Los embarazos en mujeres adolescentes han aumentado en los últimos años. En el año 2015 se registraron 456 mil 980 embarazos en menores de entre 12 y 19 años de edad. Falta de educación sexual, conservadurismo y opresión, algunas de sus causas.
Jueves 18 de febrero de 2016
Según la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) en el 2014 el 44.9% de las adolescentes mexicanas entre 15 y 19 años, sexualmente activas, declaró no haber usado un método anticonceptivo durante su primera relación sexual y tan solo en el año 2015 se registraron 456 mil 980 embarazos en menores entre 12 y 19 años de edad.
En los últimos años los embarazos en adolescentes han incrementado, mientras esto sucedía, Fox y Calderón -durante su gobierno- se encargaron de hacer recortes a la educación, buscaron disminuir el contenido de educación sexual en el nivel básico y golpear duramente los derechos sexuales y reproductivos. Esta política no ha sido diferente bajo el gobierno de Peña Nieto, período en el cual, además, la violencia hacia las mujeres se ha multiplicado y extendido alarmantemente.
La situación en la que viven 7 de cada 10 adolescentes embarazadas es de precariedad, pues la mayoría de ellas se ven obligadas a abandonar sus estudios por la falta de sustento económico, siendo las más propensas a aceptar trabajos donde ganan menos del salario mínimo y pocas veces tienen derechos laborales garantizados. Este fenómeno, a la par provoca que los infantes que crecen en esas condiciones presenten diferentes carencias en su desarrollo y condición de vida, que pueden ir desde la alimentación y la salud hasta la educación, el trabajo temprano (infantil) o el acceso al esparcimiento y la cultura.
No hay educación sexual real
En México, los jóvenes inician su vida sexual entre los 15 y los 19 años y más de la mitad no utilizaron ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual.
El gobierno se lava las manos con los programas que lanza a través del Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE) y el Instituto de la Juventud del Distrito Federal (INJUVE).
Sin embargo, en estos programas ni siquiera se cuenta con la cantidad suficiente para repartir al menos un anticonceptivo por joven -de igual forma en los centros de salud los anticonceptivos son escasos-, el gobierno no le paga a especialistas en educación sexual para dar charlas sobre el tema y además, prima el conservadurismo que construye prejuicios alrededor del libre y responsable ejercicio de la sexualidad, lo que limita la información brindada a los adolescentes y jóvenes.
El derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y practicar nuestra sexualidad con base en el libre ejercicio, la búsqueda de placer y el acceso a la información y los métodos anticonceptivos adecuados, sigue estando subordinado a una concepción conservadora de la sexualidad que la restringe al ámbito privado y la subordina a la reproducción.
A esto se suma la carente educación sexual en el nivel primaria aun cuando sólo el 33.8% de los jóvenes tienen acceso a la educación media superior y el 34.4% a la secundaria, esto significa que menos de la mitad de la juventud recibe educación sexual proveniente de las escuelas en esos niveles.
Aunado a esto, la criminalización del aborto y la pobreza, junto a la ausencia de programas de educación sexual y de acceso masivo a métodos anticonceptivos, orilla a miles de adolescentes en el país a practicar abortos clandestinos, pues no pueden pagarse una clínica privada que lo realice de manera ilegal pero en adecuadas condiciones y muchas veces terminan en la muerte.
Sin una educación sexual real y libre, a la par de garantizar el acceso irrestricto de anticonceptivos, es imposible que cesen los casos de embarazos no planeados en adolescentes.
Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.