El juez Rodolfo Canicoba Corral cuestiono la “fehaciencia” de la denuncia presentada por el fiscal Alberto Nisman contra la presidenta Cristina Kirchner y el canciller Héctor Timerman por “encubrimiento” de los ex funcionarios iraníes acusados como responsables del atentado a la AMIA en junio de 1994 con el saldo de 85 muertos.
Viernes 16 de enero de 2015

Fotografía : Taringa
Burlando su consentimiento para realizar las escuchas telefónicas con agentes del Servicio de Inteligencia, Canicoba objetó las “irregularidades” de la investigación efectuada por el fiscal, violando la formalidad de consultarlo en tanto juez de la causa y arrogándose facultades “por fuera del procedimiento”, “dudosas desde el punto de vista de la legalidad”. Al respecto remató que “la dirección de la investigación la tenía el fiscal, coadyuvaban en la investigación, entre otros, la Secretaría de Inteligencia. Acá, por lo que yo he visto, hay como una desviación. Me parece que los conducidos resultan ser los conductores y el que debía haber conducido resulta ser conducido él… me parece que sucedió algo que es que terminó conduciendo Stiusso la investigación y no al revés”.
Palabras más palabras menos, Canicoba reprodujo las declaraciones de Aníbal Fernández, acusando a Nisman de obrar bajo la conducción de Antonio “Jaime” Stiusso, hace poco tiempo expulsado de la “Casa” junto a Héctor Icazuriaga y Francisco Larcher.
En verdad, las apreciaciones del juez y de Fernández son harto reveladoras del curso que siguió la “investigación” de la causa durante toda los sucesivos gobiernos kirchneristas y el rol directriz del Servicio de Inteligencia. Fue el mismo Néstor Kirchner quien soldó la relación entre Nisman, ni bien fue designado titular de la Unidad Fiscal de Investigación en 2004, y Stiusso, quien manejaba en realidad todos los hilos del Servicio de Inteligencia, a partir de la experiencia adquirida con agentes de la Triple A y la dictadura genocida (su ingreso data de 1972) y su relación con los servicios de inteligencia norteamericanos e israelíes.
Fue Stiusso quien desvió la atención sobre la “conexión local”, cuando la entonces SIDE a cargo de Hugo Anzorreguy fue parte del encubrimiento del atentado junto a Carlos Menem, Carlos Corach y el dirigente de la DAIA Rubén Beraja, los que permanecen impunes. Fue Stiusso el que proporcionó las “pruebas” aportadas por el FBI, la CIA y el Mossad que en 2006 Nisman transcribió en un dictamen ultra trucho de más de 1000 páginas, denunciado una y mil veces por el periodista Horacio Verbitsky y organismos de derechos humanos oficialistas. Fue Stiusso quien proporcionó esas y otras tantas falsedades a Néstor Kirchner para justificar la sanción exprés de la Ley Antiterrorista y llevar al seno de la ONU una batería de denuncias contra Irán, acorde a las necesidades de EE.UU. y su gendarme, el Estado de Israel, en su cruzada “antiterrorista” contra los pueblos árabes de Medio Oriente, tras el empantanamiento de las guerras de Irak y Afganistán. Y fue también Stiusso quien sugirió a Nisman y los Kirchner evitar el mamarracho del armado, pasando de ocho órdenes de captura a cinco, pues entre los tres apartados figuraban el ex presidente Alí Akbar Rafsanjani que es un aliado de EE.UU., Haadi Soleimanpour que fue detenido por Interpol y liberado por los tribunales de Londres por no hallar pruebas, debiendo ser encima indemnizado y el restante que murió hace varios años.
Nisman acompañó como la sombra al cuerpo a Néstor y Cristina, por eso se subordinó a sus designios de seguir la línea gruesa trazada por Stiusso, dejando atrás su vida como un humilde abogado del partido de Morón para pasar a las mieles de Puerto Madero, si bien ya en sus años sin canas se proyectaba en ese sentido, bajo el ala del ex juez Juan José Galeano, destituido por sobornar al vendedor de autos robados Carlos Telleldín a cambio de un falso testimonio en la causa AMIA. Gracias a los oficios de Néstor, su ex esposa Sandra Arroyo Salgado fue designada titular del Juzgado Federal de San Isidro.
La misma Cristina sugirió a Nisman para encabezar la Procuración General, cuando comenzaron los primeros escarceos para desplazar a Esteban Righi. Esta relación se quebró cuando el gobierno de Cristina giró el timón 180º y acordó el memorando de entendimiento con Irán, ratificado con la reciente expulsión de Stiusso que ya trabajaba para la oposición. De lo que no hay dudas es que el tándem Nisman Stiusso es un logro de los Kirchner.