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Red Internacional
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Grecia deuda. El gobierno griego dice que no se dejará chantajear y seguirá buscando un acuerdo

El gobierno de Grecia aseguró el jueves que no se dejará "chantajear" por sus socios de la Unión Europea, mientras insistió en buscar una solución conjunta a su crisis de deuda. Es la respuesta al “apriete” del Banco Central Europeo que se negó sostener los bonos de Grecia hasta que no se negocie un nuevo rescate.

Viernes 6 de febrero de 2015

Fotografía : EFE

En un intento por tranquilizar a los griegos después de que el Banco Central Europeo cancelara repentinamente su aceptación de bonos griegos a cambio de financiación, Atenas dijo que su sistema financiero era seguro dado que los bancos habían tenido acceso a fondos de emergencia del banco central.

Los bancos griegos han recibido luz verde para utilizar 10.000 millones de euros adicionales en fondos de emergencia por encima del actual tope si es necesario.
Pero las autoridades griegas insistieron en que Atenas no tenía planes de dar marcha atrás a sus promesas de acabar con la austeridad, que el primer ministro Alexis Tsipras dice que ha desencadenado una crisis humanitaria en Grecia.

"Grecia no tiene intención de chantajear a nadie, pero tampoco se dejará chantajear", dijo un portavoz gubernamental, añadiendo que Atenas respetaría el "mandato popular" que obtuvo en las elecciones del mes pasado.

"La decisión del BCE (…) es un acto de presión política para alcanzar un acuerdo con rapidez", añadió.

Tsipras y su ministro de Economía, Yanis Varoufakis, han estado recorriendo Europa buscando el apoyo de socios a su plan de conseguir un alivio de la deuda y el fin de las políticas de austeridad, pero hasta ahora sólo han recibido advertencias de que no pretendan evitar los compromisos de pago pactados en el actual programa de rescate del país.

Añadiendo presión sobre Grecia para alcanzar un acuerdo, un documento preparado por Berlín mostró que Alemania no aceptaría ningún intento de Atenas para dar marcha atrás en las reformas.

El paso dado por el BCE y la perspectiva de que Grecia se quede sin dinero si no se llega a un acuerdo hizo que los mercados y los bonos griegos se hundieran el jueves, mientras que el principal índice bancario se desplomó un 22 por ciento.

En declaraciones en el Parlamento griego, Tsipras dijo que "Grecia ya no aceptará más órdenes, especialmente órdenes recibidas por correo electrónico", dijo.

Tsipras tiene previsto presentar su programa de Gobierno el fin de semana, y hay una serie de ministerios que ya han insistido en que Atenas no abandonará sus promesas de subir el salario mínimo, frenar las impopulares privatizaciones y volver a contratar a los funcionarios despedidos sin motivo.

"No podemos ser chantajeados, simplemente porque acabamos de recibir un mandato popular", dijo el ministro de reformas administrativas, Georgios Katrougalos, a la cadena de televisión Antenna. "No queremos un enfrentamiento pero tampoco una sumisión", añadió.

Desde Alemania, las señales fueron de completa intransigencia. Schäuble explicó en la conferencia de prensa que hacer “promesas electorales a costa de terceros no es realista” y recordó a Atenas que debe seguir negociando con las instituciones de la troika.

Tras su reunión con Schäuble, la siguiente parada de Varufakis en Berlín fue el Ministerio de Economía, encabezado por el líder del Partido Socialdemócrata alemán (SPD), Sigmar Gabriel.

Aunque el tono fue quizá más conciliador -es comprensible el rechazo de los ciudadanos griegos ante las difíciles reformas a las que se han visto abogados, dijo el ministro alemán-, Gabriel dejó claro que el gobierno de gran coalición de Angela Merkel habla con una sola voz.

"La culpa no está en la troika ni en la UE, sino en los gobiernos griegos anteriores, algunos presididos por conservadores y otros lamentablemente por socialdemócratas, que convirtieron el estado griego en un botín", manifestó