×
×
Red Internacional
lid bot

OPINIÓN // UNIVERSIDAD NACIONAL DE TUCUMÁN. El paro y la toma, o la gestión: ¿qué causa la deserción en Trabajo Social?

Domingo 29 de marzo de 2015

A raíz de la nota que publicamos en LID luego de la sesión de Consejo Directivo en uno de los grupos de la facultad se armó un debate sobre qué causas originan la deserción. Los paros, la toma, el derrumbe del techo del anfiteatro, la dedicación de los estudiantes fueron algunos de los tantos factores a los que se les atribuye la deserción dependiendo del punto de vista.

Empezando por lo más polémico nadie puede negar que el paro y la toma han afectado de alguna u otra manera el ciclo lectivo, pese a la reprogramación de actividades y mesas de examen. Pero sería un análisis tan superficial atribuirle al mero capricho docente o estudiantil (dependiendo del caso) tales medidas tanto como atribuirle a la ley de gravedad la caída del techo del anfiteatro en el 2011.

El paro docente

Cuando somos chicos es bastante común confundir la fiebre con la enfermedad, pero la fiebre no es otra cosa que una respuesta de nuestro cuerpo ante una infección que nos está atacando. Lo mismo sucede con el paro, es una respuesta a un déficit presupuestario. El paro de 2014 duró casi 89 días en el marco de un régimen presupuestario que está hace años. Nadie que viva en el mismo país que los docentes pueden pretender vivir con un salario de 4.000 (que era el salario docente promedio antes de que hayan reclamado).

Pero la cuestión presupuestaria no es solo salarial sino que pedagógica. El primer cuatrimestre del cursado los alumnos llegan hasta una hora antes para poder reservar un asiento y no cursar en el piso o desde afuera del aula intentando escuchar algo de lo que dicen los profesores. La solución más simple sería dividir el cursado en dos (o tres o cuatro), pero sucede que no hay docentes suficientes para cubrir las aulas que los estudiantes desbordan. Sin una gestión que decidida a pedir más presupuesto no se interpreta que lo que faltan son docentes, sino el que sobra es el alumno.

Los ingresantes de Trabajo Social son alrededor de 600 dependiendo el año, eso significa que para las clases prácticas de las materias los docentes tienen que dictar clases para 200 personas aproximadamente (sin tener en cuenta a los recursantes). Esto no solo obtura un seguimiento del docente al alumno sino que es casi materialmente imposible que cada estudiante pueda expresar dudas, inquietudes, puntos de vista para construir conocimiento en el aula.

La toma estudiantil

El comedor estudiantil fue una de las reivindicaciones del proceso de 2013 que duró aproximadamente 3 meses que también reclamaba por dos casos de abuso sexual de estudiantes.

Una vez retomados los cursados se iniciaron evaluaciones de infraestructura de lo que se conoce como el “aula-bar”, espacio que fue reacondicionado por los estudiantes para donde por sus propios medios pusieron en pie el comedor estudiantil que cerró la dictadura militar. La construcción del comedor que promete inaugurarse es un reconocimiento a los estudiantes de la toma que tenían razón. Un almuerzo y cena baratos aporta contener a los estudiantes de menores recursos dentro de la universidad.

Lo que sorprendió en aquel momento fue que el relevamiento dio como resultado que el aula destinada al comedor tenía peligro de derrumbe. Algo más que una imprudencia teniendo en cuenta que allí había dictado de clases. Se podría argumentar que se desconocía de semejante peligro, argumento que cae por el propio peso de la realidad siendo que en el año 2011 se derrumbó el anfiteatro C y hubo que demoler y volver a construir el A y el B en tanto corrían peligro de derrumbe. Este episodio implicó que las clases comenzaran recién en el mes de mayo.
Las falencias en las obras de infraestructura están acompañadas de las tres causas por malversación de fondos con las que cuenta el anterior Rector de la UNT Cerisola, del cual la actual Rectora Bardón era vice-rectora.

Nivel académico o la universidad para unos pocos

Volver al sistema de correlativas y más si es de manera abrupta tiene como resultado dejar a los alumnos sin cursar. Que el alumno no curse no aporta a subir el nivel académico del estudiante. Su consecuencia no es otra que construir una universidad para una elite, para los que tienen la posibilidad de no trabajar y dedicarle años de manera exclusiva al estudio. Si la gestión tuviese voluntad de subir el nivel de la carrera debería garantizarle a todo aquel que quiera estudiar las mismas posibilidades, es decir seguir por la línea que han planteado docentes y estudiantes de pedir mas presupuesto para la educación y el que ya existe usarlo para ampliar el cuerpo docente, para comedores, entre otras medias.