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A 50 años del golpe. El rol del Partido Comunista en el gobierno de Boric

Ad portas del aniversario número 50 del Golpe de Estado perpetrado en el país por las Fuerzas Armadas, el 11 de Septiembre de 1973, el gobierno de Gabriel Boric- en conjunto con el Partido Comunista- han optado por una política de conmemoración abiertamente concertacionista, perpetuando la impunidad a los asesinos y violadores a los DD.HH.

Sábado 9 de septiembre de 2023

A pocos días del 11 de Septiembre en Chile, los diversos partidos del régimen político se encuentran haciendo públicas sus posiciones políticas. Pese a los intentos- infructuosos- de Boric, por sacar una declaración conjunta de garantías de “no repetición”, Chile Vamos ya sacó su propia declaración, la cual - lógicamente- no menciona el Golpe de Estado, ni menos las violaciones a los DD.HH.

La política del ejecutivo se ha concentrado en buscar que la derecha firmase dicha declaración, para que se “comprometa” a no repetir los horrores ni las políticas que llevaron adelante en conjunto con las FF.AA desde 1973 a 1990. Una política infructuosa - a la que la derecha se negó desde un principio. Esta apuesta no dejó de ser una ingenua ilusión democrática, debido a que la derecha está compuesta por herederos de la dictadura, los partidos que la componen fueron fundados y sostenidos por directos colaboradores de Pinochet, y han reiterado una y otra vez su compromiso con la defensa del modelo neoliberal.

Sin embargo, esta apuesta del gobierno termina siendo una exigencia de “justicia en la medida de lo posible”, la misma política de Patricio Aylwin de la “reconciliación”. Una declaración vacía mientras se continúa garantizando la impunidad a los torturadores y asesinos tanto militares como civiles. El Partido Comunista, pilar fundamental de la administración Boric, parece no tener otra política que exigir “una derecha democrática”, como si eso fuera posible.

La política de “unidad nacional” al más puro estilo de la política de los 30 años de concesiones, ha sido la bandera que ha levantado el gobierno de Boric, pero dentro del cual la derecha tanto republicana, como de Chile Vamos les ha dado un tremendo portazo.

Y es que el negarse a la declaración conjunta no es lo único que ha hecho la derecha, hace meses que viene implantando una campaña y clima a derecha en torno al golpe de Estado y gobierno de la UP, llegando a negar incluso las violaciones de los DDHH como lo hizo la Diputada del Partido Republicano Naveillán, catalogando las torturas con violencia político sexual como un “mito urbano”.

¿Qué es lo que omite el PC en estos 50 años?

Es importante dejar en claro, que ningún acuerdo ni declaración borrará la historia y el papel político real y concreto que jugó la derecha en Chile: fueron golpistas, organizaron no sólo el derrocamiento de un gobierno electo. Planificaron, junto al gran empresariado, el imperialismo y los militares, la masacre fría y metódica de la clase trabajadora organizada más avanzada y consciente de América Latina en su momento.

Ellos están dispuestos a repetir lo que hicieron con el golpe militar y la dictadura. Cada vez vemos más declaraciones que defienden a Pinochet y su legado. No es necesario ir tan atrás para recordar que fue el reciente gobierno de Piñera el que cometió brutales atropellos a los DDHH para aplastar la rebelión. Cuando leyeron el 22 de agosto de este año el proyecto de Acuerdo que se votó 50 años atrás que sirvió como justificativo político para el golpe, el mensaje de la derecha fue claro: Esto fue lo que hicimos, lo reivindicamos y estamos dispuestos a repetirlo.

No puede ser que hablen contra la impunidad a 50 años, pero en la misma semana su presidente invitó a Piñera a La Moneda, el principal responsable de las violaciones a los derechos humanos durante la revuelta, ¡A quién incluso el propio Boric había amenazado de perseguir judicialmente!

¿Qué pasó con el discurso de la no reconciliación? ¿Ahora quieren reconciliación? ¿Reconciliación con la derecha criminal? ¿Con los militares, que mantienen sus pactos de silencio, que sus generales van a visitar a los asesinos de Víctor Jara, como ocurrió con el general Iturriaga? ¿Ahora quieren unidad, un “país unido”?

Esa declaración y esa farsa de discurso de la unidad que el gobierno del Partido Comunista y el Frente Amplio han levantado, no es más que eso, ¡una farsa ante un país que está profundamente dividido! ¡Esa división existe y no dejará de existir!

Existe no porque alguien lo haya declarado, y no dejará de hacerlo por una declaración.
Esa división existe mientras haya impunidad para los criminales, mientras la obra económica y social de la dictadura siga en pie, mientras los grandes empresarios que se enriquecieron a destajo saqueando a las empresas públicas. Todo esto mientras se torturaba, ejecutaba y se hacía desaparecer. Estos llamados a la unidad sólo permiten que los responsables civiles y militares sigan en la impunidad disfrutando para su propio provecho las riquezas del país.

Esa profunda división seguirá existiendo mientras una pequeña minoría viva a costa de la explotación y la opresión a las grandes mayorías, saqueando el medioambiente, en esta pantomima de democracia donde el pueblo trabajador sólo puede opinar una vez cada cuatro años en una urna, mientras los grandes empresarios y sus políticos legislan todos los días.

La derecha seguirá defendiendo esa división. Con ellos no hay reconciliación posible.
Los pactos de silencio en torno a los crímenes de la dictadura operan para proteger a los criminales. Pero también se usan para ocultar cómo operó el terror del Estado, porque ese terror el Estado volvería a aplicarlo cuando su poder y el orden del gran empresariado vuelva a estar en cuestión por la fuerza y la organización del pueblo trabajador.

La dirección del Partido Comunista, cuyos militantes fueron torturados, perseguidos y hechos desaparecer por la dictadura criminal, hoy se compromete, por acción u omisión a sostener la impunidad a sus perseguidores. Los crímenes de estado cometidos contra la clase trabajadora no pueden ser reparados solo con acciones simbólicas, como propone la actual bancada parlamentaria del PC.