Mientras las petroleras aumentaron su facturación y la levantaron en pala, la pobreza en el aglomerado Neuquén – Plottier creció a un ritmo mayor que a nivel nacional. Vaca Muerta: capital de los contrastes.
Lunes 1ro de abril de 2019 10:43
El INDEC publicó la última semana los datos de la pobreza e indigencia que indignan: 1 de cada 3 personas es pobre. A nivel nacional, esos datos se publican en medio de una recesión abierta y un ajuste impulsado por Macri y los gobernadores a pedido del FMI, que marcó el signo del 2018 y se profundiza con el agravamiento de la crisis económica.
En Neuquén la situación económica no es igual que a nivel nacional. Según la consultora Economía y Regiones, a contramano de la drástica caída del PBI a nivel nacional, el Producto Bruto Geográfico de la provincia (PBG) creció un 3,7% interanual en el tercer trimestre de 2018, mientras que en el mismo período, el PBI a nivel nacional se redujo un 3,1%.
Ese crecimiento se explica por la actividad hidrocarburífera en Vaca Muerta, estimulada por el aumento del precio del petróleo, los tarifazos, los multimillonarios subsidios al gas y la devaluación, que no sólo disminuyó los costos en dólares para las petroleras, sino que también engrosó los ingresos al estado provincial por regalías. Según el Ministerio de Energía y Recursos Naturales de la provincia de Neuquén, la producción bruta de petróleo aumentó un 12,73% en 2018 respecto al año anterior; mientras que en el caso del gas, el aumento fue de un 10,14%. En ambos casos, motorizado por la producción no convencional (fracking), que creció mientras la convencional bajaba.
Sin embargo, lejos de la provincia “isla” que vende en su discurso el gobierno de Omar Gutiérrez (MPN), los indicadores de la pobreza aumentaron en un ritmo mayor al nacional.
Pobreza e indigencia en aumento, la otra cara de Vaca Muerta
Según el INDEC, entre el segundo semestre de 2017 y el segundo semestre del 2018, la cantidad de personas pobres en aglomerado Neuquén – Plottier pasó del 21,4% al 27,1%. Es decir, un incremento del 26,6%. En el mismo período, las personas pobres a nivel nacional pasaron del 25,7% al 32%. Es decir que aumentaron un 24,5%.
En el caso de la indigencia, si tomamos los hogares de Neuquén – Plottier, pasó del 1,3% al 2,4%, es decir, casi duplicó los niveles de un año a otro. A nivel nacional, el aumento fue del 37%, pasando de 3,5% a 4,8%.
En ambos casos, si bien los niveles de pobreza e indigencia son menores que la media nacional, lo que llama la atención es que crecieron en un ritmo más acelerado que a nivel nacional. Y esto mientras la economía neuquina también crecía.
Los datos son aún más llamativos cuando se tiene en cuenta que, según el mismo organismo, la desocupación en el aglomerado bajó del 5,8% al 4,8%, mientras a nivel nacional aumentó del 7,2% al 9,1%.
¿Qué significa esto? Que mientras aumentó el empleo, más trabajadores ocupados se empobrecieron a causa del exorbitante aumento del costo de vida en la región, aún más vertiginoso que a nivel nacional. Según los últimos datos disponibles, mientras que la inflación de febrero 2018 a febrero 2019 fue del 51,3% a nivel nacional, en la región trepó hasta el 56,7%.
Cabe aclarar que los datos del aglomerado Neuquén – Plottier, que es la unidad de análisis que utiliza el INDEC, deja afuera todo el resto de la provincia, donde la desocupación incluso supera a la media nacional, llegando al 11,5% en Centenario, o al 10,3% en Chos Malal. A su vez, el promedio de Neuquén – Plottier, no expresa las realidades de los sectores más castigados: en el aglomerado, la desocupación entre los jóvenes es más alta, y en particular entre las mujeres de menos de 29 años, donde escala hasta el 13,3%.
Por último, en el aglomerado Neuquén - Plottier la subocupación es del 7,2%. Ese indicador también aumenta en ciudades como Centenario, donde alcanza un 13,5%, que sumado a la desocupación del 11,5% resulta en un cuarto de la población económicamente activa con problemas de empleo.
La capital de los contrastes
Detrás de los fríos porcentajes, la realidad es que hay 81.381 personas sólo entre Neuquén y Plottier, que no llegan a la canasta básica familiar, a lo mínimo para comer, vestirse, transportarse, etc. Y 7.252 personas, donde siempre la peor parte se la llevan niñas y niños, ni siquiera llegan a lo mínimo para alimentarse.
Pero esta cruda realidad de miseria, precarización laboral y empobrecimiento, contrasta con las multimillonarias ganancias que amasan las petroleras, empresas de servicios, hipermercados, constructoras e inmobiliarias de la región.
Las empresas que concentran la producción en Vaca Muerta son la sociedad anónima YPF (con mayoría estatal pero mitad de accionistas privados, entre ellos fondos buitres), asociada a la yanqui Chevron, PAE (50% de British Petroleum y 50% distribuido entre el grupo Bulgheroni y la china CNOOC), la francesa Total y Tecpetrol. También intervienen Shell, Exxon, Wintershall, Pluspetrol, Vista Oil, Pampa Energía, Petrogas, Equinor, etc. Sin tener en cuenta a las gigantes de servicios Halliburton, Schlumberger, Weatherford y Calfrac, las operadoras facturaron en pesos un 173% más en octubre de 2018 que en el mismo mes de 2017.
Para parar la decadencia hay que dar vuelta todo
La política de entrega de Vaca Muerta, no distingue color político: comenzó durante el kirchnerismo y continuó con macrismo, siempre de la mano del MPN en la provincia. El beneficio es para unos pocos mientras para las grandes mayorías lo único que aumenta es el costo de vida, la precarización, la contaminación ambiental, y el despojo de las comunidades mapuches.
La sed de ganancias de las petroleras llevó incluso a la flexibilización de los trabajadores bajo convenio petrolero, mientras que gran parte de los nuevos puestos de trabajo creados son bajo el convenio de la UOCRA, en mucho peores condiciones laborales y salariales. El aumento de la explotación en el sector, llevó a que en los últimos 12 meses la región supere el récord de muertes de la industria a nivel nacional en su peor año.
Las cifras publicadas por el INDEC demuelen por sí solas el discurso de “progreso” de los gobiernos, demostrando que la pobreza aumenta al mismo tiempo que las ganancias de las empresas que saquean Vaca Muerta.
Hay que dar vuelta todo y dejar de bancar la fiesta de las petroleras con las penas del pueblo trabajador, nacionalizando el 100% de la industria hidrocarburífera, bajo control de trabajadores y trabajadoras, profesionales de universidades públicas, y las comunidades, de las comunidades y usuarios. Eso permitiría poner los recursos al servicio de la inversión en educación y salud pública, trabajo genuino y viviendas, e iniciar una transición hacia energías limpias y renovables. Neuquén no es una isla: hay que organizarse para derrotar el plan de ajuste de Macri y los gobernadores, rompiendo con el FMI y dejando de pagar la deuda externa.