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Red Internacional
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Precarización. Embarazadas enfrentan discriminación y desempleo durante la pandemia

Según un estudio publicado por el Consejo Nacional para Prevenir y Erradicar la Discriminación (CONAPRED) cada 5 días una mujer es despedida injustificadamente por este motivo.

Lunes 11 de mayo de 2020

Según un estudio publicado por el Consejo Nacional para Prevenir y Erradicar la Discriminación (CONAPRED) publicado en animalpolítico, cada 5 días una mujer es despedida injustificadamente por este motivo.

De enero 2011 a marzo del 2020, 723 denuncias fueron levantadas por discriminación tras despidos injustificados durante el embarazo. El 90% fueron contra empleadores privados, sobre todo en zonas metropolitanas del país. Aunque sabemos de decenas de casos de despidos en el sector público, como el que desató la emblemática lucha de las insumisas del sistema DIF (Desarrollo Integral de la Familia) que a través de la campaña Queremos Trabajo Digno logró la reinstalación de 4 compañeres, una de ellas despedida con tres meses de embarazo.

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A esto se suma la indignante exigencia de pruebas de no estar embarazada que requieren muchos empleadores al momento de contratar mujeres, sobretodo en la industria maquiladora, aunque esta actitud está prohibida por la Ley Federal de Trabajo y vulnera el disfrute de una vida libre de violencia para las mujeres.

Además de enfrentar una legislación que no se aplica, volviéndose letra muerta, las mujeres cargan con el trabajo doméstico no remunerado, duplicando su jornada laboral mientras enfrentan la brecha salarial que llega a un 60% en nuestro país.

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Y es que la realidad del trabajo para las mujeres se llama precarización laboral, pues son ellas las que enfrentan las peores condiciones laborales, de mayor inestabilidad y menos derechos, lo que hace más proclive que tengan que enfrentar este tipo de actitudes discriminatorias.

En el marco de la pandemia por el covid-19 que ha generado cientos de miles de despidos, se hace urgente que las mujeres trabajadoras pongan en pie en cada centro de trabajo una comisión de género, seguridad e higiene. Que vigile mediante la organización independiente de las trabajadoras, que se apliquen las licencias pagadas al 100 % para mujeres embarazadas, siendo un sector vulnerable en la pandemia. Así como exigirle a la patronal los insumos suficientes de cuidado, para los sectores que siguen laborando.

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Además, deben ser las y los trabajadores organizados quienes definan qué condiciones deben aplicarse para disminuir el riesgo de contagio, por ejemplo suspendiendo actividades o reduciendo la plantilla laboral activa sin atacar su percepción salarial, respetando el pago íntegro de los sueldos durante la pandemia.

Este es un primer paso para que las trabajadoras discutan e implementen con la movilización todas las medidas necesarias para laborar en un ambiente digno, libre de discriminación y violencia de género, como primer paso para cuestionar la explotación capitalista, que es otra forma de violencia. Sólo así podrán implementarse guarderías y comedores gratuitos en cada centro de trabajo, así como licencias de paternidad y maternidad efectivas para madres y padres, u otros derechos que tendrán que ser arrancados con la movilización.

También es indispensable para enfrentar el acoso y hostigamiento sexual por parte de los capataces, supervisores y jefes, apelando a la unidad entre compañeros y compañeras de planta para enfrentar la violencia de la clase dominante.

Frente a los despidos masivos de la patronal, que afectan doblemente a las mujeres pues muchas veces son madres solteras y cabezas de familia, hay que poner bajo control de sus trabajadores y trabajadoras a las fábricas que cierren, descansando trabajadores obligatoriamente y sin pago íntegro de salarios, y de todas aquellas que despidan, como un primer paso para avanzar en la expropiación sin pago de las mismas.