Estudios indican que las mujeres somos las que más gastamos. ¿Pero tenemos el mismo acceso al mundo financiero que los varones?
Miércoles 30 de agosto de 2017
Hay dichos o frases cuya repetición constante, termina validando algo que desde el vamos es erróneo. Por ejemplo, uno bastante usado, sobre todo en diferentes propagandas comerciales, es aquel que muestra a las mujeres como las consumidoras por excelencia.
Esta hipótesis es apoyada, por ejemplo, por Christine Lagarde, directora del FMI al indicar que “la mitad de las computadoras, la mitad de los autos y el 70% de productos del hogar en los Estados Unidos son comprados por mujeres”.
En este mismo sentido podríamos asegurar que la mayoría de las mujeres argentinas, se ocupan de comprar la ropa de toda la familia porque saben los talles, los gustos y por lo general conocen los lugares con los precios más acomodados o las mejores ofertas.
¿Pero este manejo de recursos acotados al consumo diario, es igual al acceso que tienen las mujeres al mercado financiero?.
En un artículo de Mercedes D’Alessandro señala que de acuerdo a datos del Indec, el 90% de las mujeres gana menos de $13.000, lo que hace que sea imposible que puedan acceder, entre otras cosas, a un préstamo para comprar una vivienda.
En Argentina la tasa de desocupación de las mujeres alcanza el 10%. Son ellas las que cubren la gran mayoría de los trabajos precarios. Sin contar que cobran el 27% menos que el sueldo de un varón por la misma tarea.
Ante estos indicadores, es casi una verdad de perogrullo que el mercado financiero apunte, objetivamente a los varones.
En su artículo D’Alessandro señala que por una falta de perspectiva de género: “el sistema bancario, termina en una oferta muy escasa para financiar zapatos o ropa, sin prestar demasiada atención a otro tipo de actividades relacionadas con su capacidad como emprendedoras, profesionales o jefas de hogar”.
La falta de acceso que las mujeres tienen al sistema bancario no es un tema menor. No solo por la imposibilidad de conseguir un préstamo hipotecario, sino que aquellas que en los barrios intentan llevar adelante algún tipo de cooperativa también ven limitadas sus chances.