Una reflexión sobre el ejercicio del periodismo y lo que vimos, leímos y oímos desde el 1° de agosto en los medios masivos de comunicación.
Juana Galarraga @Juana_Galarraga
Sábado 21 de octubre de 2017 12:55

Ayer desde temprano tuve una sensación de asco. Ver la tele en estos tiempos puede ser perjudicial para la salud. Entre todo el dolor, la indignación porque se llevaron a uno de los nuestros, a un joven como yo o como cualquiera de mis compañeros, a mí también me duele el bastardeo del oficio que elegí.
Desde que apareció el cuerpo flotando en el río Chubut, vi periodistas entrevistar a especialistas de diverso tipo. Y la sensación mientras los escuchaba y observaba sus caras, es que preguntaban con miedo a que la verdad pueda saberse. Preguntaban más espantados de la posibilidad de la verdad que de lo contrario. Muchas figuras de los medios, se encontraban cómodas en la impunidad, siendo parte del juego de los asesinos y encubridores. Muchos periodistas reconocidos vendieron carne podrida inverosímil, sin respetar los más elementales criterios del oficio. ¿Y ahora? Ahora Santiago apareció, puede traer verdad y dejar en evidencia su rol pérfido.
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Me da vergüenza que en cada aparición pública, los familiares hayan tenido que dedicar párrafos aparte a la conducta de los medios y hayan tenido que implorar respeto. Me da mucha bronca, porque los trabajadores y trabajadoras de los medios son otra cosa, no son esta ofensa constante al oficio. Es injusto que no sean ellos y ellas quienes deciden lo que va en la tapa de los diarios, lo que se dice en el noticiero central. Estoy segura de que el periodismo sería otra cosa muy distinta a esto que se hace bajo el mando de los empresarios de la información.
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Junto con el compromiso de seguir hasta el final, hasta donde nos den los huesos, la lucha por justicia por Santiago y cómo no mencionarlo, por Mariano Ferreyra, redoblemos también el compromiso por un periodismo que esté del lado donde debe estar: Si es un periodismo por la verdad, deberá estar necesariamente del lado de los oprimidos, los explotados, los despojados, del lado de los que defendía Santiago y por los que militaba Mariano.
El periodismo es otra cosa muy diferente a lo que se impuso en los medios masivos desde el 1° de agosto. Es un oficio apasionante cuando se compromete, hermoso cuando se conmueve, irrefutable cuando obra responsablemente.
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"Hay que desarraigar la costumbre de la mentira, mostrar al pueblo en toda su desnudez quiénes son los enemigos que lo agobian", decía Lenin. Redoblemos el compromiso. Desarraiguemos la mentira y arranquemos de cuajo a los mentirosos.