Sergio Massa y el Frente Renovador presentaron esta semana en el Congreso cerca de dos millones de firmas que acompañan su cruzada derechista contra los jueces a los que llama “sacapresos”. Esta campaña busca tirar abajo el pliego de Carlés que impulsa el Frente para la Victoria.

Nathalia González Seligra Dirigente docente - Suteba La Matanza
Sábado 18 de abril de 2015
Massa presentó el proyecto acompañado por todo el arco de derecha de la oposición, incluido el otrora progre Pino Solanas, y lanzó todo tipo de clichés como “Queremos jueces que apliquen la ley y no que teoricen sobre los delincuentes".
Erigiéndose en vocero de “la gente” Massa quiere volver activo a la arena política y electoral con su agenda derechista, tomando como bandera la batalla contra la llamada inseguridad y haciendo pie en algunos casos en los que presos con libertad condicional vuelven a cometer delitos. Por cierto, este es un mecanismo mediático que hace que logra que un caso se convierta en la norma.
Afirmaciones como “la gente está harta de ver delincuentes que entran por una puerta y salen por la otra, así como de ver que los jueces se ponen siempre del lado del delincuente y nunca del de la víctima” son absolutamente sesgadas y quien conozca un poco el servicio penitenciario sabrá que las cárceles están plagadas de jóvenes pobres que no tienen sentencia y en muchos casos no salen vivos de ahí. Nada dijo Massa del terrible caso de Patricio Barros Cisneros, a quien seis penitenciarios le tiraron gas pimienta y lo golpearon con patadas y trompadas hasta matarlo el 28 de enero de 2012 en la Unidad 46 de San Martín. Tampoco dijo nada de los cientos de policías asesinos del gatillo fácil que siguen libres porque todas las instancias judiciales los amparan.
Por su parte el kirchnerista Carlés intenta dar continuidad al reaccionario giro que viene dando el gobierno hacia complacer los pedidos del Vaticano con el ya aprobado Código Civil y negar el derecho al aborto perpetuando las terroríficas cifras de más de 300 mujeres muertas por aborto clandestinos.
Los jueces independientes del 18F
La idea del Frente Renovador de que "hay muchos que quieren terminar con la idea de Justicia militante y empezar con una Justicia independiente" se da de bruces con su propia ubicación en la crisis que abrió la muerte de Nisman, donde emergió el llamado “partido judicial”, encabezado por jueces, fiscales y ex fiscales que si algo no tienen es “independencia” como denuncia Laura Ginsberg son fiscales compañeros de (Eamon) Mullen y (José) Barbaccia, que contribuyeron con delitos e irregularidades en la primera causa por el atentado a la AMIA, instruida por el juez Galeano y que colaboraron fuertemente con la impunidad que padecemos hoy. De hecho, el Poder Judicial no tiene un ápice de independiente y en la enorme mayoría de los casos legisla para las patronales, los poderosos sean oficialistas u opositores. Basta ver el caso de los trabajadores de Lear en los que la justicia dio a la empresa todos los beneficios del Procedimiento Preventivo de Crisis y avaló los despidos. En ese caso, Massa y el kirchnerismo no tienen ninguna diferencia.
Tampoco escuchamos a Massa y su entorno pronunciarse en contra de las resoluciones judiciales que otorgan impunidad a civiles que bancaron el golpe genocida y actuaron activamente junto a los militares, como Blaquier, Ernestina Herrera de Noble, Vicente Massot y Botinelli de Editorial Atlántida. Tampoco de los que otorgan prisión domiciliaria o permiten que los genocidas lleguen a juicio, cuando llegan, en libertad ¿Esos son los jueces independientes que quiere Massa?
Más penas y dureza para los jóvenes y los pobres
De Narváez presentó un proyecto, que Massa acompaña, de restricción de la libertad condicional. En el mismo, plantea ampliar el plazo a partir del cual los condenados a prisión perpetua pueden obtener el beneficio de la libertad condicional, llevándolo de 35 a 40 años. Arguyendo que es obligación de Estado brindar las condiciones de educación, salud, vivienda, trabajo y asistencia social para que todos sus ciudadanos puedan optar por una vida ajena al delito como un modo de prevención y base para la reinserción social de los presos. Sin embargo, el frente renovador acentúa la exclusión donde gobierna, como denunció el diputado de la provincia de Buenos Aires del PTS-FIT, Christian Castillo, ”Massa durante su gestión como intendente en Tigre logró que el 60 % de las tierras esté en manos de countries y barrios privados, mientras los barrios obreros y los asentamientos se inundan. Más de la mitad de los empleados municipales de este distrito se encuentran contratados”.
Y si de educación se trata, en Tigre estos días trascendió en los medios por ser el municipio con más de 780 docentes que no cobraron sus salarios y consiguieron revertir esta situación cortando la panamericana con su seccional de SUTEBA de izquierda acompañado de los sectores obreros combativos de la zona, pero esto abona la crisis educativa que vienen denunciando los docentes en estas páginas.
Está claro que el plan de Massa, lejos de aumentar el presupuesto educativo y favorecer las condiciones de vida de los trabajadores; es más penas, más dureza y más estigmatización para los jóvenes de los sectores más empobrecidos y plenas garantías para los empresarios del juego, para las patronales explotadoras, para los policías del gatillo fácil. Nada tiene que envidiarle al kirchnerista ¨mataguachos¨ de Granados, ni a la política de Scioli en la provincia quien ha militarizado el conurbano creando las policías municipales, plagando de gendarmes las calles.