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Red Internacional
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ENCUENTRO NACIONAL CONTRA LA PRECARIZACIÓN. Encuentro contra la precarización y los despidos: la perspectiva de las mujeres trabajadoras

Ponencia presentada en el 1er Encuentro Nacional de trabajadoras y trabajadores contra la precarización y los despidos.

Sábado 1ro de agosto de 2020

Esta ponencia tiene tres objetivos, buscar coincidencias en la caracterización de la etapa actual de la lucha de clases el lugar de las trabajadoras en ella y la necesidad de luchar por un cambio de sistema en una organización de clase.

La etapa actual que vive la lucha de clase, se enfrenta con un sistema capitalista, neoliberal colapsado, porque los gobernantes trataron de engañar a los y las trabajadoras, al decirles que este sistema les daría comida, vivienda, salud y hoy la pandemia , sin buscarlo jugó a favor de desnudar la verdad: este sistema no da para más, tocó todos los continentes, levantó a los pobres y sus aliados a nivel mundial , para visibilizar la podredumbre en la que viven millones de rabajadores y trabajadoras.

Estados Unidos el ex paradigma de riqueza y bienestar, se mostró tal como está: desbaratándose.

La agonía del sistema capitalista está clara, independientemente de nuestra voluntad, los hechos son contundenes, el hambre, la miseria, el desempleo, desastres naturales, violencia, corrupción, crimen, narcoviolencia, todo se desató, permea el ambiente, son las causas de levantamientos que el mundo ha constatado, teniendo como eje la extraordinaria movilización en Estados Unidos.

La lucha de clases se encuentra en una situación de enfrentamiento entre explotados y explotadores que sólo tiene una salida, para acabar con lo descrito: un cambio absoluto, es decir un nuevo sistema, en donde prevalezca la vida, la dignidad por encima del acaparamiento y la explotación, si esto no sucede, la salida será brutal, peor que lo que hasta hoy hemos vivido.

En esta explosión social, la situación de las mujeres también ha sido puesta en el lugar que le corresponde: una pandemia de violencia y una superexplotación, con consecuencias múltiples, que le impiden tener una vida digna.

Es necesario demostrar que esta pandemia, colocó a las mujeres trabajadoras en una condición de indefensión absoluta, expuestas al desempleo, al contagio personal y a transmitirlo en el hogar y al aumento de las jornadas de trabajo, así como a sufrir un aumento exponencial de la violencia en casa.

Al formar parte del trabajo informal, se convierten en trabajadoras más expuestas a los despidos siendo las trabajadoras de los pequeños y medianos negocios, en el país, fueron de las más afectadas.

Las empleadas domésticas, unas fueron despedidas, sin ninguna compensación, otras obligadas a laborara con poca protección, incluso algunas fueron retenidas en los lugares de trabajo, para garantizar que no los contagiaran si se retiraban a sus casas. Pero también se dieron situaciones de culparlas de contagiar a los patrones en las casas. La misma situación se repitió con las que tenían su propio negocio de comida, de tamales, de artículos que vendían en la calle, la realidad las desplazó y se refugiaron en su casa, sin posibilidades de solventar su manutención ni las de sus hijos.

Las trabajadoras de la salud, enfermeras, además de sufrir violencia en la calle por la ignorancia de muchos ciudadanos, su vida está en peligro a diario, porque son mayoría las enfermeras, las aseadoras, asimismo las trabajadoras obreras, sobre todo en el norte del país, en las maquiladoras, muchas tenían que retirarse por estar enfermas y las otras trabajaban más horas. Los ejemplos sobran.

Pero sin duda las mujeres que más sufren son las migrantes, las negras, las indígenas, todas invisibles, las olvidadas, o bien vistan como problemática personal. En México tenemos una población importante de mujeres afromexicanas, que sufren de violencia como otras mujeres en la casa, y a ésta se suma el racismo que sufren, la discriminación y la explotación. Asimismo, las indígenas forman parte de este sector casi negado, éstas últimas son asoladas por la violencia, el despojo de sus tierras, acoso de los narcos, por la miseria, hambre, falta de agua y el gobierno parece no mirarlas.

Ante la verdad tenemos que actuar, unificarnos en la acción para salir a convencer a las mujeres y a los hombres, de que sólo luchando unidos y unidas lograremos aprovechar el levantamiento que han iniciado en Estados Unidos, que la salida no la encontraremos en el marco de este sistema, que se necesita el control de la producción, , que las mujeres necesitamos igualdad en medio de las diferencias y lograr entender que el enemigo es el mismo y que la lucha es internacional o no cambiará nada.

La situación que vive el sistema capitalista es de crisis, ésta sin posibilidades de recomposición, en tanto que, las fuerzas productivas han dejado de crecer. Estamos en un momento donde los gobiernos de los países tercermundistas o en vías de desarrollo, así como los reconocidos como desarrollados o del primer mundo, no tienen posibilidades de otorgar reformas a la clase trabajadora. La superexplotación es la forma necesaria para la acumulación capitalista y esta pandemia lo comprobó.

El estallido de las condiciones que hoy vivimos, no resultan inesperadas ni inexplicables, son el resultado de un sistema analizado por teóricos marxistas, que partiendo de los planteamientos de su autor: las condiciones sociales objetivas llevarían al colapso a este sistema, ya caduco, pero que aún no henos asistido al funeral. Las condiciones a las que hacemos referencias, no son nuevas, y mucho menos ignoradas, la diferencia es que este siglo, las presentó de manera salvaje, con la crueldad que la viven los y las trabajadoras, ambos sufren la explotación inherente al sistema, este, bien sabemos no existiría, sin, por lo menos dos condiciones que le permiten su estabilidad: la explotación a través de la plusvalía y su acumulación, entre muchos factores más. Explotación es una condición que en las aulas y debates está en el centro de la discusión, pero quienes la padecen, no realizan teóricamente el análisis, éste se siente en la fábrica, en la calle, en la casa.

Por eso hoy centramos nuestra atención en las trabajadoras, porque coincidimos que, si bien son sujetos de la misma explotación que los hombres, aparecen elementos de género, que, en los espacios llamados de izquierda, por mucho tiempo no se ha comprendido de manera cabal, Ser mujer y trabajadora ya habla de una realidad distinta, en tanto nos desenvolvemos en una idiosincrasia, machista, patriarcal, cristiana, misógina y reduccionista.

Retomando nuestros objetivos iniciales, el contexto se presenta de convulsión, de lucha, de protesta, de inconformidad, de conocimiento de lo que significa ser trabajadora, del valor de su fuerza de trabajo, esto es una convicción a nivel del orbe. Lo primero en donde las mujeres trabajadoras se unificaron, sin importar la distancia, fue el impacto de una situación de salud, ahí se conjuntaron situaciones, de género, emocionales y desde luego laborales. Fueron de las primeras en ser afectadas, porque su trabajo, es esencial, representan porcentajes mayoritarios en los hospitales, como enfermeras, como aseadoras de las clínicas, como meseras como empleadas. Tenemos una tasa de 2.9 enfermeras por cada 1000 habitantes. El secretario de Salud, que México tiene un déficit de 300 mil enfermeras. Afectadas porque estaban en contacto directo con pacientes afectados del virus, sin contar con lo necesario para su protección, en restaurantes llegan a ser mayoría y en muchos, las enviaron a casa sin salario.

Nuestra propuesta es convocar a la formación de un frente nacional de organizaciones de lucha por los derechos de la mujer, especialmente como trabajadoras. Este frente estaría formado por todas las organizaciones que acuerden en las demandas más importantes del movimiento por la equidad de la mujer.

Las y los jóvenes nos sumamos a la lucha contra la precarización y los despidos

Testimonios de este Encuentro Nacional contra la Precarización y los Despidos

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