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Red Internacional
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México

Migrantes. El vía crucis de los migrantes

Desde Juchitan, Oaxaca, marcharon casi 300 migrantes centroamericanos hasta el Distrito Federal. Encabezó la movilización el padre Alejandro Solalinde, activista por los derechos de los migrantes.

Bárbara Funes

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3

Martes 21 de abril de 2015

Viacrucis migrante. Imagen retomada de www.avcnoticias.com.mx

México, D.F. – 20 de abril de 2015

El pasado 9 de abril el llamado vía crucis del migrante no logró salir de Ciudad Ixtepec hacia Distrito Federal, debido a un retén montado por la Policía Federal y agentes del Instituto Nacional de Migración (INM).

De acuerdo con declaraciones del padre Solalinde vertidas a La Jornada, el objetivo es “dirigirse a la ciudad de México es para reunirse con Amnistía Internacional y la Comisión Nacional de Derechos Humanos y exponer el plan Frontera Sur, debido a que “no es un programa funcional porque viola los derechos humanos de los indocumentados. Es mentira que llevaremos a los migrantes a la frontera”.

Apenas el día 15 de abril el viacrucis partió del albergue Hermanos en el Camino, con apoyo de Amnistía Internacional (AI). La caravana partió a pie, a pesar de que habían contratado autobuses, ya que el gobierno amenazó a los transportistas que trasladaran a los migrantes, al menos en dos ocasiones, con acusarlos de “tráfico de personas”.

El padre Solalinde informó a La Jornada "Hemos pedido un amparo colectivo para protegernos del Estado mexicano y presentado una queja por abuso de autoridad y atropellos ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Si para mañana no está el amparo, vamos a salir de todos modos".

Por su parte, Luis Raúl González Pérez, presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, declaró que el único fin del vía crucis migrantes es hacer visibles los atropellos que sufren los migrantes que recorren México para llegar a Estados Unidos.

La caravana pudo iniciar su camino gracias a una cadena humana integrada por estudiantes, maestros de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), así como de la Asamblea Popular de los Pueblos de Juchitán en Defensa del Territorio (APPJ), y activistas en defensa de los migrantes, que se interpuso entre los policías y los agentes de migración, por un lado, y los 293 migrantes que participan del vía crucis.

Funcionarios de la Secretaría de Gobernación pidieron a los migrantes que se comunicaran con sus representaciones consulares para la repatriación, y señalaron que pueden pedir residencia legal quienes cuenten con los requisitos establecidos en la Ley de Migración.

Asimismo, ampararon su bloqueo de la caravana en el hecho de que sólo la estancia legal brinda a los extranjeros el libre tránsito por el territorio mexicano.

El Instituto Nacional de Migración asevera que protege los derechos humanos de los extranjeros que transitan por México. Pero no es así: se criminaliza a los migrantes, se los persigue para que no aborden el tren de carga llamado La Bestia, sufren violencia, tanto por parte de los agentes de Migración como por policías, ejército, y sicarios de los cárteles del narcotráfico.

En la capital del país, los protestantes cerraron el vía crucis con un acto público realizado en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. Señaló a La Jornada Perla Gómez, la titular de la dependencia, “que la ciudad de México es un corredor humanitario donde se garantizará el derecho de libre tránsito y donde no se les criminaliza, al contrario, se protegen sus derechos humanos”.

Pero este es el rostro “progresista” del mismo gobierno que criminaliza la protesta social, a través de la Ley de Movilidad (entre otras herramientas) nada humanitaria, reprime las manifestaciones y realiza detenciones arbitrarias.

¿Cómo se resuelve la cuestión migrante?

Desde 2007, el padre Alejandro Solalinde abrió el albergue Hermanos en el Camino, en el municipio de Ixtepec, Oaxaca. Desde allí, ha realizado innumerables denuncias ante la prensa y ante organismos de derechos humanos nacionales e internacionales. Por eso recibió amenazas de muerte y es acosado.

A la vez, Solalinde, que pone en práctica la teología de la liberación, presta una gran ayuda material a los migrantes, ya que en el refugio reciben alimentos, un lugar para descansar, y la calidez que tanto necesitan quienes huyen del horror de sus países para entrar en el horror de estar a merced de las organizaciones criminales y de las fuerzas represivas mexicanas.

En particular, con la reciente caravana, el objetivo de Solalinde y los migrantes que participaron de la misma fue visibilizar la peligrosa travesía que realizan los hermanos centroamericanos que emprenden la sombría aventura de cruzar México casi sin recursos para alcanzar el sueño de una vida mejor en Estados Unidos.

Pero, a pesar de las buenas intenciones, con sólo hacer visible el horror, no se termina con éste.

Si el apoyo que dieron los maestros de la sección 22 del SNTE, junto con la Asamblea Popular de los Pueblos de Juchitán en Defensa del Territorio (APPJ) se multiplicara a lo largo de todo el país, para garantizar el libre tránsito y la seguridad de los migrantes en todo el territorio mexicano, se daría un gran avance.

Es que sólo la unidad en las calles de los trabajadores, los campesinos pobres, los pueblos originarios, y la juventud que se alzó por los normalistas de Ayotzinapa con los hermanos migrantes, puede lograr que se ponga un alto a la militarización del país y a la brutalidad de las organizaciones criminales contra este sector de la clase trabajadora.
A su vez, esto es lo que necesita la clase trabajadora para poder enfrentar los ataques de los empresarios, que quieren arrancar hasta la última gota de sudor y de sangre de los trabajadores para incrementar sus ganancias.

Esta unidad de los trabajadores y los sectores populares es fundamental para terminar con el poder de la burocracia sindical vendida, que fue cómplice de la aprobación de la reforma laboral, y con el horror que imponen los cárteles del narcotráfico coludidos con el gobierno mexicano.