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TEORÍA MARXISTA. Embellecimiento estratégico urbano y lucha de clases, según Walter Benjamin

Walter Benjamin dejó inconcluso el Libro de los Pasajes, probablemente, uno de los más complejos proyectos marxistas para analizar la ciudad. En este comentario abordamos la idea del marxista alemán sobre la ciudad como lugar estratégico de enfrentamiento entre las clases

Sergio Abraham Méndez Moissen

Sergio Abraham Méndez Moissen México @SergioMoissens

Lunes 12 de septiembre de 2016

La barricada cierra la calle, pero abre el camino
Consigna: Mayo francés. 1968.

Walter Benjamin dejó inconcluso el Libro de los Pasajes, probablemente, uno de los más complejos proyectos marxistas para analizar la ciudad. En este comentario abordamos la idea del marxista alemán sobre la ciudad como lugar estratégico de enfrentamiento entre las clases. Este proyecto ocupó a Benjamin durante 13 años de su vida (desde 1927 a 1940 año de su suicidio).

Benjamin escribió sobre muchos temas. Dentro de toda esta constelación el Libro de los pasajes es una obra clave, además de enigmática. Benjamin escribió a su amigo Gershom Sholem en el año 1934 sobre la relevancia del texto en su proyecto intelectual: “El trabajo sobre los Pasajes constituye ahora el Tertius gaudens entre mí y el destino.” Este trabajo, según su editor actual Rudolf Tiedeman, podría asemejarse a un edificio de dos pisos. El primero arrancó con la influencia de la estética surrealista (en particular del bello texto Le paysan de Paris de Louis Aragon ) en donde el mundo objetual de París (la capital del siglo XIX) es abordado filosóficamente en un campo de fuerzas entre las cosas concretas y los sueños. Este primer esbozo es interrumpido en el año de 1929.

La segunda fase del trabajo comienza en el año de 1934 y se interrumpe en 1940 por el suicidio de Benjamin en Port Bou, lo que dejó el proyecto inconcluso. En esta segunda fase, Benjamin integró la teoría del fetichismo de la mercancía (en la versión de G. Lukács en Historia y conciencia de clase) y el capítulo de la mercancía de El capital de Karl Marx. De ambos proyectos surgieron más de 30 carpetas de citas ordenadas de forma temática (de la Hasussmanización, pasando por el Flâneur, la prostitución y la teoría del conocimiento) y dos resúmenes (el más conocido París capital del siglo XIX) la actual edición es de más de mil páginas.

Debido al carácter inconcluso del texto el desconcierto marcó al Libro de los pasajes. Autores actuales como Rolf Wiggerhaus le consideran “el libro marxista sin antecedente alguno.” Michel Löwy provisionalmente ha considerado el Libro de los pasajes como una variante herética del materialismo histórico, fundado en dos ejes 1) en una atención sistemática y preocupada por el enfrentamiento de clases, desde el punto de vista de los vencidos y b) una crítica radical de la ideología del progreso. De su resumen se extraen algunas ideas. Podemos afirmar que este texto antecede a los trabajos marxistas de Henry Lefevbre y David Harvey sobre las ciudades en el capitalismo desde un punto de vista marxista.

Ciudad: lugar estratégico

El resumen, París Capital del siglo XIX, es un trabajo que analiza la ciudad capitalista como el lugar estratégico de enfrentamiento entre las clases. Sostiene que la ciudad capitalista construye fantasmagorías creadas a base de la técnica y el arte para mostrar un esplendor de la sociedad burguesa: la publicidad, los pasajes (almacenes de exhibición de las mercancías), museos, exhibiciones internacionales, parques de atracciones, cines, bulevares construidos con grandes estilos arquitectónicos , bazares, centros comerciales y demás formas de embellecimiento estratégico capitalista como una protección de las amenazas de la multitud obrera: París es una ciudad museo burguesa que se embelleció ante la amenaza proletaria. Dice Benjamin que “es un destello y un esplendor del que se rodea la sociedad productora de mercancías y el sentimiento ilusorio de su seguridad, no está protegida de las amenazas: la Comuna de París se lo recuerda” (Benjamin, 2007: 50).

Si la mercancía en el Capital de Marx tiene una naturaleza dual (valor de uso y de cambio) la ciudad tiene el mismo modo de organización: la ciudad capitalista embellecida es la fantasmagoría del cambio, como en un sueño, y del mundo de las cosas que dominan la real exclusión y explotación del proletariado. El siglo XIX (el largo desarrollo capitalista y su esplendor urbano) es una cara aparente del capitalismo que en esencia es catástrofe y barbarie. Benjamin argumenta que las clases poderosas embellecen la ciudad capitalista y los oprimidos caemos presos del narcótico y nos asombramos de las innovaciones de la urbe capitalista. El mejor ejemplo de ello es el pasaje que tiene hoy su correlato en los centros comerciales “el obrero va a pasear a los pasajes para distraerse, pero nunca compra nada” la novedad de las mercancías constituyen una distracción para el obrero que construye deseos. Entonces para los oprimidos la ciudad narcótica y sus mercancías son un sueño del que hay que despertar.

Sin embargo, dice Benjamin, la burguesía no está cómoda sólo con en el embellecimiento del espacio urbano para distraer a los trabajadores. Se prepara urbanamente para la destrucción de su oponente. El ejemplo central de ello es el uso de Luis Felipe del arquitecto Von Haussmann considerado como “el demoledor estratégico”. Con el desplazamiento de los obreros a la periferia Haussmann organiza la ciudad para que los de abajo, los obreros, no puedan penetrar y apropiarse de ella. Dice Benjamin: “si los obreros usaban barricadas Haussmann busca prevenirlas de dos maneras. La longitud de las calles hará imposible su construcción y nuevas vías enlazarán en línea recta los cuarteles con los barrios obreros. Los coetáneos bautizaron su empresa: “embellecimiento estratégico”. (Benjamin: 2007: 60).

Engels se ocupó de estos problemas sosteniendo que la barricada en este contexto “tendría un efecto moral” y consideraba que eran necesarios nuevos métodos. Dice Benjamin “el objetivo de Haussmann era proteger la ciudad de una guerra civil. Quería acabar para siempre con la posibilidad de levantar barricadas en París.” (Benjamin, 2007: 60). Concluye en las carpetas que Haussmann construyó una ciudad que no debía prestarse a la táctica habitual de las insurrecciones locales por medio de barricadas. La razón estratégica es despejar las perspectivas de la insurrección de París la capital del siglo XIX. La pasión de Benjamin por el tema urbano le llevó a analizar la cantidad de barricadas que surgieron antes de la Comuna de París: el método, la cantidad de adoquines comprados por el gobierno proporcional a la puesta en píe de la barricadas por lo insurrectos. Sostiene, por ejemplo, que en 1830 existieron 6 mil barricadas organizadas por los obreros contra la carestía de la vida.

Por ello Benjamin coincide con Trotsky, en su teoría de la revolución permanente, en tanto que la burguesía había dejado de ser revolucionaria y no tenía un sentido libertario como clase. Esto se expresa en su temor, con la preparación estratégica del espacio urbano, contra la clase proletaria. Dice Benjamin: “con la Comuna de París se esfuma la fantasmagoría de que la revolución proletaria debía completar la obra de 1789, en colaboración con la burguesía, sus demandas. La burguesía siempre ha asumido la posición de las lucha de clases. La Comuna de París rompe con esta aspiración”.

Fuentes:

Aragon, Louis, Paysan de Paris, Folio, Paris, [1926] 2010.
Benjamin, Walter, Dirección única, Alfaguara, Madrid, 1988.
Benjamin, Walter, Tesis sobre el concepto de historia, Ítaca, México, 2008.
Benjamin, Walter, Libro de los pasajes, Akal, Madrid, 2007,
Benjamin, Walter y Scholem, Gershom, Correspondencia 1933-1940, Trotta, Madrid, 2011.