La medida reinstala en la lupa de la opinión pública, el historial de actos repudiables de una institución marcada por la corrupción, la violación sistemática de los derechos humanos, y prácticas descompuestas, que el gobierno constantemente ha buscado presentar como hechos aislados.
Jueves 11 de junio de 2020
Siempre es lo mismo cuando se trata del gobierno y sus medidas hipócritas. Piñera habla de “poner mano dura a la delincuencia”, cuando militantes y parlamentarios de su propia coalición política “Chile Vamos”, se han destacado absolutamente, como el símbolo de la impunidad empresarial. Tan sólo basta con preguntarle a los “pentaparlamentarios” como Iván Moreira.
Sin embargo, cuando se trata de asuntos tan profundos como el narcotráfico, les basta con poner el grito en el cielo y recrudecer los mecanismos represivos y de control, con el objetivo de justificar el actuar policial, que por cierto durante los últimos años ha sido una institución tremendamente cuestionada por corrupción, violencia, y abuso de poder.
"Jamás nos rendiremos frente a este maligno y letal enemigo. Todo lo contrario, lo vamos a combatir con todos los instrumentos de nuestra democracia y estado de derecho, en cada hogar, escuela, calle, plaza y rincón de Chile" señaló Piñera para referirse a la modificación de la ley de drogas (20.000) que sanciona el suministro de drogas a terceros sin su consentimiento, permite al Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA) destinar los recursos obtenidos de los decomisados a programas de prevención y rehabilitación, de acuerdo al medio EMOL.
Sin embargo, el punto que parece más preocupante, refiere que aquellos bienes incautados podrán ser dirigidos a unidades policiales, con el objeto de optimizar la capacidad operativa de combatir el narcotráfico.
"Algunos creen que la batalla contra la droga es una batalla perdida y están dispuestos a rendirse. Este Presidente y nuestro Gobierno, al igual que la inmensa mayoría de los padres y madres de Chile, jamás nos rendiremos frente a este maligno y letal enemigo”" manifestó el cuestionado presidente "Todo lo contrario, lo vamos a combatir con todos los instrumentos de nuestra democracia y estado de derecho, en cada hogar, escuela, calle, plaza y rincón de Chile"
La hipocresía del gobierno frente a su cruzada con el narcotráfico
La línea del gobierno frente al narcotráfico, es la viva imagen de la hipocresía, donde se señala un combate sin cuartel para erradicarlo definitivamente de la sociedad, pero donde al mismo tiempo los marcos de la ilegalidad sobre ciertas sustancias, son las que facultan los millonarios negocios con los que se instala el narco, donde instituciones como la policía, ocupan un importante rol en el sostenimiento de estas condiciones.
Las consecuencias más brutales producto del alcoholismo y la drogadicción, se encuentran en aquellas zonas más humildes y pecarizadas del país, donde contextos de pandemia en los que prolifera el desempleo y la desocupación, también muestra la dura vida de miles de niños y adolescentes que se ven envueltos en esta problemática, ya sea a través del tráfico o el consumo de sustancias.
Esta custodia de drogas e incautaciones por parte de Carabineros, sólo incrementa la desconfianza ante una institución medularmente corrupta, y provista de una serie de prácticas repudiables, donde la desaparición de bienes, y operativos fraudulentos, resultan pan de cada día.
El combate al narcotráfico por parte el gobierno, no es más que una chapa que busca esconder bajo la alfombra la sistemática transgresión de derechos hacia el pueblo trabajador, que es condenado a vivir en condiciones miserables, donde ni siquiera se puede asegurar mínimamente el empleo, generándose protestas de hambre, como las que hemos podido ver durante las últimas semanas.
Resulta por tanto para acabar con el negociado del narcotráfico, la legalización de las sustancias junto con desarrollar un plan de emergencia frente al consumo de drogas y alcohol, a la ve también que dar una respuesta estructural enfocada a los derechos a la educación, salud y vivienda e la juventud.
Instituciones podrías como Carabineros, resultan totalmente prescindibles frente a esta clase de problemáticas, donde por al contrario sirven como sostén para su perpetuación. Y en este sentido la disolución de una fuerza que históricamente para reprimir y controlar a los sectores más conscientes y combativos, resulta totalmente vigente, e incluso necesaria.