El Parlamento de Grecia ha aprobado la ley que permite la devolución de migrantes a los llamados "países seguros", como ha definido la UE a Turquía.
Viernes 1ro de abril de 2016
El borrador de ley contaba con apoyo desigual entre los diputados de Syriza, pues algunos de sus miembros expresaron sus reservas a que se considere a Turquía “país seguro”.
El texto de la ley griega no califica explícitamente de país seguro a Turquía, sino que remite a una lista de países seguros del Consejo de la UE, aún no elaborada, en la que sí figurará Turquía.
Entre otras disposiciones el nuevo texto legislativo limita a 15 días, incluido el periodo de apelación, el plazo máximo para la tramitación de las demandas de asilo de aquellos que lleguen a centros de registro en puertos y aeropuertos.
En este supuesto se encontrarían los que soliciten asilo entre los más de 5.300 migrantes de las islas del Egeo occidental retenidos en centros de registro, ya de facto centros de detención.
La legislación que ha aprobado estipula además que el periodo de limitación de libertad para los demandantes de asilo no puede ser superior a los 25 días salvo prórroga justificada, y que en ningún caso será superior a 90 días.
Para los que no lleguen a uno de los centros de registro de las islas y pidan asilo en otros puntos del país el plazo máximo de tramitación de su petición será de 12 meses, tiempo en el que los demandantes se podrán acoger a permisos de residencia y trabajo, algo que no era posible hasta ahora.
Para aquellos que no demanden asilo o cuya solicitud sea rechazada, el proceso que se iniciará será el de deportación a países como Turquía. Las primeras devoluciones -que según algunas fuentes del Gobierno comenzarán el lunes- se realizarán en barco bajo la responsabilidad de Frontex, la agencia para el control de fronteras de la Unión Europea.
Pésimas condiciones en los centros de detención de refugiados
La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) denunció ayer la degradación creciente de los centros de detención en las islas griegas donde se retiene a los refugiados.
"En el centro de Moria, en Lesbos, las condiciones se han deteriorado desde que el 20 de marzo se detiene a las personas que esperan la decisión sobre su deportación. Hay ahora unas 2.300 personas, cuando la capacidad es para 2.000. La gente duerme al raso y la comida es insuficiente", denunció Melissa Fleming, portavoz del ACNUR.
Voluntarios de otras organizaciones de apoyo a los refugiados han abandonado los campos de refugiados como el de Moira, transformado en un centro de detención e incluso han denunciado el rol de ACNUR acompañando la implementación del acuerdo de la UE con Turquía. Las ONG Médicos sin Fronteras y Save the children se retiraron del centro diciendo que no iban a colaborar con el plan de expulsión de las personas que piden asilo. Esta última organización denunció que los centros de detención ponen a los refugiados en una situación de “detención ilegal”.
Este viernes el Parlamento griego ha aprobado una “adaptación” nacional del pacto de la UE con Turquía, aceptando a ese país como “estado seguro” para los refugiados. De este modo zanjará los requisitos legales para poder expulsarlos masivamente. Al declarar a Turquía “estado seguro” para los refugiados, la UE pasa por alto la situación de explotación y precariedad extrema que viven los refugiados en ese país. Pasa por alto el aumento de la represión por parte del Estado turco contra la oposición política, la prensa y la ofensiva militar contra la población kurda, con más de 60 toques de queda y asesinatos de cientos de activistas.