigo de Estados Unidos. Los líderes del país han condenado públicamente la renovada intervención de Estados Unidos en el Medio Oriente, pero algunos diplomáticos en silencio han dado a entender que podrían ser capaces de cooperar en la caída del Estado Islámico -que Irán odia-a cambio de mejores condiciones en las negociaciones en curso sobre su el programa nuclear del país.”
Partes de guerra
Durante los últimos días continuaron los bombardeos en Siria e Irak. El Comando Central norteamericano dijo que sus ataques aéreos, en las cercanías de la estratégica ciudad de Kobani, al norte de Siria cerca de la frontera con Turquía, destruyeron una base del Estado Islámico y dos vehículos armados. Sin embargo, no lograron evitar que el Estado Islámico intensificara el sábado su ofensiva, al lanzar por primera vez proyectiles de artillería, y manteniendo el asedio de Kobani que ya lleva más de 10 días.
El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos dijo que se produjeron ataques también en la provincia de Raqqa. Rami Abdelrahman, integrante del grupo, dijo que destruir las improvisadas refinerías generó un fuerte aumento en el precio del diésel, al agregar que en la provincia de Aleppo, el valor se había más que duplicado. "El precio subió de 9.000 a 21.000 libras sirias en Aleppo. Atacar estas refinerías ha afectado a la gente común, que ahora tienen que pagar precios más altos", dijo a la Agencia Reuters.
Diversas fuentes señalan que el Estado Islámico ha ganado el respaldo tras los ataques, incluso de grupos rivales. Por ejemplo, decenas de combatientes han abandonado el Frente al Nusra en Siria para unirse al EI.
En tanto en Irak, los ataques aéreos destruyeron cuatro vehículos armados del Estado Islámico y una "posición de combate" al sudoeste de Arbil, según señaló el Comando Central norteamericano.
Las raíces del rompecabezas del imperialismo
El pasado domingo en una entrevista para la cadena de televisión CBS, el presidente de EEUU Barack Obama señaló que las agencias de inteligencia norteamericanas habían subestimado la actividad del Estado Islámico dentro de Siria. Según señaló Obama en la entrevista: "en el último par de años, en medio del caos de la guerra civil de Siria, donde esencialmente tienes grandes franjas del país completamente sin gobierno, ellos fueron capaces de reconstituirse y tomar ventaja del caos”.
Más allá de las deficiencias de los servicios de inteligencia norteamericanos, lo que Obama pretende ocultar detrás de este elemento secundario es la política real que sostuvo durante todos estos años para terminar con los levantamientos del mundo árabe y musulmán de la "primavera árabe" de 2010-2011 y fomentar las guerras entre los diferentes componentes de la población de la región a partir de sus diferencias religiosas y étnicas.
Esta es la verdadera cuestión que está por detrás del complejo rompecabezas que tiene que reconstruir Obama para enfrentar al Estado Islámico.
Los aliados como Arabia Saudita, Qatar, y Turquía ahora estarían llamados a enfrentar a los propios grupos como el Estados Islámico o Al-Nusra que ayudaron a financiar para derrocar a Al-Assad. La política de EEUU de cooptación de la oposición siria frente al levantamiento de 2011 le alcanzó al imperialismo para impedir que se desarrolle un proceso revolucionario pero mostró sus límites al no poder derrocar en su favor a la dictadura de Al-Assad. Los militares egipcios, le sirvieron para aplastar con la represión la movilización en Egipto, pero enfrentaron el repudio a nivel internacional que obligó al imperialismo a retacearle las armas que ahora reclama el presidente Al-Sisi.
Lo cierto es que la crisis mundial que viene arrastrando el capitalismo desde 2007 y el retroceso de su hegemonía, le ha impedido al imperialismo revestir con éxito su política contrarrevolucionaria bajo una fachada de democracia liberal. Está más que demostrado que ninguna conquista democrática puede venir de la mano del imperialismo.
En estas condiciones, en el marco de su retroceso histórico, es que el imperialismo norteamericano apuesta a la barbarie de una guerra de resultados inciertos.

Matías Maiello
Buenos Aires, 1979. Sociólogo y docente (UBA). Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Coautor con Emilio Albamonte del libro Estrategia Socialista y Arte Militar (2017) y autor de De la movilización a la revolución (2022).