Durante la sesión de tablas del 6 julio, el presidente del bloque de diputados de Cambia Mendoza, el diputado Biffi se refirió a mí con todo tipo de adjetivos sin responder las preguntas que le hicimos desde el FIT.

Cecilia Soria @Ceci_Soria_
Jueves 7 de julio de 2016 10:36
En la sesión de Diputados se trataron dos proyectos de expropiación con supuesta necesidad de un tratamiento “express” que ingresaron el lunes. Esta modalidad “express” se ha vuelto moneda corriente en la Casa de las Leyes mendocina, que se ha convertido en una escribanía de Alfredo Cornejo. En pleno debate algunos Legisladores pedimos un tratamiento adecuado. Esto no cayó bien en el Bloque oficialista, cuyo presidente Cesar Biffi, se refirió a mi persona con estas bochornosas apreciaciones: "No sé si el resto de los diputados tiene la misma sensación que yo pero me da la sensación que la sociedad no cree mucho en la política y en los políticos y en su honorabilidad y honestidad; de modo que, echar mantos de dudas sobre la transparencia de los actos de gobierno y lo que hacen estos legisladores me parece un crimen de lesa humanidad exagerando esta acepción". Y luego agregó "... Dejando de lado las sempiternas, irrespetuosas, irreverentes e injuriosas palabras de la diputada Soria que, a veces, tengo la sensación que lo hace aupada en su mocedad, ese período entre la infancia y la juventud y probablemente también en algún desconocimiento que no sería tan grave si no estuviera recubierto de esa petulancia y soberbia con la que se expresa apostrofando a todo el mundo y poniéndolo en un lugar que mucha gente no se merece".
El presidente del bloque radical debería poder explicar si es incapaz de respetarme porque soy joven o porque soy mujer y recordar que estoy en la legislatura por mandato popular. Es lamentable que se refiera así hacia mi persona porque lo que busca es banalizar la lucha de cientos y miles de mujeres y jóvenes que a lo largo de la historia hemos levantado nuestra voz. A las mujeres nunca nos han regalado nada, eso lo sabemos, por eso no voy a permitir que se nos insulte de esta forma. Se ponen el cartel de Ni Una Menos pero ni siquiera es capaz de respetarme en una sesión legislativa. Todavía me preguntó por qué semejante atropello de su parte, pero evidentemente le molesta que hasta tengamos dudas de los actos de gobierno justo en un momento donde el país está atravesando un gran debate sobre los negociados de la obra pública. ¿Tendrán algo que esconder? Quizá lo que le incomoda al diputado Biffi que tiene algunas ideas extemporáneas es que haya una fuerza política constituida centralmente por jóvenes, trabajadores y mujeres que expresa nuestra voz de forma independiente. Mal que le pese al oficialismo de Cambiemos, lo vamos a seguir haciendo porque el pueblo mendocino nos votó para ello.
Lo que cambiemos no quiere aceptar
En primer lugar si el Diputado opina que “la sociedad no cree mucho en la política y en los políticos y en su honorabilidad y honestidad” deberían mirarse en un espejo los que han gobernado las últimas décadas. El pueblo trabajador no va a confiar en quienes durante su campaña prometieron Pobreza Cero y después de asumir dijeron que era inalcanzable, prometieron más trabajo y hoy despiden a mansalva en el Estado o les imponen a los trabajadores de la educación el Ítem Aula. Hablaron de terminar con la corrupción pero son protagonistas de los Panamá Papers.
Lo que Biffi no puede decir es que le molesta que el Frente de Izquierda denuncie estos hechos, o como en este caso, que osemos plantear dudas y preguntas ante proyectos que plantean expropiar 4050 hectáreas para que sean explotadas por empresas privadas de las que no sabemos ni el nombre de sus accionistas, para un millonario proyecto con inversión privada.
Pero las implicancias que se desprenden de los improperios del Diputado van aún más lejos. Califica nuestras apreciaciones de “crímenes de lesa humanidad”. En general esta expresión se utiliza para referirse a los crímenes de la última dictadura cívico-militar en Argentina, y nobleza obliga decir, muchos de los responsables no fueron juzgados por las leyes de obediencia de vida y punto final que impuso su partido. Con el genocidio se intentó aniquilar a una generación de trabajadores, jóvenes y mujeres que abrazaron las ideas de un verdadero cambio social, de una revolución. Hoy cientos de jóvenes volvemos a abrazar estás ideas y militamos contra sus partidos, contra este sistema de explotación y opresión. Aunque le incomode al Diputado que sea joven, que sea mujer y que sea de izquierda, nosotros cuestionamos, denunciamos y ponemos en duda sus negociados porque el mandato popular nos puso en ese lugar. Y a diferencia de a lo que nos tienen acostumbrados los partidos del régimen, desde el Frente de Izquierda somos consecuentes con nuestras palabras.