Algunas reflexiones de una trabajadora doméstica migrante de Paraguay que apoya las listas del Frente de Izquierda Unidad. En sus líneas deja claro que la clase obrera no tiene fronteras.
Azucena Flor Trabajadora doméstica
Martes 9 de julio de 2019 13:56
Emigrar palabra triste si la hay, significa dejar tus afectos, amigos, familia en fin tantas cosas. También los sabores, aromas de las comidas, de los árboles. Todavía tengo en mi memoria el olor de los cocoteros en flor anunciando la navidad en Paraguay.
Llegas a un lugar donde siempre vas a ser de otro lado, entonces te convertís en alguien que viene a quedarse con el trabajo ajeno.
Realizas los trabajos más precarios con sueldos bajos sin seguridad social ni cobertura médica.
Emigrar también significa huir de la pobreza, porque huimos como si nos escupiera este sistema capitalista buscando un lugar donde haya trabajo para poder vivir y que tus hijos se puedan desarrollar.
Cuando veo desplomarse a un albañil desde lo alto de una obra en
construcción. Cuando veo las injusticias y el maltrato que sufren mis compañeras empleadas domésticas siento cada vez más las ganas de dar vuelta todo. Por esto, en estas elecciones, apoyo las listas del Frente de Izquierda Unidad que encabezan Nicolás del Caño y Romina del Plá a nivel nacional y que lleva a Christian Castillo como gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Porque ellos están siempre del mismo lado. De nuestro lado.
Quiero decirte a vos compañera, compañero laburante, que me recibiste en tu tierra: vine para luchar contigo, para que vivamos mejor tu familia y la mía y que nos organicemos y juntos derribemos este sistema de opresión y explotación que sufrimos los trabajadores del mundo.
Vivamos.
Viva la lucha obrera que es una y sin fronteras