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Red Internacional
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HUNGRÍA INMIGRACIÓN. El gobierno de Hungría lanza campaña xenófoba y racista

Grandes carteles, colocados por el Gobierno en las calles de Hungría, advierten en húngaro a los refugiados de Oriente Medio de que no deben quitar el trabajo a los locales. El gobierno busca cerrar la frontera sur a los pedidos de asilo.

Jueves 11 de junio de 2015

"Si vienes a Hungría, tendrás que respetar nuestra cultura" y "Si vienes a Hungría, tendrás que respetar nuestras leyes", son las otras dos advertencias lanzadas por el Ejecutivo conservador nacionalista del primer ministro magiar, Viktor Orbán.

El hecho de que estos mensajes estén redactados en húngaro evidencia que, en realidad, la campaña está dirigida a la opinión pública del país.

Según los analistas, Orbán quiere dar una imagen de dureza para que los votantes de su partido, el Fidesz, dejen de marcharse al ultraderechista Jobbik.
Los sondeos indican que muchos votantes están desencantados con el Fidesz, cuyas preferencias han caído hasta tal punto que el Jobbik ya le pisa los talones en las encuestas.

Con esta controvertida campaña, el Gobierno trata de tomar la iniciativa en el tema de la inmigración, un asunto en el que el Jobbik ha intensificado su discurso radical y xenófobo.

Los carteles y el aumento de los controles fronterizos con Serbia son los ejes de esta nueva política de dureza, con la que Orbán dice que quiere frenar la ola de inmigrantes que el país registró este año.

El primer ministro húngaro ha rechazado las propuestas de Bruselas de repartir entre los países de la Unión Europea (UE) a los refugiados mediante un sistema de cuotas, una idea que ha tachado incluso de "locura".

Hungría es uno de los países a los que más refugiados, sobre todo kosovares, sirios e iraquíes, han llegado en los últimos meses.

Después de enviar a unos 8 millones de hogares un cuestionario en el que se pide la opinión de los húngaros respecto a la inmigración ilegal y en los que se sugiere una vinculación entre este fenómeno y el “terrorismo”, el siguiente paso del Ejecutivo han sido los carteles.

"Es preocupante que haya un creciente ambiente hostil hacia los inmigrantes", aseguró Ernö Simon, portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Budapest.

La consulta ciudadana y los carteles en las calles ya han generado fuertes críticas dentro y fuera del país.

El Parlamento Europeo aprobó este miércoles una resolución en la que condena la consulta pública por establecer un "vínculo directo" entre inmigración y terrorismo.

El partido húngaro de la oposición, "Együtt" (Juntos) anunció que romperá los carteles y denunció que el Fidesz ha iniciado "una campaña de odio".

Mientras, el Gobierno prepara un proyecto de ley para endurecer las condiciones de la inmigración, declarando a la vecina Serbia como "país tercero seguro".

De esta forma, indica el Fidesz, ningún inmigrante que llegue desde Serbia podrá ser considerado refugiado con derecho a asilo político.

"Eso sería anticonstitucional", asegura Simon, ya que Serbia no está considerado un país seguro por la UE.

En lo que va de año, las autoridades húngaras han retenido a unos 53.000 inmigrantes ilegales, que llegaron al país sobre todo de Kosovo, Siria, Irak y Afganistán, explica Simon.

Eso sí, la gran mayoría de los inmigrantes que no son detectados por las autoridades sigue su ruta hacia otros países, en especial Alemania, Austria y Suecia.

Fuente: EFE