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Red Internacional
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Aborto. El senado argentino votó en contra del derecho al aborto

La casta de senadores finalmente votó en contra de la marea verde.

Jueves 9 de agosto de 2018

En una sesión de más de 16 horas, el reaccionario Senado terminó votando en contra de millones de mujeres argentinas que habían conseguido arrancar la media sanción del aborto legal en la Cámara de Diputados el 13 de junio. Como aquella sesión, cientos de miles se movilizaron en todo el país hermano, y miles en todo el mundo apoyando a las "pibas". Sin embargo la casta de senadores votó en contra las calles, imponiendo su minoría.

Tras la media sanción en Diputados, las y los diputados y referentes del Frente de Izquierda y los Trabajadores como Myriam Bregman habían alertado que para "la batalla del Senado" había que redoblar la lucha; ese recinto es territorio de los gobernadores del gobierno de Macri y su coalición Cambiemos, del "peronismo" y los partidos provinciales, que actúan como verdaderos señores feudales. Y como en la Edad Media, son fieles amigos del oscurantismo clerical.

La Iglesia liderada por Francisco y que en Chile se encuentra cruzada por los casos de abuso y pedofilia, no escatimó en artilugios, negociaciones y presiones, con amenazas incluidas, para evitar que la marea verde que colmó las calles obtuviera un triunfo contundente. Con las millonarias partidas presupuestarias que obtiene del Estado, la Iglesia no dudó en organizar una verdadera operación misógina, patriarcal y antiderechos para conseguir que el aborto siguiera siendo clandestino.

La marea verde fue claramente mayoritaria en las calles. Aunque el vallado policial haya querido –otra vez- mostrar una plaza dividida por mitades, la convocatoria de los pañuelos verdes y naranjas superó por lejos a de los defensores del aborto clandestino.

La primera conclusión que este movimiento de mujeres en las calles hoy ya ha sacado, sin dudas, es que si queremos avanzar en nuestros derechos, tenemos que pelear por la separación de la Iglesia del Estado, tal como se cantaba en las calles y los bares de los alrededores del Congreso.

Pero la Iglesia no actuó sobre el vacío. Todos los partidos tradicionales que sostienen este putrefacto régimen social y político tienen sus alianzas con el Vaticano. Todos aportaron sus votos contra las mujeres, desde la oficialista Cambiemos hasta el peronismo, incluyendo el Frente para la Victoria de Cristina Kirchner que se había comprometido a votar unánimamente a favor del aborto legal y le dio el tiro de gracia al proyecto de ley, con el cambio en contra del proyecto, en los últimos días de la senadora García Larraburu.

La "batalla del Senado" demostró que no podemos depositar expectativas en las maniobras y el lobby parlamentario, que nuestro destino no vamos a dejarlo en manos de expertos negociadores ni mucho menos al fortuito cálculo de probabilidades. La fuerza de las mujeres radica sólo en nuestra organización. Por eso, hay que redoblar nuestras fuerzas y organizarse nuevamente en cada escuela, en cada facultad, en cada oficina, en cada taller, hospital, empresa, barrio.

En Argentina y en Chile vamos a seguir movilizándonos por nuestro derecho al aborto seguro y gratuito. Porque ya logramos que sea legítimo y, tarde o temprano, vamos a imponerles que finalmente, lo hagan ley.