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Red Internacional
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Política Nacional. Entre el desorden y las divisiones: se oficializó el peronismo de Barrionuevo y Servini

“Soy un soldado de la Justicia”, afirmó el dirigente gastronómico, acompañado del ex funcionario kirchnerista. La Izquierda Diario consultó opiniones para saber dónde va el peronismo judicializado.

Eduardo Castilla

Eduardo Castilla X: @castillaeduardo

Viernes 20 de abril de 2018

Este jueves, pasado el mediodía, mientras el país entero discutía la cuestión de los tarifazos, en la sede del PJ nacional, Luis Barrionuevo asumía oficialmente su cargo como interventor. Recordemos que fue puesto ahí por decisión de la jueza federal María Servini.

Nadie conoce los motivos por los que el dirigente gastronómico está al frente de la intervención. Hace pocos días había balanceado su "sangre completamente peronista" para justificar a la jueza.

Sin embargo, nada indica que la misma sea más pura o esté más licuada que la de muchos de sus compañeros en el movimiento. Otros tantos que, como él, no tuvieron problema en ser menemistas y duhaldistas en las décadas recientes. Y tampoco tienen problemas en garantizarle la gobernabilidad actual a Macri.

En un intento de vislumbrar hacia dónde va el peronismo judicializados, La Izquierda Diario buscó algunas opiniones.

La casa no está en orden

“La intervención de Servini es reflejo de un desorden grande". La definición la tira Marcelo Leiras, politólogo, docente universitario y amigo de la casa. "No produce nada nuevo en el peronismo”, añade.

Para Leiras se impone desgranar dos niveles de análisis de la crisis del peronismo. Uno coyuntural y otro histórico. En el primero ubica la desorientación política y la imposibilidad de consensuar un candidato competitivo.

En el mediano plazo, el también investigador del Conicet, ve “un muy severo problema de sucesión" en el peronismo. "La última y única interna que hizo para elegir un candidato, fue en 1988, cuando el régimen electoral era otro. Desde entonces hasta ahora no ha habido ninguna sucesión regular”.

El problema de sucesión se agudiza aún en el marco del "empate catastrófico" que señalamos hace pocos días. En el interior del peronismo, nadie pisa tan fuerte como para imponer su propia marca al conjunto.

Mirando al 2019

La Izquierda Diario vuelve a preguntar. “Creo que la intervención del PJ está atravesada por dos procesos”. Ahora habla Julio Burdman.

El también politólogo describe el “intento de los peronistas del interior, de los gobernadores, de recuperar el partido sacándolo de las manos kirchnerismo”. A eso le suma la búsqueda oficialista “de obturar el crecimiento de un peronismo no kirchnerista”.

Las tensiones se complementan y oponen. Chocan y se afirman mutuamente. Para el oficialismo nacional, un peronismo moderado es un buen valor a la hora de garantizarse gobernabilidad. Se vio de nuevo en las últimas horas, cuando legisladores del Interbloque Argentina Federal y del Frente Renovador dieron el ausente en la sesión especial convocada contra los tarifazos.

Sin embargo, a la hora de competir electoralmente, el macrismo prefiere la polarización y la conocida grieta. "El peronismo de los gobernadores es un competidor electoral”, agrega Burdman haciendo referencia al profuso oficialismo que marca a los mandatarios provinciales.

Sobre la intervención y sus protagonistas, se pregunta: “¿Hasta qué punto estos actores trabajan para el gobierno o para construir una alternativa no kirchnerista al macrismo?”

Ni los rostros visibles -como los de Luis Barrionuevo, Julio Bárbaro o Carlos Campolongo- ni los que están detrás, permiten dar una respuesta certera. Pueden ser las dos cosas, diría el Chavo del 8.

Por lo pronto, este jueves el flamante interventor convocó a volver a aquellos "que se fueron". La oferta es demasiado amplia y en la lista habría que incluir a figuras disímiles como Sergio Massa, Florencio Randazzo o Cristina Fernández. La puerta parece estar abierta. Ahora es preciso sentarse a esperar quiénes flanquean el dintel.

Lo irónico del asunto es que desde el kirchnerismo se siga pugnando por la unidad con estos sectores en pos del proceso electoral de 2019. Sin embargo, si ya fueron perdonadas tantas "traiciones" en aras de esa unificación, qué le hace una mancha más al tigre.

Separados y desorganizados

“Lo que me interesa es preguntarme qué efectos podría producir esta intervención”, dice Agustín Cesio. El hombre es periodista y camina el conurbano hace tiempo.

Para él, la intervención constituye un sinceramiento de que dentro del peronismo no garpa la unidad hacia el 2019. "Cada uno va a ir por su camino”, sentencia.

“Quizá pueda verse a partir de esto una nacionalización del escenario bonaerense del año pasado”, agrega. El “escenario” al que se refiere es la competencia electoral entre Unidad Ciudadana y el PJ en 2017, en la provincia más grande del país.

Invirtiendo un apotegma clásico del peronismo, se podría decir que la imagen actual de este espacio es la de un movimiento "desunido y desorganizado". Si Perón los viera.

Empate y desempate

Por el momento, la intervención judicial del PJ vino a traer más caos y desorden que otra cosa. A pesar de eso, el impresentable Luis Barrionuevo se animó a pronosticar que de ese espacio saldría la fórmula electoral para el 2019. La declaración suena audaz pero el hombre está acostumbrado a las frases fuertes e impunes.

Hace pocos días señalamos que que "la correcta y necesaria crítica a la arbitraria decisión judicial no puede hacer olvidar que aquello que se dirime es una interna al interior de una fuerza política patronal (...) las circunstancias ponen de manifiesto que la clase trabajadora tiene que dar pasos en construir su propia fuerza política. Un partido que le permita actuar con una voz propia, en defensa de sus intereses y enfrentando realmente los ataques del empresariado, en pos de dar solución a sus demandas más profundas".

Nada ha cambiado desde ese entonces.


Eduardo Castilla

Nació en Alta Gracia, Córdoba, en 1976. Veinte años después se sumó a las filas del Partido de Trabajadores Socialistas, donde sigue acumulando millas desde ese entonces. Es periodista y desde 2015 reside en la Ciudad de Buenos Aires, donde hace las veces de editor general de La Izquierda Diario.

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