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Deporte. El fútbol femenino y su lucha contra el machismo

El desarrollo del fútbol femenino va directamente ligado a la lucha por los derechos de la mujer, el objetivo de las primeras mujeres futbolistas era demostrar que podían emanciparse, incluyéndose directamente en un deporte que hasta esos momentos era exclusivamente para hombres.

Viernes 3 de abril de 2015

El pasado 23 de marzo se cumplió el aniversario 120 del primer partido de fútbol femenino reconocido por la FIFA, el que se jugó en el Crouch End Athletic Ground. Las mujeres ya venían desafiando las prohibiciones y prejuicios de la sociedad de la época.

La práctica del fútbol femenino remonta al siglo XIX en Glasgow, Escocia. En el año 1892 dos clubes locales disputaron un juego, que se considera el primer partido de fútbol femenino moderno. En 1894, la activista Nettie Honeyball funda el primer club deportivo denominado British Ladies Football Club, como símbolo de lucha contra la exclusión femenina dentro de un deporte considerado sólo para hombres.

En la Primera y Segunda Guerra Mundial se produjo un salto cualitativo y cuantitativo en el fútbol femenino. Debido a la ausencia de los hombres los que fueron desplazados al frente de batalla, hubo un aumento en la presencia femenina en la sociedad. Los puestos que ocupaban hombres en las fábricas estaban siendo reemplazados por las mujeres, las que también ocuparon sus puestos en los equipos de fútbol que poseían muchas de estas fábricas, y que hasta entonces, eran privilegios masculinos.

A pesar de esto, la Asociación de Fútbol (FA), boicoteó los primeros intentos de las mujeres por ser reconocidas. En 1969 por la gran popularidad alcanzada por el fútbol femenino, la FA creó la rama femenina y en 1971 la UEFA fomenta este deporte en países como Estados Unidos, Italia, Alemania y Japón.

En 1970 se disputa el Mundial de Fútbol Femenino no oficial jugado en Italia, con Dinamarca como campeonas. Años después, las mujeres reclamaron la atención para la rama femenina de fútbol, y el entonces presidente de la FIFA, el brasileño Joao Havelange, accedió a la realización de un torneo experimental en China en 1990. El éxito fue tal que al año siguiente, también en China, el fútbol femenino quedó oficializado por la FIFA en el primer Mundial que consagró como campeonas a la selección de Estados Unidos. Seguido a esto, el Comité Olímpico Internacional incluyó el fútbol femenino en su programa de los juegos de Atlanta en 1996.

A pesar de estos avances en la lucha de las mujeres contra el machismo instaurado en el fútbol, y de contar con selecciones femeninas en la mayoría de los países, aún cuentan con muy poca difusión de parte de los medios deportivos, donde los mundiales y partidos no son transmitidos como sí pasa con el fútbol masculino.


Carolina Muñoz

Trabajadora y militante PTR